Hace unos
años en pleno invierno muy frio, estaba en la parroquia del Sagrado Corazón en
Cerro Chato. Era sábado, me preparaba para descansar, dormir temprano. A la
Tarde había ido en bicicleta a la capilla de Valentines a celebrar misa, unos
20 Km. y ya no soy ciclista para hacer 40 Km… estaba cansado, pero contento, por la alegría de aquella comunidad, en poder celebrar el encuentro con Jesús,
en su Palabra, los niños y la Eucaristía.
Ya pronto para dormir, voy a cerrar el templo, que siempre procuro donde estoy, que este abierto desde temprano hasta la nochecita. Las personas a veces necesitamos un lugar de silencio, para hablarle a Dios de nuestras cosas y escucharlo. Ahí me encuentro con 4 sonrisas: Sandra (Lala), Raúl, y las hijas de ambos, María Pía y María Paulina, que preguntaban si había misa. A lo que respondí según las normas que seria al día siguiente a las 1 de la mañana. Ellos permanecieron de pie en silencio. Y algo, alguien, me hablo desde adentro y con ese alguien les dijimos: - Bueno si quieren pasmos adentro y celebramos juntos la misa. Fue grande la alegría, la propuesta de superar las normas establecidas. Una historia de encuentro se estaba tejiendo que hoy dio nuevos frutos... y quizás lo siga dando.
Pasan los años y hoy, me toca visitarlos, a unos 70 km de Cerro Chato, cerca de Blanquillo. En el recorrido fui entendiendo lo que significo para ellos aquella tarde de invierno. Habían recorrido los mismos 70 Km. para celebrar la eucaristía, y en principio el cura les dijo que habían llegado un día antes… Ahora entiendo aquellas cuatro sonrisas, cuando atizamos el fuego de la estufa y compartimos en una mesita el pan y el vino... trasmitían una felicidad que nunca pude olvidar.
Hoy
llegue tarde, a su casa, después de celebrar la misa con la comunidad, en Cerro Chato, me quede a charlar
con los chicos de la Fazenda que la están luchando para nacer de nuevo libres
de sus adicciones. En la estación de servicio una linda charla con Sylvia, aportando para que vuele... Después
me regale escuchar la llegada de Rutas de América, sabiendo lo que significa
llegar una carrera ciclista de etapas. Ellos en su casa de campaña, SÍ, me esperaban,
y me esperaron para almorzar, con chorizo de capincho y ensalada. Ahora creo
que era mi sonrisa la resplandeciente. A María Pía, la tuvimos presente en la
charla. Yo sentía que por algo estaba ahí hoy, sin otro compañero de pesca, que no fuera Jesús…
La Palabra del 1er. Domingo de cuaresma, nos hablaba de las tentaciones que Jesús tuvo ante el mal. Reflexionamos en la misa que: el mal nos quiere sacar del tiempo presente, queriéndonos hacer volver hacia atrás, añorando algún buen tiempo o para querer arreglar algo que rompimos. También nos quiere sacar del presente llevando nuestra mente y acciones hacia el futuro, haciéndonos imaginar que podremos transformar las piedras de hoy en pan para las personas que queremos.
Poniendo en practica la Palabra, disfrutamos de cada encuentro en
Cerro Chato, de un viaje contemplando el paisaje hermoso de nuestras tierras de
cuchillas verdes, un poco necesitadas de agua de lluvia. Y la Palabra me invitaba
a estar atento a los prójimos, a los que encontrara en el camino. Entre ellos
un señor al cual le pregunte si iba por el buen camino. Me queda un encuentro con un gaucho en la orilla de la carretera, su alegría, de
ese pequeño servicio que me presto, dándome las indicaciones para llegar a
Blanquillo capital de la cerámica. Lugar donde manos moldean barro, para
darle una forma de algo agradable y al servicio de quien quiera adquirirlo. Se parece a este tiempo de cuaresma, la iglesia, nos propone este tiempo
para dejarnos moldear por Jesús, y hacernos vasija nuevas o lo que seamos, en
bien de los que nos necesiten. Respirando el aire de campo, almorzamos con una sabrosa sobre mesa. Valió la pena renunciar a la siesta.
Y a la tarde
salió pesca. Guiado por Raúl en su moto, recorrimos unos cuantos Km. por dentro
de campos. El iba adelante, marcando la huella, abriendo y cerrando porteras. Tres
perros regalaban el espectáculo de sus juegos con las vacas, un chapuzón en el
agua, correr en libertad… Algo de eso sentía mi corazón: la alegría de ser
recibido, atendido con tanto Amor y la felicidad de estar viviendo en plena
libertad, el encuentro con los que Jesús quería, con la creación, conmigo
mismo, con Él. Siempre es muy importante reconocer la autoridad de los del
lugar, para elegir puerto, para armar el campamento, para entrar al agua.
Quede solo con Él, rediña al agua, y cero mojarra. Tampoco con mojarrero. Busqué un sapo que no encontré. Las lombrices llevadas se me secaron. Pedí trajeran carne para carnada, cuando vinieran a la cena. Antes de que el sol se ocultara, llego Raúl con Lala, con leña para el fuego, chorizo para la parrilla y torta de fiambre para la merienda. Encarne los aparejos y nos sentamos junto al fuego, alumbrados por un cielo estrellado, la luna creciente. Acariciados por una briza que alejaba a los mosquitos. Ni un solo aparejo se movió. Quizás tenia que ser así la pesca, para que pescáramos el “estar juntos los tres”. Con charlas de la familia, de nosotros mismos, de las andanzas del cura por Bolivia con sus queridos indígenas, su encuentro con las mujeres que trabajan en la prostitución, todo en clave de un Dios que esta ahí, en ellos, en ellas, en los tenidos por menos en una sociedad que el mal, igual que a Jesús, nos ofrece hacer cosas por los demás, desear poder, posesiones, para poseernos y hacernos esclavos.
Era cerca de media noche y estábamos felices de estar ahí. Según nuestra fe, ser santos es hacer su voluntad, y presentíamos que él nos había “pescado” en este momento. Lo único que el nos pide es nuestro Sí, que exige presentarnos ante él así como somo somos, teniendo que dejar otros haceres buenos, que a veces simplemente alimentan nuestro Ego, y nos hacen creernos Dios imprescindibles para otros.
Esa noche estrellada dejamos a Dios ser Dios en cada silencio, cada chorizo cortado y ofrecido, cada mirada, cada mate compartido, cada relato, tenía un valor maravilloso. Algo estaba pasando dentro de cada uno, que solo Dios sabe, en que nos estaba moldeando (como quizás les pase a ustedes ahora, al leer este relato). Jesús es un alfarero con manos tierna, sin juicio alguno, con misericordia infinita, que nos quiere hacer ver, sentir y vivir, que hoy podemos comenzar una vida nueva, siendo lo que somos, con nuestra historia de aciertos y errores, de aprendizajes en lo que es el amor, a veces saliéndonos del camino. Peñarol perdía 1 a 0 con Maldonado casi todo el partido, y culmino ganando 2 a 1. Sí, se puede, revertir los resultados negativos de nuestra vida.
Hasta la madrugada nos quedamos junto al fuego. Revisando cada tanto los aparejos, que ni señales de tortuga u otro descarnador daban. Apronto todo, me acuesto para descansar, y ahí empezó a picar. De primera pesque dos, de un solo golpe. Picaban y picaban los mosquitos. Los cuales, no me quitaron la sonrisa ¿Quién nos pude quitar la paz cuando se está donde se quiere estar, creyendo que es el lugar de Dios?
Solo la nariz de afuera de las sabanas, que recibía algún manotazo para ahuyentar a los que encontraban la única pista de aterrizaje para abastecerse de sangre humana. No hubo lugar para sueños, la realidad ya era hermosa, y por eso no era necesario escapar en sueños hacia un mundo imaginario. Solamente una oración de agradecimiento por estar ahí, por esa maravillosa pesca, con el corazón lleno de nombres.
Es ahí cuando
se pone a prueba al pescador, al amor, cuando no caen pescados. El que es
pescador goza de pescar más allá de los resultados. El que Ama, ama más allá de
las respuestas. En un mundo donde se nos propone evaluarnos por resultados de: estudio, trabajo, económico, deportivos y afectivos… en esta cuaresma Jesús nos
ofrece su encuentro, para mostrarnos el camino del Amor. Que es posible para
TODOS, ahí donde se este y con quien se esté. Dios nos quiere felices, pero la felicidad
de Dios no se compra ni con dinero, ni con méritos, simplemente se necesita la
fe humilde de abrirnos a su presencia ahí donde estemos, amando al prójimo que
tengamos cerca. El mal como decíamos nos quiere sacar del tiempo presente, para
atrás o adelante, y nos plantea como paraíso, el estar con quien no estamos… La verdad es: que si :Dios está en todas partes, está aquí ahora, y ¿si me abro a su presencia, si
estoy con Dios que me puede faltar?
Antes de que amaneciera, movimos las brasas, donde fuego hubo brazas quedan, y puede ser peligroso siendo causa de un incendio o para volver a encender el fuego. Revisamos los aparejos, tiramos alguna boya para intentar de todos los modos, sacar algún pescado y cero pique. Mate, silencio, contemplar como la luz del sol naciente, nos iba regalando el paisaje, con distintos sonidos, colores y formas. Maravilloso contemplar mucha vida que me acompañaba, manifestando el amor de Dios. Cuando estaba por dar vuelta la cebadura del mate, para el segundo termo de agua llegó Raúl. Su sonrisa decía mucho, en el campo no son necesarias muchas palabras decir lo que se siente. Luchamos con algunas piolas enredadas. Cargamos la Toyota, y emprendimos el camino de regreso. Raúl en su moto adelante, por la huella, abriendo porteras. Yo en silencio lleno de voces de agradecimiento, felicidad, la pesca había sido de las mejores.
El pescador se sentía feliz, de haber pescado con Jesús… aunque no hubo ni tararira, ni bagre, ni siquiera mojarra, fuera del agua: PESCAMOS... y aquí con estas líneas seguimos pescado, queriendo que estos escritos, nos lleven a abrirnos a la presencia de Dios, siendo conscientes que si estamos vivos es porque él así lo quiere, y es para ser amados y mar… Él, nos Ama más allá de nuestra respuesta, y a eso nos invita a Amar al prójimo, sin esperar resultados, porque quien realmente Ama, disfruta del Amar… aunque no pesque ni una mojarra…
El regreso a Melo, fue nuevamente a solas con Él. Recordaba que hace un tiempo había sido invitado, y planifique estar este fin de semana en Ombúes de Lavalle, por el cumple de Tito. Pero la economía pesó, en el discernimiento a quedarme... y hoy confirmo que también "lo faltante", puede ayudar a estar donde y con quienes el quiere que estemos... Hay veces, que el Espíritu de Dios, por medio de las faltas económicas, los alejamientos de persona, nos conducen al "desierto", ahí aparecen las tentaciones a lo pasado o futuro inmediato... y es también el momento para ponernos en manos de Dios y dejarnos Amar y Guiar...
Por allá las porteras quedaron abiertas, me dijeron, i es de Dios, volveremos a fines de Abril, en tiempo Pascual, a compartir un retiro con los vecinos, en medio del campo, alejado de los centros de poder, ahí en está Galilea, donde Jesús esta resucitado, resucitando..

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Gracias Nacho por lo compartido!! Es muy bueno ir leyendo paso a paso lo q escribes e ir siendo parte de las vivencias q contas y así sentir lo precioso de casa momento vivido ...siendo cada uno de nosotros como lectores participes de ese encuentro con Jesús....hasta en el más pequeño detalle....hago la experiencia de leer y volver a leer cada uno de tus escritos y sentirme parte de cada encuentro contado....gracias Nacho por acercarnos a Jesús para dejarnos moldear por El como quiera.....
ResponderEliminarGracias siempre enriqueciendo nuestro cuerpo alma y espíritu con tus relatos nos hacen viajar contigo y también sentirnos moldeados por Cristo en cada momento y ser pescadores de corazones para gloria de El que así sea
ResponderEliminarGracias siempre enriqueciendo nuestro cuerpo alma y espíritu con tus relatos nos hacen viajar contigo y también sentirnos moldeados por Cristo en cada momento y ser pescadores de corazones para gloria de El que así sea
ResponderEliminarGracias padre por compartir y oohacernos participe de esos lindos momentos!!! Vivencias en amistad!! Cada anécdota.... cada momento entre la naturaleza... ya es como sacar una red llena de peces. Se alimenta el alma.. el corazón.... el disfrute es vida y vida en abundancia.... Uno va imaginando y se siente como estar ahí.... sentir el ruido de la naturaleza...trino de pájaros y alguna ranita pidiendo agua.... da como para soñar...
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