Introducción al evangelio SEGÚN SAN Mateo
Autor
Lugar y comunidad destinataria
Parece haber sido escrito en y para comunidades cristianas de carácter principalmente judeocristiano en Galilea, Fenicia o Siria. La comunidad destinataria parece conocer las costumbres judías, a las que Mateo alude sin explicaciones; las perífrasis se adecuan con la piedad de círculos judíos, y muchos de los modismos y artificios literarios sugieren un auditorio de origen judío. Una comunidad de judeocristianos, llamados a la misión universal.
Fecha y circunstancias de composición
No se puede decir con seguridad, pero parece posterior a la destrucción del templo, y contemporáneo con la creciente oposición del judaísmo respecto al cristianismo en las décadas 70 y 80. Se suele asignar una fecha de 80 al 90 d.C. (en su redacción final).
Algunos elementos estructurales del Evangelio según Mateo
El Evangelio presenta una alta proporción de material didáctico y organización del mismo en cinco grandes bloques ("discursos"). Cada uno de estos bloques está precedido por otro bloque principalmente narrativo que en alguna manera anticipa el tema del "discurso".
Así, a grandes rasgos, la estructura del evangelio de Mateo sería:
- Comienzos del ministerio público de Jesús: Juan Bautista (3), tentaciones; la proclamación del Reino (4)
- 1º Discurso inaugural: "Sermón en la Montaña" Bienaventuranzas; el contenido y las exigencias del Reino anunciado (5-7)
DISCIPULOS Narración: serie de diez milagros de Jesús, signos del Mesías (8-9)
- 2º Discurso Misionero: la misión de los discípulos como la de su maestro (10)
MISIONEROS Narración: controversias y oposición creciente a Jesús (11-12)
- 3º Discurso sobre el Reino: siete parábolas sobre el Reino de Dios (13)
DEL PADRE (EN el HIJO POR el ES) Narraciones diversas: sobre los de afuera, los discípulos o Pedro, (14-17)
- 4º Discurso Eclesiástico: sobre la disciplina ("orden") o convivencia en la iglesia (18)
EN COMUNIDAD Encuentros, enfrentamientos y sentencias del Señor; (19-22) siete "ayes" de escribas y fariseos (23)
5º Discurso Escatológico: enseñanzas (24) y parábolas sobre la vigilancia (25)
FINAL (todavía no)- AHORA (ya) Ultima cena, arresto, juicio, muerte, y resurrección de Cristo; misión de los discípulos (26-28)
CAPILLA SANTA CRUZ:
Cuando hay alguien joven en misa, sabemos que les gusta el
movimiento y la participación. Estaba Catalina y con ella nos imaginamos que le
toco ir a vivir a una casa, donde el dueño anterior no le gustaba el pasto,
entonces puso hormigón en todo el patio. Catalina como le gusta regalar
verduras, decidió hacer una quinta, teniendo que partir el hormigón y después quitar
las piedras.
Preguntamos a la comunidad (que también le gusta participar)
y aportaron que seria bueno sumar a esa tierra estiércol de vaca y caballo.
Alguien más dijo: que había que remover la tierra, y echarle
agua… quedando prota una buena tierra para recibir la semilla.
Eso lo llevamos a la vida de una compañera Catalina, una joven con la vida familiar muy desarmada… lo que influyo en que su vida sea con graves errores. Entonces vimos que lo primero que le podemos ofrecer a esa joven es: un modo de relación que despierte la CONFIANZA. Estando dispuestas a la ESCUCHA, para que pueda desahogarse, sacar sus piedras recibidas y sus errores cometidos.
Veíamos
que seguramente se sentiría una “Mi . . da”. Ahí viene el aporte desde la Fe, según
Jesús y nuestra reflexión anterior: Jesús como buen sembrador, es capaz de transformar
esa tierra con estiércol, con heridas y pecados, en tierra fértil. Si la
ponemos en sus manos, él quita las piedras, que reconozcamos como tales…
moviliza nuestra historia, perdona, ordena... y su amor siembra buenas semillas
que con el tiempo darán buenos frutos.
Por eso pusimos en el altar, en manos de Dios, nuestro propio patio del fondo… ese que huele feo, que tiene piedras o estiércol… cosas viejas en desuso, que son mugre… confiando que Jesús como buen jardinero quitará lo que no sirve, y transformará nuestra historia en una historia de Amor…
El Amor de Dios busca lo perdido, lo tenido por ultimó, por impuro, para transformarlo en tierra buena y hacerlo dar buenos frutos.
Ninguno ha elegido al nacer: ser la tierra infértil o buena que es… pero si hoy y siempre podemos elegir poner nuestra vida, lo que somos en manos de quien es capaz de transformar todo para bien. (Pedro aporto las fotos)
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SAN ANTONIO DEL BOSQUE:
Después de un mes de receso por circulación del virus de la gripe en nuestra comunidad, volvimos a reunirnos la mayoría de las compañeras de S Antonio, participando entusiastas en el reencuentro con la Palabra semanal en la Capilla.
Luego de presentar los distintos terrenos en que el sembrador esparce la semilla fue unánime la respuesta de que el Amor de Dios alcanza a TODOS. DIOS es pura Misericordia y es el único capaz de transformarnos. El terreno, nuestro corazón tendrá la capacidad de recibirlo y multiplicarlo de acuerdo a cada uno.
Nos vimos reflejadas en las imágenes del suelo pedregoso, del suelo espinoso, del corazón aferrado a lo material y del suelo fértil abonado permanentemente, para que de mejores frutos. También reconocimos la presencia de un Dios generoso, que siembra abundantemente y no obtiene la respuesta esperada.
Ante las diversas situaciones de la vida nos encerramos en nuestro ego, nuestras necesidades inmediatas, priorizamos cosas superficiales, no nos ponemos en lugar del otro y la excusa aparece recurrente.
Lo peor es que a pesar de la insistencia y la paciencia del sembrador, no se lo percibe y caemos en esa rutina de no ver, no escuchar, no querer entender, no querer interesarnos más que en nuestros propios argumentos. Caemos en el yoísmo, en el encierro en lo que creemos es más importante. Así, los frutos se vuelven más escasos o mínimos en terrenos cada vez más áridos. La semilla cae afuera y se desperdicia. No nos concentramos y menos producimos frutos, desde la comodidad.
Pero...¡qué bueno cuando escuchamos la Palabra, la meditamos con la intención de transformarla en acción, hasta cosechar mucho, poco o escasamente ...No importa cuánto...
Si el Amor de Dios es como la luz del sol, brilla para todos es clara la respuesta cuando alguien no se siente amado por él. ¿Conoce a Jesús a través nuestro?
¿Cuánto está dispuesto a abrirle su corazón, a mirar más allá y por encima de su horizonte limitado?
Si somos seguidores de Cristo y vamos peregrinando con Él, ese camino nos lleva a un lugar mejor y prometido incesantemente. Ningún Amor es más grande que el de nuestro Padre. Ningún apego a nuestra pequeña humanidad es capaz de aprisionarnos y paralizarnos.
Que este nuevo Día del Padre, sembrador en nuestros corazones, hagamos un paréntesis agradeciendo por nuestros padres. Cada uno nombra a sus padres y viva momentos de oración y gratitud por ellos. Pongámolos en las intenciones de las Misas del Día. También oremos por quienes se han comportado como verdaderos padres en nuestras vidas y gracias a Dios, también podemos nombrar a nuestro Padre celestial, escuchemos con un corazón abierto, bien dispuesto y abonado con la luz de la Fe, la Esperanza, la Caridad, la Perseverancia, la Oración y la Alegría de que contamos con su AMOR para siempre.
A dejarnos transformar por el Amor del Padre, con su semilla siempre buena y con nuestras luces y sombras seamos mejores colaboradores de su eterna siembra.
¡FELIZ DÍA DEL PADRE!
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