Una tarde de calor, con tormenta venidera, duelen los huesos, surge nostalgia por lo dejado atrás Al llegar a la Fazenda se sentía algo de eso... Un rico Yogur con frutas fue la previa a la misa. Y la Palabra siempre tiene algo para decirnos en el momento justo.
La primera lectura nos recordaba el Dios del Antiguo testamento, el todopoderoso que había bendecido a Salomón, con poder, sabiduría, riquezas y súbitos. (1 Reyes 10, 1 - 10) Un Dios que hoy se ofrece en religiones que prometen prosperidad económica, o un Dios que intercede por algunos santos de nuestra iglesia, que hacen sacar la lotería, curan enfermedades, ganar en lo deportivo o político, o consiguen amores...
Después escuchamos la Palabra del mismo Jesús, (Marcos 7, 14 -23) quien siendo hijo de Dios tubo un nacimiento, una vida y un trono opuesto al de Salomón y otros reyes. Un Jesús que no centra su mirada en lo que vine de afuera, en la exterioridad con la que se visten las personas. Un Dios que conoce y se ofrece a transformar la interioridad de las personas, para que sean Amor.
Tomamos un signo de una cara hecha en barro, cara triste... Y compartimos este relato:
SOMOS AMOR EMBARRADOS
Me contaron
mis abuelos, que hace un tiempo no muy lejano Dios quiso hacernos un regalo a nosotros
sus hijos muy amados.
Entonces deposito
en el vientre de una mujer una vida muy valiosa. La cual fue recibiendo cosas,
no tan buenas. Al salir al mundo no le fue mucho mejor. Y con el tiempo quien
la veía, veía un montón de barro.
Muchos la
desecharon, diciendo que no querían embarrar sus manos. Hasta que un día este
ser regalado por Dios, fue recibido en un lugar llamado Fazenda, donde
habitaban personas que reconocen que sus manos también estuvieron embarradas...
Dios cuida
su obra y quería pulir su regalo a la humanidad, y vio como la mejor
oportunidad, este lugar y estas personas, para ayudarse a quitar el barro unas
de otras.
Si
ensuciarse, romperse, puede ser a lo largo del tiempo o en un instante,
limpiarse, restaurarse, liberarse lleva un buen tiempo, mucha paciencia, perdón
y amor... hay que creer y querer.
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| FAZENDA MONTE CARMELO |
Dios nos ha
creado a su imagen y semejanza. Nada de afuera puede apagar el fuego del amor,
si lo pueden ocultar. E incluso el mal venido de afuera, puede revestir de tal
manera a una persona, que de ella salga solo mal.
Dios
nunca abandona su obra, y mientras que estemos vivos, tendremos todos la
posibilidad de descubrir lo que realmente somos: Amor
Pidamos a Dios descubrirnos creaturas de Dios Amorosas, necesitadas y dadoras de Amor. Ayudémonos unos a otros a quitar el barro que nos cubre, con respeto, paciencia, al tiempo de cada uno. Sacar algo adquirido siempre cuesta, siempre duele, y por más que sea algo malo, todos nos resistimos al dolor de la extirpación de algo adquirido que se volvió casi nuestro ser. Cambiar exige acostumbrarse a ser lo que no fui, valorarse es muy exigente porque me lleva a Amar a los menos amados.
Entendimos que esa moneda VALIOSA es cada una de nosotras, que, por estar cubiertas de barro, muchas veces estamos tristes, por no valorarnos y no ser valoradas, embarrando a otros... El signo del agua es signo de vida, de Dios, y en agua pusimos la cara triste, la cual la fuimos tocando y fue desprendiéndose del barro hasta quedar una moneda dorada. Reflexionamos que Dios nos ha encontrado para ser sus instrumentos de liberación del barro unas de otras, para descubrir el Amor que realmente somos.
El agua quedo sucia, recordándonos aun Jesús rey, que, al pasar por la cruz, no tenía rostro humano, y era él, el que ofrecía su vida para limpiar nuestro barro, nuestros pecados recibidos y dados... los rostros cambiaron totalmente, porque cambio el corazón, al poner en sus manos aquel barro que queremos que el limpie... y comenzamos a soñar un día verde, una salida cumpleañera para la semana próxima.


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