3er. Encuentro del año 2026,
en EL SALON DEL FONDO
DE LA CATEDRAL.
Nuevamente fuimos gratamente sorprendidos por CADA PRESENCIA, de personas bien diversas. Es un espacio de encuentro con Jesús verdadero, cuando hay lugar para todos, cuando todos sienten que su presencia es valiosa, cuando todos tiene la palabra, cuando todos pueden compartir sus lágrimas, rizas, mate y abrazos. Y así nos presentamos: Cada uno compartió alguna PERDIDA, MUERTE en su historia de vida. Con voz entrecortada, con lágrimas se puso en común: muerte de hijos, padres, parejas, amigos... problemas de divorcios, de rotura de relaciones familiares... problemas económicos, de adiciones, suicidios...
Representamos
la Palabra: presentando a los hermanos amigos de Jesús, Marta, María con su hermano Lázaro muy enfermo. En ese momento de "desespero" recurrieron a pedir la presencia la ayuda de Jesús. Algo que muchas personas hacemos: cuando las papas queman buscamos la ayuda de Dios, por medio de la oración, o de alguna persona con dones de curación.
La Palabra nos permite
conocer a Jesús, a como se manifiesta Dios en los momentos de la vida. Primero nos presenta a un Jesús AMIGUERO, de Marta María y Lázaro, pero también de sus discípulos y discípulas, sin excluir a los tenidos por pecadores y a los más empobrecidos. Y algo muy importante para la salud mental, y para nuestras relaciones humanas: Jesús cuando es solicitado por la enfermedad de su amigo Lázaro, no se desespera, sigue haciendo lo que está haciendo, sigue conviviendo con los prójimos que esta. No cae en la tentación de creerse Dios que va a curar o salvar a alguien... como muchas veces nosotros nos dejamos guiar por el mal espíritu y salimos corriendo intentando solucionar la vida a amigos o familiares...
compartir el dolor de Marta y María, ellas lo reciben, y lloran juntos. Es muy importante también quejarnos a Dios por nuestras perdidas, es un modo de oración de hablar con él, de desahogarnos. Y después juntarnos, en su nombre, acompañarnos, para llorar juntos nuestros dolores.
Con la ayuda de sus hermanas para quitar la piedra, pero invitando a Lázaro a que dé el primer paso para salir de la cueva donde está enterado y huele feo. Esto es fundamental: el respeto por las decisiones del otro, es la persona caída que tiene que decidir levantarse y dar realmente el primer paso. No somos nosotros que lo levantamos y hay que tener cuidado con ser manipulado por el caído.
Por eso es muy importante el acompañarnos COMUNITARIAMENTE en la ayuda a los caídos. Juntos nos liberamos de caer en la tentación de creernos Dios. Y es muy importante agrandar nuestro corazón según la fe en Jesús: nuestros hermanos son más que los parientes y amigos, nuestros hermanos son los que eligen hacer la voluntad de Dios, y son los que realmente podemos ayudar.
que pudo sentir y vivir una Paz,
que hacía mucho tiempo no experimentaba. Compartir nuestros dolores nos da respuesta a esa pregunta que en momentos nos hacemos ¿Por qué a mí?... Esta noche vimos que todos tenemos nuestras perdidas, nuestra cruz que cargar. Pero es muy diferente vivir nuestras perdidas creyéndonos dios o peleados con dios, a vivirlo en una comunidad de amigos, donde poder juntos, sentir la presencia de Dios acompañándonos, y poder hacer fiesta por agradeciendo ese momento de encuentro.
Y todo se hizo fiesta, especialmente con la multiplicación de los pescados hechos milanesa por Enrique y su esposa. La mesa es de alguna manera el significado de nuestra vida cuando el centro es Jesús: no hay un tique que todos tenemos que pagar, los encuentros en Dios, son VOLUNTARIOS, donde cada uno aporta lo que puede, sabiendo que lo más importante no son la cosas, y si cada presencia.
hombres y mujeres... y los fue a pescar en su lugar. Jesús no puso una oficina ni hizo un templo esperando que la gente viniera a su encuentro. Jesús fue al encuentro de la gente, y les ofreció su amistad sin pedirnos nada a cambio. Todos nos damos cuenta cuando alguien nos ofrece la amistad gratuitamente o de manera interesada.
En la amistad verdadera no se quiere cambiar al otro, se lo acepta con su historia y su presente. Algunos en el encuentro con Jesús eligieron ser su amigo, otros prefirieron no acercarse a Jesús, porque tienen claro que Jesús los puede ayudar a salir de la cueva, que ellos hoy no quieren salir.
la alegría sale del alma. No importa el tamaño, no importa si es bagre o tararira, lo importante es pescar. Y cuando se pesca en comunidad se siente una felicidad profunda cuando alguien del grupo pesca. Que hermoso es que los amigos de los amigos se hagan amigos entre sí. Pescar junto a Jesús en comunidad nos agranda la familia, contrario a encerrarnos en nuestra familia de sangre o grupito de amigos, que como es la ley de vida, se irán muriendo entonces cada vez seremos menos.
Con Jesús hasta las pérdidas son una ganancia, porque el venció la muerte, y quien muere esta con Dios, y si damos lugar a Dios en nuestra vida, sentiremos la presencia de esos seres queridos que se nos adelantaron en esta vida... resucitan en nuestro corazón y tenemos que quitarles las vendas, desatar las ataduras que tenemos con ellos, para ser felices.
Después hicimos fiesta. En una merienda fraterna con café y torta fritas, vivimos la oración del Padre nuestro, compartiendo como hermanos.
Recibimos los amigos de Nacho: María Eugenia y Fabricio. Y cada uno compartió su experiencia en relación a la eucaristía, el sentido que tiene para cada uno comulgar. Compartimos nuestro testimonio especialmente con Roberto que maña tiene la posibilidad de hacer su primera comunión.
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