Por acá, preparándonos para una nueva pesca, en un día de quietud en casa. Buen mate, la Palabra, arreglo de plantas y buena lectura. Dando tiempo para el mastique, de lo leído, de lo que despierta dentro, de lo inesperado que surge del recuerdo y mensajes que nos hacen participe de otros vuelos, de otros encuentros.
La división de los hombres es fruto del mal. El tejido de las culturas, la complementariedad de actividades, pensamientos, lecturas, es lo que va mostrando un camino en armonía. Preparamos
los aparejos, el riil que me han regalo, entre lectura de la Palabra, y lectura
de un libro que me regalo Erik en el campamento: Los fusiles de Cristo. Con las manos también en la cocina, hacemos
un arroz blanco, para acompañar las milanesas de pescado, que los amigos me han
acercado. Buscando vivir la armonía que da lo diverso... Y llega un hermoso mensaje:
- Vamos en vuelo, camino a Santiago en Chile,
el nido colibrí de Herminia nos espera, vamos con Myrian y Clara, Correntinas –
Riojanas, llevamos alfajores...
1era. Etapa
del vuelo, se ven muchas valijas y pocas mochilas. Algunas grupalidades en
viaje y los celulares omnipotentes. Y muchos carteles de cotillón, celebrando
la vida con toda estridencia… quizás el desafío sea viajar en grupo y con un solo
celular. Nelda, Uruguaya - Cordobesa.
- Es muy
bonito ser parte de una banda, que nos hace sentir que “en los vuelos de
algunos, estamos todos". Así lo vivió y sintió Jesús, después de sus andanzas, de
que estuvieron con él... despertó en sus amigos, el deseo de andar, los envió y
acompaño:
Habiendo
reunido a sus doce discípulos (representa a los 12 pueblos, (significando que reunió a todos), les dio poder y autoridad sobre todos los
demonios, y para sanar enfermedades. Y
los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. Y en cualquier
casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. Y dondequiera que no os recibieren, salid de
aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.
Y saliendo, pasaban por todas las
aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes. (Lucas 9, 1 – 6)
En tiempos de Jesús, como en nuestros tiempos, el miedo es una de las armas del mal para paralizarnos, encerrarnos o separarnos. Por eso es muy distinto un viaje para complacer a mi Ego, que estará guiado por mi estar bien en primer lugar, bien distinto a un viaje guiado por su Espíritu, que me hará sensible a los problemas y demonios, que encuentre en el camino. Es muy distinto viajar pidiendo su bendición a viajar creyendo que soy enviado por él. Cuando es MÍ viaje buco el máximo de seguridades, con la máxima programación posible. En SU viaje, soy ligero de equipaje, confiado en su providencia, por medio del prójimo en el camino.
Si miramos cualquier lugar de pasaje de viajeros, veremos mucha gente sola, o los veremos agrupados en familias o entre semejantes de edades o gustos... Esa igualdad condiciona mi recorrido y encuentros, ya está casi predestinado a encontrar lo que buscan nuestros mismos deseos. Hay poco lugar para algo inédito...
Jesús es la novedad del Reino de Dios, y en ese Reino caben todos, y ese reino se realiza dando lugar a los distintos, en nuestro corazón, en nuestros encuentros. Por eso el viaje según el Espíritu, se confirma en encuentros con esos que son otros, para tejer un nosotros. No importa cuánto tiempo caminemos juntos, sí, que ese tiempo sea en una relación de hermanos.
A las plantas de interior de mi casa, las he sacado afuera para que reciban el agua de lluvia... y se han puesto más verdes y han florecido...




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