sábado, 3 de octubre de 2015

FRANCISCANISMO

“SI QUIERES PONER A ALGUIEN CONTENTO/A , 
 PÍDELE QUE TE HABLE DE QUIEN  AMA"
 ...y disfruta de su tono de voz, su mirada, sus silencios y gestos, todo hablara de la amada, del amado.

En estos días me pusieron muy contento en la Fazenda Femenina en Betania de Melo, me pidieron que las acompañara a conocer a San Francisco y Santa Clara. Me movilizó mucho por dentro, me despertó recuerdos de sueños y encuentros…

Me prepare con dedicación, leyendo, rezando, recordando. Hasta que llegó el día de compartir, y mi corazón latía vivamente.

Ese día había llegado una chica nueva, para integrarse por voluntad propia a esta comunidad que busca la liberación de distintas adicciones. Entonces toda la comunidad estaba atenta a recibirla, escucharla y servirla. Por lo tanto la compartida sobre Clara y Francisco quedó para más adelante…

Fue algo lindo recordar “la perfecta alegría franciscana”, poder encarnarla, esa alegría de experimentar que “los otros, son más importantes que nuestros saberes y persona”.

En este lugar la más importante es la que llega por último. Recuerdo el  rostro de la recién llegada, su mirada hablaba de mucho dolor, con un rayito de esperanza… Quedando atrás lo que prepare para compartir, la comunidad me hizo sentir parte para recibir a quien era la más importante. ¡¡¡ Que lindoooo !!!

Combinamos un nuevo encuentro para compartir del Franciscanismo, y llegue a la Fazenda nuevamente. 

Sorpresivamente me salió a recibir quien había llegado la ves pasada.  Su rostro, su sonrisa, su mirada ya era otra, me puso realmente contento. Un abrazo y los comentarios de camino.  Que en ese lugar nunca son con mascara; ahí cada una pone  su vida sobre la mesa y desde ahí se relaciona, desde ahí se comunica, desde ahí te recibe. A mí personalmente me hace respirar libertad, autenticidad, pero también todavía me desestabiliza un poco…

A la hora del encuentro, estaba la mesa servida para compartir un café, un té, muy femeninamente preparado en círculo. Entre ellas había otra con tres días de llegada, la que a pocos minutos puso sobre la mesa “su lucha” y el proceso que ya venía haciendo desde hacía siete meses en otra Fazenda.

Entre otras cosas dijo: “creo que no me va a dar la vida para agradecer a Dios por lo que me está sucediendo con su acogida en la Fazenda, quiero agradecerle amando, sirviendo como El, como ellas, me han Amado y servido”.

Me comentaron que habían visto la película Hermano Sol, Hermana Luna, sobre Francisco y Clara. Algunos estudiosos del franciscanimo no la recomiendan mucho, a mí en su momento me despertó Sueños. Pero ahora lo que me llego hasta las entrañas fue cuando cada una compartió que le había quedado de la película. 

Realmente “desde donde miramos algo” ese algo puede ser distinto.
Las escuchaba y me hacían sentir en un grupo de seguidores de Jesús, con el carisma de Clara y Francisco,  hablando de alguien que Amaban. Se lo sentía, lo trasmitían en su tono de voz, en sus miradas, en sus gestos…

Alguien dijo: “Francisco fue como nosotras antes, y ahora nosotras estamos intentando ser como él; estamos intentando como él, enamorarnos de Jesús, y servirlo en las compañeras, en nuestras mismas pobrezas…”

Confieso que me sentí en una comunidad Franciscana, donde Jesús es el centro, y sus integrantes con distintos tiempos de procesos, se sirven se acompañan… Con un detalle que para nada es menor: me habían integrado como a uno más; y llego el cerrajero y lo invitaron a la mesa; y llego el jardinero y lo invitaron a la mesa; y llego la catequista y la invitaron a la mesa…
Cuando me llego la hora de partir quedaron rezando el Rosario de la Misericordia. Pedí que rezaran por mi… es posible el cristianismo, el franciscanismo hoy. Y no se vive solito, y no se vive en grupos seleccionados, se vive con los que buscan y experimentan su infinita misericordia, en distintas pobrezas…
Nacho

“La misión no nace nunca de un proyecto perfectamente elaborado o de un manual muy bien estructurado y planificado; la misión siempre nace de una vida que se sintió buscada y sanada, encontrada y perdonada”. 
FRANCISCO, Papa en EEUU

viernes, 2 de octubre de 2015

CRICIS… ALIMENTANDO LA ESPERANZA

"Porque yo este sin horizonte, 
porque mi grupo este en crisis,
 no quiere decir que esa sea la totalidad de la realidad".
Hoy vi jóvenes enamorados, familias construyendo su casa, deportistas entrenando, agricultores sembrando, educadores saliendo de su centro de estudio, dos políticos  de distinto partido ocupados en los más necesitados, una mujer sonreír embarazada, pájaros en sus primeros vuelos, el parral extendiendo sus guías, la primera estrella en la noche…

La perdida, la derrota, la equivocación, la soledad, tienen su parte de dolor, pero siempre serán una nueva oportunidad. La nada no existe, por lo tanto todo final es el comienzo de algo nuevo. Esa es nuestra esperanza pascual.

Son dones preciosos, la perseverancia, el volver a comenzar, el abrirse a lo nuevo, la esperanza en la noche, el perdonarse y perdonar, el mantenerse en búsqueda.
Que grandioso el don de la fe, en que vamos yendo hacia la muerte, pero esta no tiene la última palabra, simplemente es el paso al nacer eterno plenamente.

Cuidemos la vida, reguémosla, y acompañémosla hasta el minuto final de esta vida. Tanto la vida propia, la vida del prójimo, la vida de la casa común, y la vida de nuestras relaciones y organizaciones.
Todo pasa, paso el ayer, está pasando el hoy, pasara el mañana. Hay que reconocer que todo va muriendo, pero nada se pierde, todo se transforma. Va muriendo mi familia, mis relaciones, mi grupo. Por momento nos acusamos, o responsabilizamos a otros de esas muertes, y la verdad que a todo le llega su hora, nada es eterno en esta vida.
Y reitero, la nada no existe,
 por lo tanto toda muerte, todo final es un nuevo nacer, 
un nuevo comienzo de algo nuevo.
 Los que ponen su confianza en sí mismo, en su poder, en su dinero se creen eternos. Quizás tiene la posibilidad de mayores gozos, pero ante una enfermedad, una sorpresa, ante la aproximación de la muerte tiemblan…
Los pobres, conviven con la pérdida, las muertes, y por eso hacen fiesta ante algo nuevo. El encuentro con los pobres, enfermos, ancianos, niños, nos da la posibilidad de alimentar nuestra esperanza. Ellos saben que después de la noche siempre vendrá un amanecer.

No tengamos miedo a morir, a que muera lo nuestro. No somos defensores de nuestro ego, ni de estructura alguna. Somos vida, cuidadores de la vida.

Salgamos de nuestra casa, de nuestro grupo, caminemos por otros lugares, hacia abajo, ahí nos espera El, el señor de la vida, para alimentarnos, para pedirnos una mano en su cuidado.
Y después hay que discernir si es voluntad del señor de la vida: ser levadura de esperanza y transformación en nuestro grupo de pertenencia, o el señor de la vida nos invita a arriesgar y buscar odres nuevos para el vino nuevo…
Nacho
(Del encuentro entre sacerdotes diocesanos en Lago 1/ 10 / 2015)