miércoles, 14 de octubre de 2015

VISITA – Mboupara

En las diferentes culturas la VISITA es algo sagrado. En algunas llega a ser la visita de un enviado de Dios cada visita. En el Equipo Misionero Itinerante encarnado en la cultura Guaraní Mboupara – Visita  se transformo, en algo central de nuestra espiritualidad y misión. Tanto el visitar como recibir  las visitas son el espejo de la verdad de nuestra vivencia.
CUANDO VISITAMOS, elegimos a personas y lugares, dejando atrás y otros. Por lo tanto la visita revela nuestras prioridades, nuestras opciones.
CUANDO RECIBIMOS VISITAS, tenemos nuestra vida cotidiana de casa, relaciones, trabajo, comidas, ritmo de vida, temas, para compartir. Y también tenemos la posibilidad de llevar a la visita a lugares y encuentros, que también muestran algo de nuestra vida actual.
RUMBO DE VIDA: Cuando visitamos, cuando recibimos a visitantes, reflejamos lo que estamos siendo… con posibilidad de afirmar el rumbo de vida o de dar un golpe de timón.
LOS EVANGELIOS, tienen múltiples relatos de visitas y acogidas. Jesús desde el comienzo de su visita, en su nacimiento, pasando por su vida en Nazaret, su vida apostólica en Galilea, su muerte en la cruz y su resurrección nuevamente en galilea, nos deja claro sus opciones y sus relaciones.  Algo que nos puede servir para el discernimiento para reafirmar el rumbo de nuestra vida o darle un golpe de timos…

PREPARACIÓN A SER VISITADO. 
En estos días me dan la buena noticia de que vendrían a visitarnos desde Bolivia. Dialogamos los días posibles y comenzamos a preparar la acogida. Primero el corazón, que en mi caso palpita con alegre y sereno ritmo, despertando recuerdos, personas con los cuales me conectan la visita. En este caso con Bolivia.
VIDA COTIDIANA EN CASA. Agradeciendo a Dios que tenemos espacio físico para recibir, y una vida cotidiana que tiene buen tiempo para compartir. Pensamos que si llegaba ala tardecita, las esperábamos  con la estufa a leña encendida, frutas que es nuestra cena y alguna extra que mi madre prepara cuando viene visita. Sin faltar los abrazos y por supuesto la posibilidad de dialogo. Un descanso tempranero y un mate pronto con la salida del sol, con tiempo para comenzar el día encontrándonos.
VIDA COTIDIANA LABORAL. Las esperábamos para hoy miércoles, entonces las íbamos a integrar a nuestro trabajo. Hoy corresponde viajar a Melo para imprimir el semanario en el que trabajamos. Hacer los mandados recorriendo la ciudad. Después estaba prevista una visita a La Fazenda Femenina de Betania (casa de recuperación de alguna adición). Por las visitas que vendrían incluimos en el viaje la ida a Fraile Muerto, donde están las Hermanas Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado, porque están muy unidas al puente que tenemos con Bolivia, estando por allá Graciela y Rosa que son de este pueblo. Después compartiríamos el trabajo de doblar y repartir el semanario en la ciudad. El almuerzo seria en alguna de estas casas o alguna fruta en el camino. Por la tarde hoy teníamos misa en una de las parroquias llevada adelante por mujeres, el Buen Pastor. Después regresaríamos a Rio Branco haciendo el reparto del semanario, llegando a darnos un buen baño y secado  (hoy llueve y toco mojadura), estando a esta hora junto a la estufa, compartiendo “las fotos del día”, saboreando las visitas, los encuentros... relacionándolos con la vida de Jesús,  con alguna fruta de cena.
LA VISITA ALGO SAGRADO. Las visitas que esperábamos no pudieron venir, pero igual fue algo sagrado, porque sirvió para ver la VERDAD de las posibilidades de nuestra acogida y la verdad de a dónde podemos y queremos llevar a los que nos visitan. Para mí en esta visita, me revela que nuestra casa – cotidianidad es muy sencilla, con la gracia de poder integrar otros, con momentos celebrativos, de oración comunitaria y la posibilidad de que “los amigos de los amigos se hagan amigos entre sí”. Quizás ese es el gran tesoro que he encontrado en el seguimiento de Jesús: una vida sencilla, aportando al reino desde la cotidianeidad, orante, donde el ENCUENTRO en libertad y liberador con los demás es lo fundamental del caminar.

FOTOS DE CASA, TRABAJO, VISITAS, VIAJE, ESCRITO.

CASA, anoche vibramos con el partido Uruguay Colombia y dos fotos bellas son: que los goles los haya hecho Rolan y el Joya, ambos de piel negra. Nos hace muy bien a los Uruguayos identificarnos con las culturas que están en nuestra sangre. Y la otra la lección que nos sigue dando el Maestro Tabarez, apostando al PROSESO EN EQUIPO, aguantando a los que lo alaban en los buenos resultados y lo descalifican cuando no se dan los resultados.
TRABAJO, en el semanario me permite tener una semana con ciertos parámetros laborales como la mayoría de nuestro pueblo. Con la posibilidad de estar continuamente aprendiendo en las distintas disciplinas, muy relacionado con el pueblo y el mundo. Con posibilidad de aportar alguito…
VISITA A LA FAZENDA, hoy llegue y estaban rezando el Rosario. Me invitaron a integrarme. Me sorprendió la gratuidad del tiempo para la oración. Como integraban canto y música. Incluso el espacio que hubo para el hijo de una de ellas que se hizo presente, donde todas lo saludaron y le desearon algo bueno. Culminando la oración con la palabra bíblica del día, donde cada una la hizo carne asumiendo un compromiso entendido de la palabra. Después las charlas con ese clima profético de ese espacio “sincero, profundo apostando al buen vivir”. Dos expresiones me quedaron resonando:
* “cuando amamos nos entregamos totalmente, entonces si amamos una misión no nos deberíamos guardar nada”.
* “los uruguayos son solidarios, pero necesitan ver claro a donde van sus aportes económicos, y a veces son dueños de poco tiempo para entregarlo  voluntariamente en gratuidad”.
VISITA AL BUEN PASTOR, las mujeres que llevan adelante la vida pastoral de la parroquia, me invitaron a compartir la celebración de la misa, donde dos personas adultas se integraban por medio del bautismo. El ser recibido en la puerta del templo dice mucho. Los bancos en círculo y el altar en el medio, signo de una eclesiología. La participación en los cantos en la liturgia, todo comunitario. Sin duda se palpaba una preparación previa, que había credo relación. El evangelio del día, parecía elegido por alguien: integrarse a la comunidad es encontrarse con el liberador misericordioso; es experimentar su perdón las mil veces necesarias para seguir naciendo;  es estar dispuesto como los primeros cristianos a perder la vida por el compromiso de la liberación de toda opresión (en ese contexto resaltamos la igualdad entre el varón y la mujer, la igualdad entre personas de piel diferente, de formación intelectual distinta).
VIAJE, creo que es otra gracia en mi vida, si bien paso unas cuantas horas semanales en el escritorio, también semanalmente podemos estar en contacto con la naturaleza, por rutas y caminos. Encontrándonos con el hermano sol, el hermano viento, la hermana lluvia, las hermanas estrellas y la hermana luna. Si las visitas se hubiesen quedado hasta mañana, iríamos a la Laguna Merín, lo que hacemos cada semana.
ESCRITO, estas líneas son parte del diarios que estamos escribiendo con 50 años, las comparto para matear con los que estamos a la distancia física. En mi vida me ha tocado “escuchar tanto de la vida cotidiana e intima de tantos”, que me han invitado a “ser de casa abierta” para quien quiera entrar mi vida. Los libros más profundos, los consejos más sabios, las enseñanzas más prácticas las he recibido de narraciones de personas y de los evangelios.
Espero que de algo sirva el compartir LO QUE REVELA LA VISITA, para reafirmar caminos, para dar un golpe de timón… nunca es tarde. Aprendamos de cómo recibimos y como visitamos… nos revelan nuestra verdad hoy.
Nacho




martes, 13 de octubre de 2015

Sacerdotes Católicos Casados- reflexión

Estimado/a amigo/a:

En vísperas del Congreso de la Confederación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados) que se va a realizar en Guadarrama (Madrid, España) entre los días 30 de octubre y 1 de Noviembre y a mitad de las sesiones del Sínodo, se nos ocurre la siguiente reflexión por si puede aportar alguna luz.

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El Sínodo sigue reunido en torno a la familia. Se está orando para que se descubra como sublime ese gran proyecto de Dios de manifestarse en la relación. Y en ese paradigma de Dios- trinidad-relación, entra la relación hombre-mujer cuyas vidas se unen para responder a una vocación primigenia.
Hay voces que expresan preocupación por el deterioro y la inmadurez que rodean muchas veces a las uniones de pareja. Es penoso ver cómo en un mundo donde cada vez muchos disponen de más recursos, tantas relaciones dañinas atenten contra esa unión profunda. Entre ellas, un trabajo alienante y deshumanizador, el imperio del consumo ordenado por el dios Mercado, un ser humano que se va descentrando de sí mismo y que busca el placer en el cambio continuo, en el ver sucesivo, en el poseer, en el dominar. Para poder cuidar una relación hace falta silencio, contemplación, poder mirar al otro desde la mirada de Dios, verlo como el niño o la niña que fue…
Para nada voy a entrar a analizar en profundidad todas las amenazas ni las oportunidades que se le presentan a la vida en pareja y a las familias hoy día por las influencias mundanas. Solo quiero fijarme en un tema que atañe directamente a la Iglesia y, que por lo tanto, sólo ella puede resolver. 
Estaría bien que este Sínodo de la familia, condujera a un espacio de reflexión, amplio, en el seno de la Iglesia y, tal vez, en diálogo con otras Iglesias cristianas, para revisar algunas cuestiones relativas al celibato impuesto a todos los presbíteros; y para analizar si tienen algo que ver también -entre otras cuestiones ajenas a la institución eclesiástica- con el deterioro progresivo del sacramento del matrimonio, así como a las dificultades para una orientación pastoral, tanto de las parejas que inician su relación, cuanto de los matrimonios y familias que enfrentan diversas dificultades en su itinerario.
Desde la Edad Media se impone, en la Iglesia católica romana de rito latino occidental, a los presbíteros la ley del celibato obligatorio. Entre las justificaciones para ello, se asimila amor humano a concupiscencia y pasión desordenadas, que necesitan un cauce para regularse ¿Qué tiene que ver eso con la llamada de Dios a las personas para unir sus vidas, como algo positivo originario y originante? Cuando algún sacerdote, ya después del concilio, en tiempos, por ejemplo, de Juan Pablo II sentía la llamada al matrimonio y se veía obligado a secularizarse se decía que quedaba reducido al estado laical (evidentemente inferior al clerical- célibe) Por lo tanto el que se casaba quedaba "degradado".
Terrible el proceso de hacer el llamado "rescripto de secularización". El presbítero afectado por una vocación ¿que por qué no va  a venir de Dios? para unir su vida en santo matrimonio a una mujer, se veía obligado a hacer el siguiente proceso, que era una especie de pantomima, para logar la "nulidad" de su promesa celibataria. Tenía que pasar por un psicólogo que acreditaba su inmadurez y su inestabilidad emocional, ya presentes en sus primeros años de célibe. Evidentemente, este deterioro de su equilibrio no le permitía abrazar el estado más perfecto de vida celibataria, por lo cual esperaban que el papa le diera la dispensa. 
Pero la cosa no quedaba ahí. Ante la cantidad de secularizaciones que sucedieron al concilio, intentando cambiar esta deriva, el afectado tenía que alegar otros impedimentos: Ya estaba viviendo pecaminosamente en pareja, había engendrado una criatura, etc;  y, aún más, como las secularizaciones se demoraban años, con el consiguiente sufrimiento de las familias, algunos obispos locales, animados de la mejor voluntad y tratando de evitar más sufrimiento (y otros por quitarse “el muerto de encima”) sugerían al presbítero enamorado que incluyese en la petición dudas sobre su fe. Lo peor es que conozco varios casos, que incluso después de este alegato, recibieron el mensaje de que "siguieran" ejerciendo. Hablo de esta época porque es la que más conozco y porque creo que fue la más sangrante en este tema. 
No me interesa ahora detenerme en la mentira que subyacía en estos procedimientos, al que algunos en conciencia tuvieron que objetar y practicar la desobediencia eclesiástica;  ni en el daño que hicieron a tantas personas, alejándolas muchas veces del una Iglesia en la que ya no podían creer y, cuando menos, alejándolas de otra vocación de servicio a la comunidad que no habían perdido; tampoco en el sufrimiento que provocaron a padres y madres ya mayores, a veces con una fe temerosa del infierno y de los castigos divinos, que murieron creyendo que sus hijos se condenarían por haber sido infieles a lo que se suponía que era la fidelidad a Dios, cuando no lo era más que a una norma eclesiástica.
Ahora quiero detenerme, porque roza cuestiones del Sínodo,  en los efectos colaterales que esta manera reductiva de entender la Vocación, inflige al matrimonio. De resultas de estos procesos de secularización, era fácil deducir que el matrimonio era para aquellos presbíteros inmaduros que manifestaban desequilibrios. Es decir, en la Iglesia hay dos categorías, los oficiales, célibes y la clase de tropa, los casados.  ¡Cuanto bien se habría hecho si en vez de mandar al psicólogo a los que se enamoraban, se hubiera mandado a los que manifestaban verdaderos desequilibrios, que luego han cometido terribles delitos contra menores! ¡O que se hubiera mandado al director espiritual a los que no se casaban con una mujer pero se casaban con su carrerismo  y sus ansias de poder! ¡Cuántos han tenido que soportar una doble vida, sin asistencia psicológica, por ser incapaces de decidir! Pero, de resultas ha salido damnificado el sacramento del matrimonio, que ha quedado oscurecido frente a
l del orden.
Numerosas veces hemos oído, decirle a un cura  en crisis: "Tienes que elegir entre Dios y la Mujer". De manera que el proyecto de vida con una mujer, parece que no viene de Dios. Saquen ustedes mismos las conclusiones. Se ha atentado contra la sublimidad del matrimonio, se ha insultado gravemente a la mujer y se ha subestimado al laicado. ¿Qué es eso de que la Vocación es la llamada a ser cura o religioso? Esas son vocaciones concretas, ni mejores ni peores que otras llamadas que nos hace Dios en la vida. La Vocación es esa llamada que en distintos momentos de la vida Dios nos hace a cada uno y cuya diversidad bien se manifiesta en la Biblia. ¿Acaso no puede ser una vocación la de ser casado, o madre o padre de familia? ¿No es una vocación la de los laicos y laicas, algunos de ellos casados, misioneros en países del Sur? Y la llamada a los profetas, o la de Abraham, el padre de la fe ¿es menos vocación por no ser presbíteros o religiosos célibes? Y la de muchos vecinos y veci
nas  que se esfuerzan por escuchar los designios de Dios en sus vidas...
Pues como dicen por ahí "De aquellos polvos, estos lodos". No se trata de buscar golpes de pecho, sobre errores que tal vez se cometieron con buena voluntad. Del Ver y el Juzgar, hemos de llegar al Actuar. Tal vez una ayuda - no la solución- para muchos de estos problemas  con los que se encuentran hoy las familias, pasarían por una renovada reflexión sobre ministerios-servicios en la Iglesia. Un doble presbiterado, célibe y no célibe inserto en las comunidades (sin que se establezcan por ello dos categorías, ni se haga ejercicio de la celibatocracia) además de solucionar el grave problema de muchas comunidades sin eucaristía, contribuiría a realzar el sacramento de la vida en pareja; ayudaría al crecimiento personal y a la coherencia de aquellos ministros-servidores de la comunidad que sienten la llamada de unirse a una mujer; cambiaría la mirada de la Iglesia- institución sobre la sexualidad y la pareja; la Iglesia y la comunidad local se verían enriquecidas por la experiencia de pastores que no solo reflexionan, sino que viven en carne propia las riquezas y retos de una familia, siendo fieles a lo que también ellos sienten como llamada de Dios, en la que deben crecer y madurar.
Ojalá que este Sínodo sea ocasión para una reflexión posterior serena y dialogal, sobre ministerios en la comunidad, al servicio de la misma, más inclusiva y paritaria en Cristo para laicos, mujeres y casados. Amén, Jesús.

Emilia Robles