jueves, 4 de junio de 2015

DIOSES Y FIESTAS ( Marcos 14 12-16. 22-26)

Hay fiestas familiares y sociales, donde todo se hace movido por el dinero… Hay otras donde la participación, el cariño, la solidaridad, superan ampliamente los gastos económicos. He ahí los dos dioses, que se nos presentan para habitar en nuestro corazón:  « el dios del dinero o el dios comunitario ».
Jesús también quiso hacer fiesta para celebrar la Pascua Judía. Esta fiesta era recordar, agradecer y reafirmar la compañía de Dios, que estaba deseoso de liberarlos de faraones. Esa liberación la realiza desde el medio de su pueblo, un Dios que aporta lo imposible cuando nosotros damos el paso posible hacia la vida.
El maestro organizó la fiesta con sus discípulos e incluso haciendo participes a otros… “Jesús mandó a dos de sus discípulos y les dijo: Vayan a la ciudad, y les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo hasta la casa en que entre y digan al dueño: El Maestro dice: ¿Dónde está mi pieza, en que podré comer la Pascua con mis discípulos? Él les mostrará en el piso superior una pieza grande, amueblada y ya lista. Preparen todo para nosotros.»
En lo central de la celebración nos dejó su memorial, su testamento haciendo sagrado lo común: en la casa y en la mesa: “Durante la comida Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: Tomen; esto es mi cuerpo. Tomó luego una copa con vino, y después de dar gracias se la entregó; y todos bebieron de ella. Y les dijo: Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por una muchedumbre”.
Nuestra fe se manifiesta
 a través de acciones concretas
 y el modo de hacer fiesta 
deja bien claro a cual dios recurrimos para nuestras celebraciones.
Puedo organizar un viaje, un cumpleaños o un encuentro donde lo central sea la cantidad de dinero que invierto o consigo para ello. La ideología capitalista que envuelve a hombres y grupos de derecha y de izquierda, a ateos y religiosos, a buenos y maleantes dice del dinero: “Sin mi nada se puede hacer y si te arrodillas ante mi todo será posible”. Esto nos lleva a invertir el mayor tiempo en servicio a este “rey”, para hacer dinero y poder hacer fiesta. Ideológicamente nos va llevando al individualismo y dependencia. 

Aunque se viaje con otros y se coma con otros, cada cual paga lo suyo y cada cual va hasta donde le alcanza el dinero y consume según las posibilidades de su bolsillo. En el fondo lo que nos ofrece es lo que todos buscamos: “la felicidad”. Pero el consumismo necesita ser comprado y la clave está en el placer momentáneo seguido de la insatisfacción. Entonces después de una experiencia, aparece otra nueva oferta, que siempre será más placentera, única y más costosa…
   
Jesús nuestro maestro, nos deja bien claro con su actuar y palabras, cual es el camino para adorar y servir a Dios Padre: Es el CAMINO COMUNITARIO, donde cada cual aporta según su carisma, y posibilidades. Donde lo común se hace sagrado, donde hay lugar para todos, sin exclusión.
Y el cristiano no es el que dice señor señor, sino el que se pone el delantal, el que comparte de su pan y en especial el que se da a sí mismo. Nuestra presencia, nuestros bienes, nuestros talentos, palabras, escucha, canto, baile, risas, dolores; nuestras pérdidas y búsqueda puestas en común, son la que posibilitan que Dios haga el milagro de la multiplicación de bienes y abrazos. Cuando esto ocurre el tiempo parece eterno, nos despierta paz y verdadera alegría interior, con el deseo de que se vuelva repetir. Nos hace más personas, mas hermanos; palpamos el misterio de que hay algo sobrenatural en medio de nosotros, que no está centrado en nuestro ego, ni en ninguna persona, sino en EL COMPARTIRNOS.
Nacho

domingo, 31 de mayo de 2015

SOL Y FUEGO, Colon - Montevideo

“Nos vemos en el Lago Merín”, era la expresión más frecuente que escuchábamos y decíamos, al despedirnos al anochecer del sábado 30 de mayo, en casa de María Eugenia y Fabricio.
Quedo como horizonte del próximo encuentro, “El Lagunazo de Invierno”, para mediados de Julio en Lago Merín. Celebrando aniversarios, cumpleaños, escuchando a los que regresan desde Bolivia de participar en el Encuentro de movimientos Sociales, junto a Francisco el papa. Con el ingrediente de comenzar con un retiro espiritual, para ahondar el corazón, para escuchar y compartir desde dentro. No todos estaremos en el Lago, ya que otros tendrán encuentro de coros, reuniones familiares, viaje a Rumanía y encuentro de Franciscanos.
Los locatarios nos recibieron con ese espíritu sencillo y fraterno. Y otra franciscana entre nosotros Sylvia decía algo así “esto se parece al encuentro de las esteras, donde se llegaba desde distintas realidades y lugares, se daba el encuentro festivo, sanador y fortificante, con Jesús como centro y después cada cual regresaba a su cotidianidad”.
El hoy fue un momento, un signo del Reino de Dios. Al mediodía se nos regalo salir el sol, para los que llegábamos de sures, nortes, este y oeste, a ese patio verde que nos esperaba, con el parrillero, con el fuego a ser encendido. Con un parecido a la vida Guaraní, encuentro en el patio como familia grande, compartiéndolo todo, desde el mate, el dialogo, el juego con los niños hasta la comida y bebida.
Resaltando a esos que pasan desapercibidos construyendo todo esto, coordinando lo previo, preparando algo casero, haciendo mandados, recibiendo, cocinando, limpiando,  entre ellos Diego haciendo filosofía con leña y tenedor, como servidor, asando los chorizos. Todos aportando sin necesidad de aplausos y sin reproches.
Así como fue encendido el fuego, alimentado todo el tiempo, a su vez se encendieron sentimientos en los diálogos, miradas, sueños, abrazos, risas  y dolores compartidos.
Dicen que era como las cuatro de la tarde, después de haber almorzado, se propuso la sobre mesa. Espacio para que todos seamos escuchado, comenzando escuchándolo a él, a través de la palabra bíblica, y de su espíritu en nuestras experiencias. Compartida y escucha sin juicio, ni consejos. Con asombro y sonrisa. Cuatro niños jugaban completando las veintidós presencias.
Complementada por una lectura de Francisco, el papa, la oración del padre nuestro, el saludo de la paz, y cantos armonizaron nuestra liturgia, Continuando con la colecta para los bizcochos, que fueron merienda junto al te y el mate.
En la celebración de ese Dios Trinitario, Dios comunidad, nos sentimos envueltos en el misterio de “sentirnos llamados, invitados para estos encuentros”. A su vez, exigiendo una respuesta, para estar presente, que conlleva renuncias, desprendimientos,  gastos, e incomprensiones, esfuerzo. 
El SOL  
del comienzo del encuentro fue 
un REGALO GRATUITO, 

el FUEGO 
de la tarde tuvo que SER ENCENDIDO Y ALIMENTADO.

 Todo es DON DE DIOS, 
TODO ES CONSTRUCCIÓN COMUNITARIA…
 para que fuera un día de Reino.


DESPUÉS:  en lo personal, me llego la noche en tres cruces, dos horas sin poder   realizar estos escritos como lo pensaba, ya que no hay mas maquinas comunitarias de Internet. Tampoco tenía agenda ni celular para avisar que estaba ahí, entonces recordé al profeta Oseas: “nuestro Dios es un dios amante que le gusta llevarnos al desierto para estar asolas con cada uno”. Y así lo viví, después de los profundos encuentros, a dialogar con El…
Sobre la hora llego Nahir con su sobrinito, que misteriosamente se le tranco la puerta y no pudo venir antes…

Hoy domingo ya en Río Branco, las misas donde me decían “te hizo bien el viaje”… recibiendo con gran alegría las noticias los saludos y noticias que traía. Por la tarde celebramos en Poblado Uruguay, donde anduvo la caravana de Colibríes, justamente después del Lagunazo de Invierno del año anterior. Es lindo haber sido elegido para aportar a la construcción de comunidades… estoy agradecido y contento. 
Gracias Nacho