UN FIN DE SEMANA DE PESCA, con el hermano Nacho. Una pesca no es sólo extraer peces... implica un entorno, una compañía, un alimento, una preparación... para los seguidores de Cristo es una actividad profundamente religiosa...
En ésta pesca donde fuimos dos, nada estaba ausente... hasta la pesca se dió (1 tararira de 2. 200 Kg.) y nos generó el almuerzo del domingo acompañado de un vaso de vino y galleta (¿Fue misa?); sin faltar silencios, charlas, encuentros, sol, viento, briza, fríos a 0 grado en la madrugada, hacer leña, fuego, armar toldo a lo indio... todo tuvo su tiempo (no de reloj) y cobró su sentido.
Horizonte con ocasos rojizo, contrastando con la dorada naciente luna llena, que al elevarse se hace más plata y iluminando los campos, permitiéndonos ver el zorro, también reflejándose en el agua y nos renueva la esperanza del pique y pesca exitosa... que al negarse nos regala un tiempo de mirarnos más al interior... encontrarnos con la sabiduría de campo de gente del lugar, y en lugar de frustración (por cero pique) extraer de éste tiempo y de nosotros mismos: sentires y valoraciones que tienen que ver con el estar ahí, con el otro, regando mi tiempo lo que soy y estar en manos de Dios...
Dos días como la vida misma a veces generosa y otras no tanto en lo que buscamos, pero SIEMPRE nos ofrece algo muy bueno... solo hay que desprenderse de los deseos y abrirse a lo nuevo. Algo inesperado y dado fue el compartir con una familia de trabajadores, que restauraban la taipa de la represa... La niña de unos 10 año, correteaba por a orilla mojarreando pescando cultivando la libertad tan sagrada. Su mama la chofera de la camioneta, con los ojos atentos al cuidado de todos, disfrutando estar en familia por el fin de semana largo. Agustín con sus 20 años estudiante de derecho, con presencia bien gaucha, fue el primero en acercarse a charlar; y fue nuestro ángel al compartirnos un trasfoguero, más leña para la noche, y una hermosa tararira de unos 3 kg.
El padre, que es el responsable del trabajo, se acercó la última noche. Hablamos junto al fuego, de la gratitud a Dios por su familia, por tener trabajo, por el cuidado que Dios le da en todo... la fe de quien está "a la intemperie" es una fe profunda, necesaria y real.
Tuvimos tiempo de sol, de oscuridad, hasta la visita de la luna llena para RELACIONARNOS... quizás esta fue la "pesca" que el señor quería, cuando a la primera noche no se movió ninguna piola y creímos que Jesús nos decía, vuelvan a tirar las redes una noche más...
No faltó como cultura uruguaya, con el amigo Nacho, dar nuestro parecer sobre la política local e internacional, sobre el fútbol uruguayo, sobre la iglesia... Agradecidos por doña María que quedó cuidando la mamá de Nacho con sus 96 pirulos, en comunicación con la barra de pescadores y los del grupo del fondo de la Catedral... Siempre hay personas que con su servicio hacen posible nuestras andanzas y nuestro actuar hace sentir a otros a la distancia. Hoy fuimos sencillamente libres, felices, con los que también andan en búsqueda de ser ellos mismos, en un mundo que nos masifica, materializa, nos hace esclavo de deseos creados a ser consumidos, que NOS CONSUMEN a nosotros mismo, nuestro tiempo, nuestra mente, nuestro amor...
El regreso fue en silencio, contemplando agradecidamente lo vivido, las libres, zorrillos... Sin duda que "la pesca" el acampar en la naturaleza, es posibilidad de conexión profunda con el creador, con el Dios de Jesús de Galilea, con nuestro SER verdadero y el delo otro...
Es posibilidad de desconexión de los supermercados de ofertas de felicidad, de placer, de aparentar ser... de vendernos entretenimientos, todo para que la seguridad este en poseer o en los que más poder tienen... Un fin de semana de LIBERTAD nos hace mirar el mundo al revés... así como lo ve Dios, poniendo en el centro el SER y relacionarnos en AMOR que es servicio, respeto, valorización del otro así como ES, y relacionándonos con todo lo que Es verdaderamente...
Leopoldo
LA LUNA es nuestra maestra, siendo elegida para recibir y reflejar la luz del sol, lo hace con humildad, gratuitamente. Es luna llena para todos los que la quieran observar. La luna nos enseña que la vida viene de Dios, y si reconocemos ese AMOR recibido y lo ofrecemos a quien nos quiera mirar, encontraremos el camino de plenitud humana. El AMOR de Dios es dado en cada ser viviente, está en cada ser humano, todos necesitamos unos de otros para ayudarnos a descubrir ese AMOR, y reflejarlo con gratuidad.
LA HERMANA OSCURIDAD, nos da la oportunidad de ver las estrellas, contemplar la luna, valorar la luz. Los tiempos, los momentos de oscuridad de en nuestra vida, son OPORTUNIDAD, para encontrar buenas personas, percibir el AMOR de Dios.
Así como en el cielo no podemos hacer que aparezca ninguna estrella, también en la vida: las amistades se buscan, pero llegan cuando tienen que llegar. Sí, es necesario mayormente tener que cambiar de mirada, para encontrar una estrella, nadie las ve, aunque estén, si su mirada está en algo material, en su ombligo, en el pasado o futuro...
Nacho












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