Dios nos creó LIBRES, también libres para elegir nuestro alimento para el cuerpo y para el alma... Equivocadamente hay un sentir y decir que tiempos anteriores fueron mejores... La verdad es que la mayoría de las personas tenemos MÁS POSIBILIDADES DE OPCIONES, y eso es querido por Dios, es mayor libertad. El sentir de una persona está determinado por sus elecciones: si elige algo que le hace mal, se sentirá mal, si elige algo que le hace bien se sentirá bien.
Nuestras elecciones siempre serán escuchando diferentes voces. El mundo tiene sus propuestas de felicidad. Nuestra familia y relaciones también tienen propuestas que nos hablan. Nuestros deseos del EGO y de la VOZ INTERIOR, suman otras opciones. Para los cristianos, la Palabra Bíblica, es voz y encuentro con Jesús. Algunos la escuchamos personalmente cada día y hemos descubierto como fuente y alimento de nuestra fe y alma: el encuentro semanal comunitario, con la Palabra, con Jesús en el medio.
El mundanismo, tiene su estrategia de dominio. Por medio de nuestros sentimientos y pensamientos, se conecta directamente con nuestro Ego, ofreciendole alimentar sus deseos de felicidad, éxito, posesión y mesianismo. El mal tiene mil mascaras, incluso se disfraza de espiritualidades y amores. Nos pone en el CENTRO ya sea prometiéndonos recibir algo bueno o haciéndonos sentir Dios capaces de dar algo bueno a otros.
Uno de los compañeros compartía su felicidad de que le hubiesen regalado una bicicleta. Desde esa REALIDAD de vida, comenzamos el encuentro con Jesús. Pasamos de mano en mano las llaves de la tranca de la bici y cada uno compartía algo que sintiera SUYO. Salió de los corazones desde los lentes a la familia, hijos, nietos, padres, la casa, la comunidad, Jesús...
- La felicidad proviene de que tuvimos un encuentro con Jesús (no el milagrero que se le pide cosas, y si el Jesús que quiere LIBERARNOS de apegos a cosas y personas).
- Nos sentimos felices porque Luis, sintió que podía invitar a su compañero "con capacidades diferente" y este vino, y se sintió bien entre nosotros.
- Fuimos felices, sin necesidad de alcohol, sin necesidad que estuvieran algunos vínculos de sangre, felices descubrien en el prójimo a Dios, su amor, incluso con una mesa de fin de mes, con pocas cosas, pero profunda hermandad. Rezamos por seres queridos, poniéndolos en manos de Dios.
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TOLEDO - FRAILE MUERTO:
En nuestro encuentro de oración compartimos una reflexión muy especial sobre la importancia de ser fieles en la oración.
Hablamos de la necesidad de encontrar, dentro de cada día, un momento y un lugar para detenernos, hacer silencio y encontrarnos con Dios. No siempre será fácil; muchas veces aparecerán el cansancio, las preocupaciones, las distracciones o nuestras propias debilidades. Pero justamente allí está el desafío: ser fieles y tener disciplina en la oración.
También compartimos nuestras debilidades, aquello que nos cuesta y las luchas que cada uno lleva. Y entendimos que no tenemos que acercarnos a Dios siendo perfectos, sino tal como somos, confiando en que Él conoce nuestro corazón y nos acompaña en cada paso.
La oración nos ayuda a confiar, a fortalecernos, a encontrar paz y a descubrir que no estamos solos. Es ese espacio donde podemos hablar con Dios, escuchar, agradecer, pedir y también simplemente permanecer junto a Èl.
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SAN JACINTO - CANELONES:
Vimos que: el campo o la viña era de un propietario, que representa a Dios. Encarnada esa Parábola en nuestra vida vemos que:
el ser humano cae en el apego egoísta debido a la ilusión de propiedad, la ambición de poder y el olvido de que somos administradores, no dueños, de lo que Dios nos confía. En el relato, los viñadores se apegan tanto a la viña ajena que deciden matar al hijo del dueño para "quedarse con su propiedad".
Trasladando esta enseñanza a nuestra psicología y espiritualidad actual, nos apegamos a las personas y a las cosas materiales por las siguientes razones fundamentales:
1. La ilusión del control y la seguridad.
Buscamos en los objetos materiales y en las relaciones una falsa sensación de estabilidad. Creemos que al poseer bienes o al "retener" a las personas a nuestro lado estamos protegidos contra la incertidumbre, el cambio o el dolor, olvidando que todo en el plano terrenal es temporal.
2. Vacío interior e identidad basada en el tener.
Cuando no construimos nuestra vida sobre bases firmes, intentamos llenar los vacíos emocionales y espirituales con cosas externas. El apego material surge cuando definimos nuestro valor personal por lo que poseemos o por el estatus que nos dan ciertas relaciones, cayendo en una dinámica donde, al intentar acumular de más, terminamos sintiéndonos más vacíos.
3. La soberbia de creernos "dueños".
Igual que los labradores de la parábola, sufrimos de una ceguera espiritual que nos hace olvidar que todo lo que tenemos es un préstamo. Nos apegamos porque adoptamos una mentalidad de propietarios absolutos sobre nuestros bienes, nuestros talentos e incluso sobre la vida de los demás, en lugar de actuar como administradores agradecidos que cuidan lo recibido para dar buenos frutos.
4. El miedo a la pérdida y al desamparo.
El apego desmedido es, en el fondo, miedo disfrazado. Tememos la soledad, el fracaso o la escasez. Este temor nos lleva a cerrarnos en visiones egoístas en lugar de cultivar una postura de confianza y desprendimiento en los planes y la gracia de Dios.
Cuando reconocemos en fe y obrar que la VIDA VIENE DE DIOS, sentimos: Paz interior, seguridad profunda y una liberación total del miedo y la angustia. Ni la muerte nos quita la paz, porque es un regresar a Dios. Daysi y Rita
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