martes, 3 de noviembre de 2026

MORIR EN EL AYER O VIVIR EN EL HOY

 

Tú y yo, somos distintos y a su vez iguales... Recorriendo distintos caminos, en distintos tiempos, con distintos logros y distintas heridas... hoy nos encontramos. Una mirada, un mate, una sonrisa, un diálogo, una lágrima, un abrazo...

El AYER y el HOY se encuentran. Ambos están en un espantoso pantano. Mitad del cuerpo dentro del barro, mitad del cuerpo a la luz del sol. Cuesta caminara hacia adelante. Solamente es posible dar pasos cortos haciendo un esfuerzo. 

Se escucha que el MAÑANA ya está muy adelantado, pero sin historia y fuera de la realidad de hoy; por lo tanto es un estar bien de manera ficticia, que a su momento se descubrirá irreal, vacío y se caera...

El AYER quería salir del pantano, pidió ayuda y el HOY lo acompaño a encontrarse con el sol. El AYER vio la luz, se descubrió iluminado, sintió que era Amor. Por momento quería irse al MAÑANA y el HOY lo invitaba sentir el presente. Vivió nuevas relaciones, relacionándose él desde el Amor. 

El AYER, volvió a meter su cabeza, su cuerpo, en el pantano, mirando hacia atrás, queriendo cambiar lo que no se puede cambiar, y AYER no vio el sol, aunque estaba. Se volvió a relacionar desde el barro. Y barro se volvió a sentir.

HOY es nuevo día, para tí y para mí, ambos estamos en un pantano, pero hay la posibilidad de elegir: 

- poner nuestra cabeza y cuerpo en el ayer, en el barro, en la añoranza de lo que ya fue, sin vivir el presente, sin sentir el sol, el Amor. Queriendo arreglar el pasado personal o de otros, no veré el amanecer... 

- la otra opción es abrirse a lo nuevo en el HOY, sentir el sol, escuchando su Palabra, abrirse a nuevas relaciones en el AMOR, aprendiendo a ser amada y a amar; dejar el AYER que sea AYER, sin perder la calma por saber claramente el MAÑANA...

LA FIESTA DEL REINO

Lucas 14,  1a15 -24

El Amor de Dios es para TODOS, Jesús va a el encuentro, a la casa del Fariseo... se sienta a comer con él, sin preguntar nada, sin reproche, sin pedir ningún cambio... en una actitud de Amistad de Escucha. 

"Feliz el que se sienta en la mesa del Reino de Dios", le dice el Fariseo a Jesús; convencido de que su casa, su mesa, su comida, su religiosidad, su modo de vivir, era de agrado a Dios. Lo peor en la vida no es estar empantanado, (de alguna manera u otra, todos pisamos barro) lo peor es no saber que hay también agua limpia, sol, luz, que puedo vivir una vida diferente en el Amor... Peor aún es creer que el barro es la felicidad, como lo creía el Fariseo...

Jesús después de ESCUCHAR, y sobre lo escuchado aporta su mirada:

- El banquete del Reino está en la vida cotidiana, (y al final de esta vida) no se impone, se ofrece a todos; pero algunos invitados tienen su corazón, encadenado en sus posesiones materiales o relaciones afectivas.... esto puede llevar a NO abrirnos a lo nuevo, y eso me deja fuera de la Fiesta del Reino de Dios. 

Nacho

 

 

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