La realidad es que muchas personas se sienten SOLAS, incluso compartiendo el mismo techo con otros. Esa soledad puede llevar a enfermedades mentales, problemas de relación humana, adiciones en sus más variadas formas, e incluso al suicidio en el tiempo o concretado. Algunas personas han perdido el gusto de vivir, por problemas en las relaciones humanas más cercanas o por pérdidas de vínculos queridos. Se ven en un presente oscuro, sin luz en el horizonte. Toda relación humana, de familia, de pareja, amistad, de grupo, si no incluye a otros, se desgasta, se apaga.
La Palabra nos invitaba a no perder el sabor de la vida y ser sal, luz para otros. Ese sabor a la vida nos da la conexión, la relación con la fuente de la vida y con hermanos concretos. El Amor de Dios se vive, se recibe y se entrega en la oración, en los sacramentos, en relaciones humanas fraterna. Es ante otros en libertad, que descubro mi sabor y mi luz.
Fue muy lindo en la misa, poner en práctica el Padre Nuestro, abrirnos al encuentro con el otro, con el próximo en nuestro camino. Y en esos encuentros se comparte sin sabores de la vida, oscuridades, y el otro con su escucha nos expresa el amor de Dios. Después de esos diálogos aparecen luces, caminos, decisiones que hay que tomar. He ahí otra dificultad, la de dar pasos de libertad... Con fe que estos pasos sean dados por voluntad de Dios, contaremos con su compañía, y sin duda que algo mejor va a venir.
SOLEDAD
QUE CULTIVA LA AMISTAD
De esa mañana en misa, nos dimos a una tarde y noche de pesca. A solas con él y conmigo mismo. Hay como un equilibrio entre: tener buenos encuentros y buscar buenos espacios de soledad. El camino, el agua, el sol, el viento, el cielo estrellado, la luna menguante, el fuego, la peludeada en la camioneta, las 10 tarariras pescadas... Todo habla de un Dios que se da gratuitamente para todos. Y después nos regala hermanos para compartir los peces.
La soledad buscada es buena, cuando nos recuerda el sentido de pertenencia al dador y sostén de la vida. Y si hubo encuentro con él, su Espíritu nos impulsa al impulsa amorosamente al encuentro con los prójimos, reconociéndolos como hermanos, recibiéndolos, así como hoy son...
La soledad enfermiza va vaciando el corazón de nombres... es dando lugar a nuevos nombres en mi corazón, y dando tiempo a él Dios creador, que se recupera el sabor por la vida, y se ve el camino con mayor claridad. Feliz la persona que camina en lo cotidiano con el corazón abierto a recibir al otro...
Nacho


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