Sin duda que hay muchas personas buscando el AMOR de Dios... Vemos como un signo de ese Amor, el espacio de encuentro de los viernes a la noche, en el salón del fondo de la Catedral, abierto a TODOS, con la PALABRA en el centro, ORACIÓN y CENA fraterna que es atrayente.
Comenzamos recordando al amigo que busco a Dios, cuando su hijo estaba grave, y le presentaron un dios todopoderoso, que cumple lo que le pedimos, si realizamos ciertos ritos... A este amigo se le murió el hijo, y le dijeron que era porque Dios lo necesitaba, por eso se lo llevo. Nuestro amigo dejó de creer en una iglesia que ofrece soluciones que después dios no acompaña. Dejo de creer en un dios que mata y se lleva a las personas cuando las necesita.
Recordando esa experiencia de paz y alegría de nuestro amigo, que encontró paz, escuchando el dolor de otros... También recordamos otras alegrías de nuestra historia y vivencias de estos últimos días. Entre tantos momentos como el nacimiento de un hijo... también nos maravillamos agradecidamente por el encuentro del domingo en la Fazenda, con guitarreada, mesa con lugar para todos, casamiento, comuniones de adultos y cumpleaños felices de enero, febrero y marzo.
Si nos dejamos MIRARAR POR EL DIOS DE JESUS, nos sentiremos AMADOS, y el AMOR NOS LLEVA A AMAR. Veremos el monte que crece, en medio del ruidoso árbol que cae o lo voltean... Siempre es más el bien que el mal, pero el mal tiene el poder de enceguecernos.
Muchas veces andamos hambrientos de amor, sintiéndonos sin capacidad de amar... y en el encuentro con Jesús en su Palabra, en los que vienen, nos hace ver nuestra vida y la de los demás, de manera diferente, con una mirada de amor. El amor se enciende en nuestro interior nos damos a los demás, en una escucha, una palabra, un abrazo, una sonrisa, un servicio, nos damos en nuestra mejor versión.
La Palabra de comienzo de Semana Santa nos relata la entrada de Jesús a Jerusalén, aclamado como rey.
La representamos intentando conocer los sentimientos de Jesús y del pueblo en ese momento. Creemos que Jesús sabiendo el vía crucis que le vendría, se dejó AMAR, y ese AMOR fue la energía para su ENTREGA VOLUNTARIA total. Nos imaginamos la alegría y la esperanza que vivió el pueblo, creyendo que Jesús iba a sentarse en el trono del poder y respondería sus necesidades.
Por eso, cuando nos toca descender, caer, ir unos asientos hacia atrás en el colectivo humano... nos acercamos a él, que está en los últimos asientos. Y si nos abrimos a su encuentro, encontraremos su empatía, un Dios que sufre y llora con nosotros. Luego es capaz de escribir la resurrección del Amor, en reglones torcidos...
En Santa Teresita también dimos comienzo a los ENCUENTRO BIBLICOS, con la grata visita de personas de las comunidades de San Expedito y San Pablo. Para unos cuantos fue el momento de la cuaresma más movilizador. El encuentro verdadero con la Palabra siempre nos hace ver que TODOS somos necesitados de conversión. Muchas veces andamos preocupados y ocupados para que otros cambien hacia una mejor vida y no, nos damos tiempo para vernos a la luz de Dios.
Un amigo hoy que lucha por cambiar a su hijo, y ve que no puede me preguntaba ¿Qué tengo que hacer? Le respondí - Lo que hizo Valverde por Uruguay ante Inglaterra. Valverde al final del partido, en los descuentos asumió la responsabilidad de tirar un penal. Lo convirtió y empataron el partido. Luego buscaron ganarlo... Valverde no puso sus ojos en la nuca, viendo los goles herrados que tuvo, ni salió de la cancha a tender a sus compañeros lesionado, Valverde hizo la jugada que él tenía que hacer en ese momento presente. Y ese fue su mejor aporte a todo el equipo. Muchas veces el Mal nos hace pesar nuestros errores o nos hace creernos Dios con sabiduría para cambiar la vida a los otros... y dejamos de jugar bien, dejamos de hacer lo que tenemos que hacer hoy.
En la comunidad de Santa Teresita representamos un árbol con sus ramas... y otra persona que recibe un ramo en sus manos. Cuando alguien quiere quitarle una rama al árbol ese sufre, siente que le roban algo, se enoja... Eso pasa cuando creemos que hay personas MIAS, ya sea pareja, hijos, nietos, padres o amigos... si las considero MIAS tendré una relación POSESIVA que me hará sufrir, y una relación de amor que esperara que esa persona sea a MI manera. Si cultivo la fe como Abraham, veré y viviré descentrado de mi EGO posesivo.
Si pongo en práctica la oración que nos dejó Jesús para rezar, el Padre Nuestro, para que nos relaciones bien, en un Amor desinteresado; me iré dando cuenta que todo lo recibido es prestado por Dios, desde mi propia vida a las relaciones humanas. Entonces viviré con el propósito de compartir con los demás aquello que me toco tener en mis, manos, en mi corazón. Disfrutare mucho de que los amigos se hagan amigos entre si, disfrutare que los seres queridos hagan sus propios vuelos... y buscare para mí en primer lugar, dar mi vida a quien le pertenece a Dios. Y ese es el mejor regalo a los seres queridos y a todos los que quieran recibirlo: ser libre ante todos y ante todo, por creer realmente que Dios es Padre de Todo y nos hace hermanos de Todo. Comulgamos con Jesús porque solo él nos puede hacer AMAR como nos Ama Dios: dejándonos libre, perdonándonos setenta veces siete... Quien se siente Amado por Dios, Ama al otro, así como el otro está eligiendo ser... María lo entendió y vivió ya siendo mayor, porque Jesús se lo enseño y ella lo acepto.
En el encuentro en el salón del fondo de la catedral como en Santa Teresita pusimos en práctica la espiritualidad de Jesús: la verdadera amistad se vive y cultiva compartiendo con amor la misma mesa. Como decía el papa León en estos días: Dios no quiere la creciente diferencia entre ricos que acumulan y pobres que sobreviven. Si rezamos juntos y uno tiene la barriga llena y otro vacía, fueron palabras y ritos no cristianos, aunque se nombre a Jesús. Si compartimos lo que somos y tenemos sin esperar nada a cambio vivimos su Amor. Cuando eso pasa, sentimos una paz y una felicidad profunda, verdadera...


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