sábado, 14 de febrero de 2026

TEJIENDO BANDERAS, EN ENCUENTROS..

 

Por acá, preparándonos para una nueva pesca, en un día de quietud en casa. Buen mate, la Palabra, arreglo de plantas y buena lectura. Dando tiempo para el mastique, de lo leído, de lo que despierta dentro, de lo inesperado que surge del recuerdo y mensajes que nos hacen participe de otros vuelos, de otros encuentros.

La división de los hombres es fruto del mal. El tejido de las culturas, la complementariedad de actividades, pensamientos, lecturas, es lo que va mostrando un camino en armonía. Preparamos los aparejos, el riil que me han regalo, entre lectura de la Palabra, y lectura de un libro que me regalo Erik en el campamento: Los fusiles de Cristo. Con las manos también en la cocina, hacemos un arroz blanco, para acompañar las milanesas de pescado, que los amigos me han acercado. Buscando vivir la armonía que da lo diverso... Y llega un hermoso mensaje:

- Vamos en vuelo, camino a Santiago en Chile, el nido colibrí de Herminia nos espera, vamos con Myrian y Clara, Correntinas – Riojanas, llevamos alfajores...

1era. Etapa del vuelo, se ven muchas valijas y pocas mochilas. Algunas grupalidades en viaje y los celulares omnipotentes. Y muchos carteles de cotillón, celebrando la vida con toda estridencia… quizás el desafío sea viajar en grupo y con un solo celular. Nelda, Uruguaya - Cordobesa.

- Es muy bonito ser parte de una banda, que nos hace sentir que “en los vuelos de algunos, estamos todos". Así lo vivió y sintió Jesús, después de sus andanzas, de que estuvieron con él... despertó en sus amigos, el deseo de andar, los envió y acompaño:

Habiendo reunido a sus doce discípulos (representa a los 12 pueblos, (significando que reunió a todos), les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.  Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.  Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid.  Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.  Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes. (Lucas 9, 1 – 6)

En tiempos de Jesús, como en nuestros tiempos, el miedo es una de las armas del mal para paralizarnos, encerrarnos o separarnos. Por eso es muy distinto un viaje para complacer a mi Ego, que estará guiado por mi estar bien en primer lugar, bien distinto a un viaje guiado por su Espíritu, que me hará sensible a los problemas y demonios, que encuentre en el camino. Es muy distinto viajar pidiendo su bendición a viajar creyendo que soy enviado por él. Cuando es viaje buco el máximo de seguridades, con la máxima programación posible. En SU viaje, soy ligero de equipaje, confiado en su providencia, por medio del prójimo en el camino. 

Si miramos cualquier lugar de pasaje de viajeros, veremos mucha gente sola, o los veremos agrupados en familias o entre semejantes de edades o gustos... Esa igualdad condiciona mi recorrido y encuentros, ya está casi predestinado a encontrar lo que buscan nuestros mismos deseos. Hay poco lugar para algo inédito...

 Jesús es la novedad del Reino de Dios, y en ese Reino caben todos, y ese reino se realiza dando lugar a los distintos, en nuestro corazón, en nuestros encuentros. Por eso el viaje según el Espíritu, se confirma en encuentros con esos que son otros, para tejer un nosotros. No importa cuánto tiempo caminemos juntos, sí, que ese tiempo sea en una relación de hermanos.

A las plantas de interior de mi casa, las he sacado afuera para que reciban el agua de lluvia... y se han puesto más verdes y han florecido... 

Este viernes escuchábamos a Jesús que curaba diciendo "Ábrete", lo apartó de su grupo y lo tocó, para ser curado. (Marcos 7, 31 - 37)

Personalmente, cada tanto necesito "salir" a pescar... abriéndome a otra realidad distinta, de campo, manual, con algo de aventura y con los compañeros que se sumen. Mañana domingo sale pesca... 

Creo es muy bueno ESCUCHAR nuestro sentir interior, sacarlo fuera, dejarlo hablar y regarlo con la Palabra venida del cielo, que se hizo carne como nosotros, dejándonos el testimonio de plenitud humana... embarrándonos en la realidad (puede ser el carnaval) dejándonos tocar por él entre nosotros hoy....

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