miércoles, 2 de mayo de 2018

MATERIAL C.E.Bs. y Grupos Bíblicos 4 encuentros: (desde el 7 de Mayo hasta 3 de Junio)



SEMANA DESDE EL 7 al 13 de Mayo
Domingo VII de Pascua: Ascensión
«Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio»
1 - AMBIENTACIÓN: Palabra con la Biblia abierta y el cirio pascual encendido. También un mapa del mundo o un globo terráqueo y un recipiente con agua que nos recuerda la misión de bautizar. Y una velita apagada.
2- ORACIÓN INICIAL: Comenzamos invocando al Espíritu Santo, y canto misionero.
3- CONTEMPLAR NUESTRA REALIDAD: Los que quieren van tomando la velita apagada: comparten realidades y lugares de su parroquia, del país y del mundo que ven que necesitan de la luz de la justicia, la verdad y la esperanza. Entre todas y todos elegimos una o dos realidades de las compartidas.
   4-  ILUMINAR NUESTRA REALIDAD
    LECTURA BÍBLICA Marcos (16,15-20)
Aporte para la lectura: Celebramos la solemnidad de la Ascensión 40 días después de Pascua y 10 antes de Pentecostés. Pero esta distancia temporal no debe hacernos perder de vista que celebramos un único gran día de Pascua, un único Misterio de salvación.
La misión de la Iglesia. Es un envío universal: vayan por todo el mundo. El anuncio del Evangelio supera las fronteras del pueblo de Israel y se abre a todos los hombres y mujeres dispuestos a convertirse en discípulos de Jesús. Esa universalidad incluye a toda la Creación. Por eso nuestra misión también tiene que tener una mirada y practica ecológica.
Esto es lo que es necesario proclamar: el Evangelio que no es otra cosa que el propio Cristo.
La llamada a la fe por el anuncio del Evangelio supone la disposición del creyente a hacerse uno con Cristo por medio del bautismo. Esta es la exigencia y la fuente de la misión: El Bautismo.
Estas señales suponen el dominio sobre la creación en nombre de Cristo. No se trata de «poderes especiales» que Dios otorga a los creyentes, sino de la acción del mismo Cristo en medio de su comunidad: vencien-do barreras de comunicación, expulsando el mal, sanando a los enfermos…
No se trata de señales orientadas a convencer a los que no creen o a demostrar nada. No se trata de llamar a la fe mediante los milagros (como erradamente pretenden algunos), sino que las señales son la consecuencia de la fe (no su causa).
Con la Ascensión de Jesús y su glorificación junto al Padre, así queda constituido en Señor de toda la Creación.
5- DISCERNIR: Reiteramos la o las dos realidades elegidas y nos preguntamos. Nos preguntamos: ¿Cómo podemos dar un paso de IDA a esa realidad, confiados en que es Jesús que nos envía?
6- ACTUAR Y CELEBRAR: Volvemos a cantar el canto misionero. Hacemos un minuto de silencio tomando conciencia de la conexión con el Espíritu de Dios. Y cada uno renueva su bautismo, persignándose con el agua, expresando una oración de compromiso, de acción de gracia, de pedido sobre la misión. Terminamos cantando otra canción de envió misionero.
(Material C.E.Bs. de Tacuarembó Adaptado por Melo)

SEMANA DESDE el 14 al 20 de Mayo
        VIII de Pascua. Pentecostés.
         «Reciban el Espíritu Santo»
1 - AMBIENTACIÓN: La Palabra junto al Cirio Pascual. Un afiche con un signo que haga referencia al Espíritu (una llama, una paloma). Además preparamos una vela para cada uno de los participantes.
2- ORACIÓN INICIAL: Comenzamos nuestra celebración con un canto de invocación al Espíritu Santo. Se puede invitar a cerrar los ojos y escuchar la respiración y repetir en silencio: «Ven Espíritu Santo, ven».
3- CONTEMPLAR NUESTRA REALIDAD: Cada cual con su velita apagada, comparte alguna situación del presente que le despierte miedo o que no sepa como resolverla.
4-  ILUMINAR NUESTRA REALIDAD
      LECTURA BÍBLICA:  Juan 20,19-23
Aporte para la lectura: Como ya dijimos la semana pasada, en la fiesta de la Ascensión, lo importante no es cuando sucedieron los diferentes acontecimientos, sino el hecho de que Cristo muerto y resucitado, ahora está sentado glorioso a la derecha del Padre, desde donde, por el envío del Espíritu Santo, sigue acompañando y bendiciendo a su Iglesia. Esa efusión del Espíritu que llena de valor y sabiduría a los discípulos y que les anima a salir por el mundo a anunciar a Cristo es lo que celebramos. Es el mismo Espíritu que anima a la Iglesia y a nuestra comunidad, covirtiendonos en misioneros.
Pongámonos en el lugar de los discípulos. Jesús ha muerto con el escándalo de la cruz. La triste-za y la decepción los inundan. Todo parece haber fracasado. Tanto seguir a Jesús y escuchar sus palabras para terminar de un modo tan decepcionante y triste. Es cierto que las mujeres, y en particular María Magdalena, han venido con noticias inquietantes, pero no pasa de ahí. Están encerrados con miedo, viviendo el duelo. Imaginemos la situación. Probablemente ya están haciendo planes para volver cada uno a la vida que habían dejado antes de conocer a Jesús.
Y de pronto estando en-cerrados en su casa, to-do cambia. Su querido Jesús, el que creían muerto, aparece en medio de ellos. Imaginemos el torbellino que debió pasar por sus cabezas: inmensa alegría, sorpresa, sensación de no en-tender nada, incluso dudas. ¡María tenía razón! La sorpresa es tan gran-de y la alegría tan inmensa, que Jesús tiene que mostrarles sus heridas y repetir su saludo, para vencer sus resistencias, como diciendo: «es cierto, soy Yo».
Y Jesús no les da el Espíritu Santo. De pronto, los discípulos se sienten llenos de la fuerza del Espíritu, el corazón se inflama y la mente se abre para entenderlo todo. ¡Qué maravilla!.
La Paz esté con ustedes. Es mucho más que un saludo. Es un DON. Les muestra las manos y el costado, para recordar que el seguimiento es camino de cruz y cada cual tiene que cargar con la suya.
Jesús sopla sobre sus discípulos para hacer de ellos hombres nuevos, nuevas creaturas. El Espíritu que da vida nueva y abre el entendimiento.
La misión del Espíritu Santo, consiste en primer lugar en el perdón de los pecados. Pentecostés convierte a los discípulos por lo tanto en misioneros de la Misericordia.
5- DISCERNIR. Tener miedo es humano, es la posibilidad de buscar la ayuda de Dios para enfrentar los problemas.  
6- ACTUAR Y CELEBRAR: El animador enciende su velita, en el cirio- vela junto a la biblia y le sopla la frente a quien tiene a su lado para que haya lugar en su mente para Dios. Encendiéndole su velita. Cuando todos encienden su velita, se invita a contemplarla en silencio y espontáneamente compartir oraciones. Se puede terminar con un canto de acción de gracias y dándose el saludo de la paz.
(Material C.E.Bs. de Tacuarembó Adaptado por Melo)

SEMANA DESDE el 21 al 27 de Mayo
 Santísima Trinidad: «Vayan y anuncien»
1 - AMBIENTACIÓN: Junto a la Palabra abierta, vamos a colocar, si disponemos de él, un candelabro de tres brazos, o podemos prender tres velas unidas por una cinta.
2- ORACIÓN INICIAL DESDE NUESTRA REALIDAD: Comenzamos con un fuerte signo comunitario, hacer la señal de la cruz, tomarnos de la mano y que cada uno vaya expresando «la vida que trae al encuentro», buenas noticias, preocupaciones, pedidos de oración … Se continúa con el Padre nuestro.
      3-  ILUMINAR NUESTRA REALIDAD
      LECTURA BÍBLICA: Mateo 28, 16-20
Aporte para la lectura: Culminado el Tiempo Pascual, y antes de empezar la celebración de los domingos del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos propone celebrar una serie de misterios que enriquecen la celebración litúrgica del año. Y el primero de ellos es la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Al celebrar esta fiesta, celebramos el Misterio del Dios Uno que se nos revela en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Un Dios comunidad. Pero la revelación de este Misterio, no es para quedarse en las ideas o en la teología, reafirmar que la fe cristiana se vive en comunidad y es para anunciarla a todos los hombres y mujeres.
No nos dejemos engañar. Que el texto que encontramos hoy sea breve, no significa en absoluto que no sea uno de los textos de mayor contenido del Evangelio de Mateo. Todo en él hace resonar diferentes ideas que ya fueron presentadas. ¿Qué nos recuerda estas imágenes?: El Monte. Autoridad. Once. Galilea.
Mandato misionero: «Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos». Es un mandato de alcance universal: no excluye a nadie. No se trata tanto de imponer doctrinas o modelos culturales, como de ayudar al hermano a descubrir a Cristo vivo.
¿Cómo hacerlo?. En primer lugar bautizando, es decir, animando a seguir a Jesús no como quien sigue una idea o teoría, sino uniéndonos a Él en su muerte y resurrección, como miembros de su Iglesia. Reiteramos que la invitación es a «seguirlo a Jesús en comunidad».
El segundo modo es «enseñando a guardar» las palabras de Jesús. No es enseñar dogmas, o un «Jesús espiritual», sino enseñar a vivir el Evangelio, comenzando por el Sermón de la Montaña. No existe ruptura entre el Jesús resucitado y el Jesús terreno que predicó el Reino y sanó a los enfermos.
La promesa de Jesús, es que Él siempre estará a nuestro lado, haciendo así posible lo que para nosotros sería muy difícil.
 4- DISCERNIR: Nos preguntamos:
¿Qué es lo que más nos llama la atención de este texto?
 5- ACTUAR Y CELEBRAR: En silencio nos preguntamos y después podemos compartir ¿A quién puedo invitar a que venga a la comunidad? Sabiendo que TODOS pueden ser invitados. Se culmina con un canto misionero.
(Material C.E.Bs. de Tacuarembó Adaptado por Melo)

SEMANA DESDE el 28 de Mayo al 3 de Junio
               Cuerpo y Sangre de Cristo
           «Tomen, Este es mi cuerpo»
1 - AMBIENTACIÓN: Junto a la biblia abierta, colocaremos pan, un vaso de vino, sobre un re-pasador, mantel.
2- ORACIÓN INICIAL: Comenzamos nuestro encuentro con algún canto eucarístico de ofrenda. Y alguien hace una bendición de la mesa, ben-diciendo los alimentos. 
3- CONTEMPLAR NUESTRA REALIDAD: Cada uno va tomando un pedacito del pan y comparte alguna experiencia de los últimos días «donde alguien le compartió su pan», ayudándolo, sirviéndolo, escuchándolo, aconsejándolo… Y come su pan.
     4-  ILUMINAR NUESTRA REALIDAD
      LECTURA BÍBLICA: Marcos 14, 12-16.22-26
Aporte para la lectura: La Solemnidad de Corpus Christi nos invita a introducirnos en la contemplación del misterio de Jesús hecho pan, que se queda junto a nosotros. Es una ocasión para adorar y celebrar el regalo que Jesús nos hace en la Eucaristía. Pan eucarístico que nos alimenta la mente y el corazón, para que lo podamos reconocer en nuestros hermanos y compartir nuestro pan con ellos.
1.– Preparación del banquete Pascual: Aunque parezca paradójico es Jesús el que insiste en que se trata de una celebración comunitaria. Jesús pregunta por un lugar donde pueda comer la Pascua «con sus discípulos». La referencia a la comida pascual se repite tres veces, indican-do así que este es el centro y el sentido funda-mental al que está orientado este relato.
En la ciudad de Jerusalén, sus habitantes eran especialmente generosos en el tiempo Pascual con el espacio disponible en las casas para que los peregrinos pudieran celebrar la Pascua (de hecho la costumbre les pedía ceder ese espacio gratuitamente, con el mobiliario incluido, única-mente a cambio de la piel del cordero).
No debemos perder de vista que la Última Cena está estrechamente vinculada con la pasión, muerte y resurrección de Jesús. De hecho, esta cena anticipará de modo sacramental, el sacrificio de Jesús que sucederá pocas horas después.
2.– El Relato de la Eucaristía : Tal como nos transmite el relato de la última cena, aparecen muy pocas referencias a la comida de Pascua propiamente dicha (pronunciar la bendición, partir el pan ázimo, cantar los salmos). El evangelista prefiere centrarse por el contrario en la institución de la Eucaristía, en la nueva Pascua inaugurada por Jesús. En la celebración de la Eucaristía Jesús establece la Nueva Alianza sellada con su sangre.
Jesús da un significado nuevo a los gestos y ritos de la cena de Pascua. El cordero pascual pasa a un segundo término, y el centro lo ocupan los signos del pan ázimo y la copa de vino. Este antiquísimo relato refleja el modo como ya los primeros cristianos celebraban la Fracción del Pan ( Hch 2,42). La Eucaristía tenía una enorme importancia en la vida de las primeras comunidades, convirtiéndose así en el alimento de la vida de la Iglesia.
El v. 25 establece una estrecha relación entre la Eucaristía y el banquete del Reino al que esta-mos convocados. La Eucaristía nos anuncia la plenitud que ha de llegar, nos permite gustar por anticipado la plenitud del Reino.
Después de cantar los himnos (14,26), como es costumbre hacer al finalizar la cena de la Pascua, Jesús se retira con sus discípulos al Monte de los Olivos. La tradición decía que no se debía abandonar la ciudad de Jerusalén la noche de Pascua (el Monte de los Olivos está dentro de los límites de la ciudad). Será en el Monte de los Olivos donde se desencadenen los hechos que harán real el sacrificio de Cristo —partir su cuerpo y derramar su sangre para la salvación de muchos— que acaba de ser instituido sacra-mentalmente.
5- DISCERNIR:  Nos preguntamos: ¿Los cristianos tenemos presente el compartir el pan eucarístico relacionado con compartir nuestro pan con el vecino?
6- ACTUAR Y CELEBRAR: La copa va pasando de mano en mano y cada uno antes de beber hace una petición. Después se reparte el pan y cada uno lleva un pedacito a alguien que quiere hacer parte de esta comunidad. Se termina cantando un canto de envió.
 
(Material C.E.Bs. de Tacuarembó Adaptado por Melo)
Nacho


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