lunes, 27 de abril de 2020

DEJARNOS ENCONTRAR POR EL AMIGO


En el dicho que “Dios quiere encontrarse con nosotros”, estamos todos los creyentes más o menos de acuerdo. Las diferencias aparecen “cómo y en donde se nos presenta ese Dios”…

En estos días de limpieza de la casa, mi madre encontró esa foto que le mande estando en el seminario, allá por el año 90. Que tiene una pregunta ¿Sembraré mi vida en la tierra de los pobres? Esa pregunta surgía, en tiempos donde nuevamente se me habría dos caminos. Me habían expulsado del seminario. Volvimos a la vida anterior de trabajo, pastoral e incluso de correr en bicicleta. Y vivíamos en un pueblo de Canelones llamado San Jacinto. Permanecía, la búsqueda del encuentro con el amigo, pero de manera diferente. Ahora no era desde la “montaña” de ser seminarista, camino a ser ordenado sacerdote, en un ambiente donde todos estábamos en la misma. Ahora el camino era en el “llano del pueblo”
Recuerdo un encuentro que me marcó para toda la vida. Una tarde de retiro con el grupo de adolescentes y jóvenes, que acompañábamos con la hermana Isabel y Luis, el párroco. 
El partir de la realidad fue sobre la relación que cada uno tenía con sus padres, con la comunidad. Los jóvenes fueron con mucha libertad expresando sus desacuerdos por los NO que les imponían sus padres y las incoherencias entre lo que exigían y como ellos vivían… No faltaron enojos, y lágrimas. Incluso el cuestionar la vida de la Iglesia diciendo que una cosa eran sus padres en la misa y en los salones parroquiales y otra cosa era en su casa y en su trabajo. Mucha rebeldía fue surgiendo de unos y otros. También hacia el mismo grupo, unos a otros "se pasaron la cuenta" por no sentirse acompañados en momentos difíciles, por hacer diferencia entre los que tenían una familia de mas dinero...
Hasta que la última en hablar fue Rosana. Una joven que no tenía “la labia” de los jóvenes de la ciudad, ella venía del campo. He incluso ahora vivía en las afueras, compartiendo la vida con unos abuelos. Cuando pusimos la mirada en esta joven para escucharla, observamos que sus ojos estaban llenos de lágrimas. Y su silencio antes de hablar, nos puso a todos un poco nerviosos. Nos cuesta mucho escuchar lo que la persona dice, con su postura física, con su mirada, y con sus silencios. Hasta que Rosana con la voz entrecortada, y volumen muy bajo dijo:

- “Escucho que se quejan de vuestros padres… sin valorar que viven con ellos en la misma casa. Que con sus errores y aciertos tienen a alguien que les escucha y les dan consejos… Si ustedes supieran lo que es tener los padres lejos... serían muy agradecidos por tenerlos cerca. Una palabra de una madre, un beso, una caricia, una comida…. No tiene precio. Incluso hasta los rezongos y los NO son necesarios para sentirse más seguro… Algún día comprenderán lo que es tener los padres lejos… Y valoraran mucho este tiempo de comunidad, de grupo, de amigos... yo les 
agradezco a cada uno por estar, son mi familia”

Ella agacho la cabeza contra la mesa. La hermana Isabel la abrazo, llorando juntas. Y los demás quedamos en un silencio profundo. Las chiquilinas se abrazaron entre ellas, como sosteniéndose una a la otra. Y los varones  cerraban sus puños y apretaban los labios. Personalmente también tenía mis padres lejos físicamente. Y cuando uno está en un tiempo “bisagra” de cambio de vida, cambio de lugar, cambio de relaciones, está muy sensible. A mí me hizo llorar.
Esta y otras experiencias en la vida, son para mí el encuentro con Jesús resucitado. Ese que se nos aparece en una persona y no lo reconocemos. Ese que no se presenta haciendo cosas mágicas, o grandiosas. Simplemente nos hace ver lo esencial en la vida. En este caso Rosana nos hizo ver que a veces es ponemos la mirada en lo que nos falta, en lo que no nos gusta y no somos capaces de disfrutar agradecidamente de lo que tenemos, de lo que el otro es”. Quizás es normal cuando tenemos una edad o un sentir adolescente, que valorizamos a las cosas y a las personas en cuanto me sirven a mí. Y con los años y las experiencias vamos caminando en el camino del Amor que es ir descubriendo lo que “el otro tiene de bueno, y darnos sin esperar…al prójimo al cercano,  siendo la culmen del amor amar a los que no nos aman”
Creer en aquel que Dios nos ha enviado, es aprender a descubrirlo en sus nuevas presencias, en sus nuevos lugares, recordando siempre que muchos no lo pudieron reconocer ni en el pesebre, ni en Nazaret, ni en Galilea, ni en la Cruz, ni Resucitado… porque tenían una idea de Dios todopoderoso… y el Dios de Jesús, es encarnado, cercano, desapoderado, necesitado, humano… y  a veces es mujer… y hoy, y siempre NO ESTA LEJOS, el que espera nuestro Amor, Jesus es el próximo.  (San Juan del 6,22-29)
nacho, lunes 27 de Abril 2020

sábado, 25 de abril de 2020

CUANDO DESCENDEMOS DE LA MONTAÑA… SE HACE PRESENTE EL AMIGO...

COMO A LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS
En toda actividad humana, se nos presenta una montaña, una cima que nos propone el desafió de alcanzarla. Un trabajo, un estudio, una pareja, un hijo, una consagración, un trofeo, un logro material, un paseo, un reconocimiento… Dicen que el ascenso comienza cuando damos el primer paso en nuestro interior, deseando llegar a la cumbre de esa montaña.
Hay personas que creen que es el mismo Jesús el que los llama a recorrer ese camino. Hay otros que eligen esa dirección y piden a Dios que los acompañe para que les vaya bien. Y Otros creen que “querer es poder” por lo tanto ponen toda la confianza en sí mismo…
Como ciclista en Uruguay tenemos la “montaña mayor que es la Vuelta Ciclista del Uruguay”. Es un deseo de todo el que comienza a correr en bicicleta  participar de esta carrera, y ganarla sería lo máximo. Cuando uno compite en las categorías juveniles, existe la montaña de la “Vuelta de la Juventud”.
Con 17 años participamos por primera vez. Yo no rece para que me fuera bien porque no sabía rezar. Pero seguro que mi madre o abuela, amigos, rezaron por mí. Si, puse todo lo mejor de mi parte, en cuidado, alimentación y entrenamiento.
Llegar a la capital, a Montevideo, estar en la línea de largada, es algo inexplicable. Es estar sobre “la montaña”. El corazón late a mil. Da ganas de llorar, riéndose. Hay una danza interior de sentimientos diversos. Desfilan el pensamiento muchos nombres que hicieron posible que uno estuviera ahí, carreras ganadas y perdidas… Y nace la expectativa de lo que iba a pasar. Siempre hay un mayor o menor porcentaje de creer que se puede ganar.
Participaba sin equipo, entonces tenía que desarrollar la astucia de buscar una buena ubicación en el pelotón. Conocía muy bien a los juveniles de Rocha y Maldonado. La carrera era internacional. 
A media carrera estábamos bien ubicados a rueda de los extranjeros. Y llego el embalaje por el premio sprinter. Personalmente me reconocían como un buen embalador. Toco la campana anunciado que en la próxima veríamos la bandera a cuadro. Y el nerviosismo de unos, los descuidos de otros, el cuidado entre los grandes equipo, produjo una gran caída. Cayeron los de la Verde Amárela de Brasil, y unos cuantos que veníamos en su misma escalera.
Todo el esfuerzo de dos años de preparación para llegar a esta “montaña”, parecía se venían al suelo. Y de ahí, del ver que se pierde todo, nace una rebeldía, que con la camiseta ensangrentada, buscando rearmar la bicicleta que hay que cambiarle una rueda descentrada. En medio del caos, cada uno con la ayuda de sus acompañantes se pone nuevamente en marcha. Favorecidos porque éramos unos cuantos los que perseguimos pudimos alcanzar al pelotón principal. 
Luego de este gran esfuerzo, comienzo a tomar conciencia de los dolores. Si bien sangraba mi cadera, principalmente me molestaba la muñeca izquierda. Hasta que llegó un momento en que se hincho, y ya no podía agarrar el manillar. El tiempo de carrera había pasado, eran a la vuelta del Estadio Centenario. Y llegamos todos juntos. Por supuesto que no entre en la definición. Pero era un gran logro  haber caído y no haber perdido tiempo alguno en referencia a los ganadores de la etapa. Que fueron los extranjeros.
Felicitaciones de familiares, y amigos. Y hasta la radio mencionó a los que llegamos ensangrentados la malla y camiseta. A mí me llamaba "el Canario del Artigas de Melo". Apodo que nos ponen a todos los que competimos viniendo del interior del País. Ahí cerquita está el hospital de Clínicas. Me llevaron a la revisión médica y el doctor me diagnostico, “quebradura de la muñeca”. Inmediatamente me enyesaron, contra mi voluntad.
Tenía esperanza que con alguna venda pudiera seguir participando de las siguientes etapas de la carrera. Y llegó la noticia: “quedé imposibilitado de seguir compitiendo”. La tensión, de la carrera, del gran esfuerzo, el dolor en todo el cuerpo, y la noticia, despertaron en mí un mar de lágrimas. Solo recuerdo que me decían: “agradece que estas vivo, el año próximo podrás volver”.
Todo se hizo oscuro. El descenso de “la montaña” fue inmediato. Al día siguiente ya estaba de regreso en mi casa, dolorido en cuerpo y alma. Como se dice normalmente: “casi muerto”. Fueron días, muy largos… Hasta que a un matrimonio amigo Mónica y Juan, ella enfermera del equipo y el compañero en el Club Artigas, me ofrecieron ser padrino de la hija que iban a bautizar… Y ahí tuve que participar en las charlas pre bautismal… y ahí me encontré con una comunidad que me presento al mejor amigo, el siempre fiel, el que está en todo lugar y circunstancia: Jesús.
Como decíamos al comienzo, cuando uno está caminando hacia la cima de una “montaña”, cuando está dando pasos hacia un objetivo que se ha planteado, algunos creen que responden al llamado de ese tal Jesús, otros piden a Dios que los acompañe y otros ponen toda la confianza en sí mismo. Lo nuevo que descubrí en esta experiencia de vida, es que ese amigo, nos acompaña de manera especial cuando DESCENDEMOS DE LAS MONTAÑAS. 
Y cuando tocamos fondo, cuando parece que todo lo hemos perdido, él se nos manifiesta con una propuesta diferente. La cual si la recibimos nos puede cambiar totalmente la vida… Confieso que acepte la invitación a ser padrino de Virginia, porque cuando uno ha perdido lo que más quiere, a veces se agarra de otras cosas que se nos ofrece…
Y bueno ahora somos cura con unas cuantas montañas alcanzadas… pero en especial con la sabiduría que EN LOS DESCENSOS, JESÚS NOS ACOMPAÑA DE MANERA ESPECIAL, hay que saber reconocerlo en personas y propuestas diferentes.  Algo semejante les paso a los discípulos de Emaús. (Lucas 13-35)
Venían descendiendo de su montaña “el deseo de lograr el poder político y religiosos de Jerusalén, y Jesús se les aparece como compañero de camino…. Ellos lo INVITAN A SU CASA, y lo reconocen cuando él les ofrece un nuevo pan partido. Y de ahí en más ellos se trasforman en sus misioneros…
En mi historia con 18 años pudimos vestir la casaca de la selección departamental, con muy buenos resultados; pudimos volver a correr la Vuelta de la juventud, pudiendo culminar la carrera de seis días con un buen desempeño. Citado a la pre selección juvenil uruguaya…
Todo ahí cambió para mí. Ahora no fue el destino, ni los resultados, el cambio de camino fue una decisión libre y personal… de acompañar a quien siempre nos acompaña… Me ha llevado a andar 30 años, por la Patria Grande, llenando mi corazón de nombres…
nacho

jueves, 16 de abril de 2020

¿HASTA CUANDO DEBEMOS BUSCAR LA VERDAD?


Sr. Guido Manini

Que hermoso es nuestro País Uruguay, que nos gusta y practicamos la CERCANIA. En estos días, muestras claras de ese valor fue lo de Victoria, esa niña que donó sus ahorros para el fondo de ayuda contra el coronavirus. Luis, el presidente actual, tuvo el gesto de invitarla a la torre ejecutiva, para agradecerle personalmente. Ese mismo presidente que cuando Virginia, una maestra de escuela rural, le escribió una carta dando sus razones, de por qué ella cree, “que no están dadas las condiciones para el comienzo de las clases en las escuelas rurales”, el presidente la llamó por teléfono para dialogar.

Desde el distanciamiento social que me toca vivir en estos días, cuidándome para cuidar a Dora, mi mamá de 90 años con la que vivo, y cuidar a aquellos con quienes me toca compartir la cotidianeidad. Apoyando en lo que puedo, y rezando por las personas que, por su trabajo, están sirviendo arriesgando el contagio, como los trabajadores de la salud, los recolectores y recolectoras de la basura y muchos funcionarios públicos. Al igual rezo por los demás trabajadores y trabajadoras, particularmente aquellos que tendrían que estar en casa, pero las injusticias en nuestra sociedad no les permiten hacer lo que hay que hacer, porque hay que traer el pan a casa, y por los que andan a la vuelta de las ollas populares.

Manini, desde el distanciamiento físico, busco la cercanía en la comunicación. Me llaman y me llamo Nacho. No soy político como lo es usted, pero si nos une este país de cercanía y la misma fe cristiana católica. Como sus expresiones fueron públicas, y su participación en unas cuantas misas también han salido en la prensa y las redes sociales, me comunico públicamente. ¿Con que fin? Compartir con usted mi experiencia de vida y de fe. Quizás pueda servir para usted o para alguien.

Me presento desde qué zapatos le hablo. Soy del departamento fronterizo de Cerro Largo. Donde la mayoría hemos contrabandeado algo o, al menos, nos hemos beneficiado con las diferencias de precios y de productos en la frontera. Mis padres me criaron con los dos negocios, el formal que paga impuestos y es la cara del otro negocio de “exportaciones” ja ja ja.

Como decía Walter, mi papá, “los comerciantes generalmente no es bueno que tengan una visibilidad política, porque necesitan de clientes de todos los colores”. Cuando toca colaborar, dentro de las posibilidades, sin prensa, es bueno colaborar con todas las agrupaciones políticas que pidan algo. Algún día se puede necesitar algo de ellos… Esta fue la educación laboral y política que me tocó vivir en casa. Sabiendo que en la familia el 99% votaba al Partido Nacional. Y unos cuantos tíos y primos fueron soldados. Uno llego a ser cabo. Y Richard, que fue uno de esos amigos como hermano de la juventud, llegó a tener estudios superiores en el ejército. Le digo su apellido Lence, de Melo, que falleció hace unos años, sepultado en Tacuarembó. Quizás usted fue a su velorio, en el cual su hijo, con el que somos tocayos, fue inspirado a decir lo que pensaba sobre “la muerte de su padre en los cuarteles”.

Tengo 55 años, para seguir presentándome desde donde me comunico. También como ciclista que fui, sentí una pena una vez que “el Goyo Álvarez” vino a inaugurar una obra pública, en mi ciudad, y entregaba el primer premio al mejor ciclista. En esa carrera me sacaron dos vueltas y no me quedó foto alguna con el “presidente”, de un campeonato de barrios que ganamos.

Sí tuve la gracia de ser vecino de cuadra con Jorge, hasta hoy, un diputado del Partido Nacional, y a la vuelta de la manzana vivía Tito, del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro y la familia Larrosa del Partido Colorado. Digo gracia, porque, si bien, mi familia era blanca, nunca hubo fanatismo y siempre nos educaron en el respeto al que piensa distinto. Y es exigente y bueno, cuando el que piensa distinto es un amigo, un vecino o un familiar.

Bueno, pero le quería contar que mi papá fue preso hace como 50 años. En esos tiempos yo era niño y no es fácil olvidar. Y ahí aparecen las diferencias que tengo con usted por calzar zapatos diferentes. Le cuento que mi papá siendo blanco de corazón, sin manifestarse públicamente, por su teoría de comerciante “que había que estar bien con todos”, fue preso porque lo agarraron con un cargamento de cuero de nutrias.

De Río Branco lo trasladaron a Melo y ahí lo recibieron los que recibían a los presos políticos. Y querían que mi padre cantará”, según ellos, para el bien del país. Y mi padre no podía cantar “porque no sabía nada de la música que ellos querían escuchar”. Y pasó lo que hacían que pasara los directores de la orquesta, que quería hacer “cantar”; ellos tenían sus métodos de escucha, y a mí papá, que era un varón muy activo sexualmente, los maestros de música le cambiaron la vida… lo que con los años lo llevo al suicidio. Nunca el habló de ese tema, y murió votando al Partido Nacional. Teniendo la gran alegría cuando Luis, padre, fue presidente.

En la noche más oscura puede encenderse una luz. La luz es siempre verdad. Le cuento que una de las experiencias más profundas de mi vida fue un encuentro de reconocimiento y perdón. Después de la muerte de mi padre, se acercó un hombre y me dijo: “Quiero que me escuches no como cura que sos, porque no soy de tu iglesia. Quiero que me escuches como hijo de Walter. Nunca le pude pedir perdón a él y yo sé bien, por qué se quitó la vida. Ahora tengo un cáncer y me dieron pocos meses de vida”. Se puso a llorar y me abrazo por un largo rato. No dijo más nada, y a mí no me salió palabra alguna. Pero creo que mi silencio, abrazo y mirada, le hicieron llegar lo que él buscaba. Es lo más hermoso en la vida liberarse o ser parte de la liberación de alguien. Este soldado no fue director de orquesta, porque creo que los directores estaban en Montevideo, pero, por ser sargento, “hacía cantar” al servicio de sus jefes, y sentía el gozo de usar algún instrumento como su fusta o botas y más…

Manini, por eso de esta carta a usted que se pregunta: ¿hasta cuándo? Desde esa experiencia vivida, podría responder HASTA QUE TODOS SEAMOS LIBRES. Y es la VERDAD la que nos hace libre. No son palabras de este pobre hombre que se ata y desata, son palabra de ése que nos une en la misma fe a todos los cristianos (Juan 8, 32). Ese Jesús al cual recordamos en este tiempo Pascual central de nuestra Fe “desatándose, corriendo la piedra, saliendo del sepulcro, apareciendo resucitado, para que creamos en la resurrección”. Y que hagamos de esa fe, una práctica de liberación. ¿Hasta cuándo? Hace unos dos mil años que Dios mismo nos viene diciendo esto, y será hasta el fin de los tiempos. La liberación de nuestras faltas y la liberación de quienes nos perjudicaron es lo que más humaniza. Es la experiencia más liberadora, la del perdón, pero el perdón comienza con la verdad, con el reconocimiento de nuestros errores y enmendar lo que es posible. Cualquier abuso, nos deshumaniza y debe ser puesto a la luz.

Y aquí también podemos “sacar los trapitos al sol” de nuestra misma institución Iglesia Católica. Que doloroso es cargar con la mochila histórica de los horrores, que se han hecho juntando la cruz con la espada o con los poderes políticos… Y más recientemente, lo públicamente conocido de los abusos a menores y de manejo corrupto de donaciones y de poder. Continuamente nos hacen tener la humildad de pedir perdón y de no condenar eternamente a nadie, ni a ningún movimiento o institución. Es una mochila pesada la de nuestros errores personales e institucionales, pero que llevada en verdad, nos puede acercar a todo el que busque vivir en verdad. La Verdad nos hace humildes y libres. Algunas de esa cosas que salen a luz son de hace 500 años, y otras desde hace 50 años… Abusos que, a veces, son tan horribles que son árboles podridos, trozados, que tapan el bosque que también creció y dio sus buenos frutos en silencio.

Escucho con usted la Palabra Bíblica de este día: Jesús se aparece resucitado y le ofrece la Paz. Ellos los discípulos, no lo reconocen, sienten miedo… ellos habían traicionado a Jesús. Creen que la paz es algo espiritual solamente. Y él se presenta muy humano mostrando sus estigmas de la tortura y crucifixión vivida. La paz de Jesús no borra ni olvida, la paz se vive con memoria, verdad y liberación. Les pide un pez, quiere compartir su mesa. Que significaba reconocerse como amigos. Ellos lo aceptaron y creyeron en este nuevo modo de presencia de Dios, y se trasformaron en los testigos. (Lucas 24, 35-48)

Manini, a eso somos invitados los que hemos sido llamados por Jesús, y con humildad queremos seguir sus pasos. “Ustedes serán mis verdaderos discípulos, si escuchan mi palabra, y la ponen en práctica. Entonces conocerán la verdad y la verdad los hará libres” (Juan 8, 31).

Tenemos que salir de nuestros sepulcros, de nuestras programaciones familiares y culturales, salir de nuestros uniformes de trabajo o religiosos y poner, sobre todo, la VERDAD como comienzo de todo auténtico encuentro. Tenemos que, unos a otros, ayudarnos a liberarnos. Hasta que aparezca el último desaparecido, hasta que los abusos de todo tipo, escondiendo la verdad, sean destapados. Creo que se puede llegar a ser elegido como presidente de un país, habiendo matado al que piensa diferente, habiendo robado bancos… Creo se puede llegar a ser Santo, como San Pablo, que persiguió y mató a mucha gente inocente por una creencia diferente…y luego, reconociendo sus horrores y viviendo una vida liberadora, incluso libre de la muerte de los que quieren imponer lo que piensan y creen.

Como dice Francisco, el papa, “los humanos perdonamos un poco, pero Dios lo perdona todo...” A ese Dios, le gusta dar unos “batacazos”, sorprendiendo a los incrédulos, derramando su gracia en proporción al pecado, “cuanto más pecado más gracia”, y por lo tanto, es capaz de elevar muy alto a quien cayó o eligió estar bien abajo. Por supuesto que tiene que haber la voluntad personal, que es un SI, que da el primer Paso Pascual, reconociendo la Verdad.

Me despido con las palabras de Nelson Mandela: “Cuando dejamos que nuestra propia luz ya no brille, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo”. Yo diría ahora: “cuando hacemos brillar la luz de la verdad, estamos dando la posibilidad a que otros enciendan su propia luz”. Por eso comparto mi testimonio de fe con usted, sobre lo antievangélico que es “pasar la página, sin la verdad”.

Nacho

Melo, 16 de abril de 2020

sábado, 11 de abril de 2020

SÁBADO SANTO 2020

Reflexiono la palabra de este sábado santo:

Dice la palabra de Dios hoy,  escrita por  Mateo, que los fariseos, los separados sobre el pueblo, los con el poder político y religioso, recordaban las palabras de Jesús que había dicho: “que al tercer día de su muerte, resucitaría”. Y por eso los religiosos, pidieron al poder imperial que “aseguraran la muerte de Jesús, sellando su tumba, y poniendo una guardia militar, para que no fueran los discípulos a retirar el cuerpo, e inventar que su palabra se había cumplido resucitando”. (Mateo 27, 62-67)

Muchas veces ocurre lo mismo entre nosotros. Ante una situación de resurrección, ante el cambio para bien en la vida de alguien, si no es con la ayuda de los que se sienten con el poder de Dios o con el poder político, ese bien humano molesta.

Y los poderosos ordenan sellar la puerta, para que nadie entre, ni salga de donde está. No están abiertos a lo nuevo. No quieren dar posibilidad de que algo cambie en la estructura religiosa y social. Y tienen sus soldados, para cuidar  lo que ya está muerto. Soldados que no son gente mala, pero son sumisos al poder.

Ojo, con ser fariseos y enterrar a alguien diciendo que no puede resucitar. Ojo con ser soldados al servicio, de los que no están abiertos a las opciones y buena noticia de los evangelios…
Dios actúa de diferente manera. Todo bien liberador,  al hombre es bien de Dios. Y la mayoría de esos bienes no serán realizados dentro de nuestras limitadas estructuras sociales y religiosas. Incluso alguno de esos bienes puede ser que no esté aprobado por nuestras normas de convivencia.

Me pregunto entonces:
-Hay alguna persona que ¿la consideró perdida, muerta, sin arreglo?, ¿hay algo en mí, que me cuesta creer que pueda volver a resucitar?… Que la luz de la Pascua, su esperanza en lo que parecía imposible, me dé la gracia de la esperanza en la resurrección de esta persona; dispuesto a darle una mano si me lo pide. Poniéndolo en manos de quienes lo puedan ayudar.

Y personalmente que sepa poner en las manos del resucitado la realidad que está herida o está muerta y quiero que vuelva a nacer. Todo lo puede hacer nuevo, una relación con alguien, o con los bienes materiales;  un error; mi responsabilidad ante los que cuido, o en el trabajo; él puede volver a resucitar en mí una nueva experiencia de amor, de fe, de servicio, de entrega. Debo creer que para él todo es posible y estar  dispuesto a dejarme ayudar y pedir ayuda.
Nacho

martes, 7 de abril de 2020

MARTES SANTO – SEMANA SANTA 2020


¿Semana Santa o de Turismo? 
Para algunos de nosotros también era la Semana de la Vuelta Ciclista del Uruguay. Personalmente tengo muy unido en mi historia lo deportivo a lo religioso. Incluso la ordenación sacerdotal la recibí en el Teatro de Verano, que está ubicado en el medio del Parque Zorrilla de San Martín, en el centro del circuito donde se corre en bicicleta.
Les cuento algo de lo que aprendí. Generalmente las carreras en circuito se llega en pelotón. Y para definir bien la competencia hay que tener en cuenta tres cosas muy importantes. 
- Llegar bien ubicado, 
- estar detrás de una buena rueda (un buen ciclista) 
- y dar el salto en el momento justo.
PALABRA BÍBLICA DE HOY: Juan (13,21-33.36-38)
«En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar». En toda actividad humana siempre hay personas que se oponen. 
Pero los que mayor mal pueden hacer son aquellos con los cuales compartimos la misma mesa. La violencia familiar; la traición de un amigo; el abuso de alguien del entorno familiar o institucional; el cortarse solo de alguien que es parte de una institución, comisión, comunidad… 
Jesús sufrió la traición de uno de sus elegidos. La negación de Pedro. La omisión quizás por miedo de los que lo alababan con palmas y cantos.
«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde». Jesús entrega su propia vida, en bien de los demás. Lo hizo durante toda su vida y ahora, cuando le llegó su hora la entrega totalmente.
REFLEXIÓN:  
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: si el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21-23. Lo que hace santo una semana una vida es “el amor”. Lo que nos da la fe en Jesús, es un contenido claro al Amor: “hacer la voluntad de Dios, servir a los demás, ser misericordioso, justo, verdadero, solidario, persona de esperanza.

Traducido a la enseñanza del ciclismo. 
- Estamos llamados a ser parte de la sociedad, y buscar una buena ubicación dentro del pelotón. Que no significa buscar los primeros puestos. Es ser levadura en la masa.
- Ser conscientes que entre los compañeros de equipo, puede haber algún Judas…Por eso la mejor rueda a seguir es la de Jesús, él nos indicará el camino. Conocer su vida, escuchar su palabra y poner en práctica sus enseñanzas nos lleva a una mejor vivencia del Amor. Sabiendo que “la ganancia” no está en el éxito personal, ni en larga vida… una buena carrera o buena definición nos lleva a la Vida Eterna.
- Hay ciclistas que corriendo una buena carrera definen muy mal. Y otros a la inversa, con una carrera no muy buena definen muy bien. Para una buena definición se necesita descubrir “el momento justo” de servir. Escuchar y realizar la voluntad de Dios.
ACTUAR: Este año, esta semana santa, es una nueva carrera. Más allá de cómo hayamos corrido las anteriores, en esta tenemos una nueva oportunidad de correr una buena carrera en el amor y estar dispuesto a definir bien entregando nuestra vida en bien de los demás.
Lo que hace santa nuestra vida es “hacer lo que Dios quiere que hagamos”. A unos les toca estar “sirviéndonos” desde su trabajo. A otros nos toca quedarnos en casa “como práctica de amor a nosotros mismos y a los demás”. 
Si nos llegara el final de esta carrera y nos encuentra en el lugar que nos corresponde entregándonos con Amor… vamos camino con él, a la casa del Padre Dios.
Nacho   

lunes, 6 de abril de 2020

LUNES SANTO - SEMANA SANTA 2020


Navidad 2019 en la cárcel de Melo 
¿CREO QUE JESUS ME PUEDE LIBERAR?
En estos días un amigo se ha puesto el propósito cuaresmal de dejar de fumar. Un vicio que lo tiene poseído desde su adolescencia. Más de una vez ha intentado… pero no ha podido. Ahora me decía que con la ayuda de Dios podrá.
Lo feo de su entorno que pocos creen en él. Incluso escuche a un amigo que teneos en común que decía: Este se volvió religioso por miedo, sabe que tiene los pulmones jodidos, pasa la pandemia y vuelve a fumar. Me mantuve callado, porque Jesús no dialogaba demasiado con los endemoniados. Este amigo es buena gente, pero tiene un problema grave de alcoholismo que le ha hecho perder su familia…
Queda bien de manifiesto ese dicho: 
- “yo no puedo creo que tu no podrás”…
LA PALABRA BÍBLICA DE HOY, nos presenta a Jesús visitando a quien RESUCITO,  a Lázaro.  Marta y María, se alegra y hacen fiesta con comida, abrazos y perfume derramado. Judas le parece que es un gasto en demasía…
 Y Los sumos sacerdotes decidieron matar a Jesús y también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. (Juan (12,1-11)
ACTUAR: Me pregunto si creo realmente en que Jesús es capaz de resucitar a quien muere, de liberar a las personas de sus adicciones.
Y quien vive una experiencia personal, o de un ser querido, de liberación es quien puede sentir la cercanía de Jesús, hacer fiesta y dar testimonio de su poder en favor de la liberación humana.
Tener fe es creer que nuestro amigo podrá dejar de fumar, y quizás algún día el otro pueda liberarse del alcoholismo. 
Es creer que una persona que le fue mal en su primer matrimonio, pueda tener una muy buena vida familiar con la pareja que hoy tiene. 
Es creer que una persona con viveza en lo económico, algún día puede saldar sus cuentas y comenzar una vida justa. 
Es creer que una persona que vivió un tiempo de descontrol en su sexualidad, en su modo de hablar, en su alimentación, en su uso del dinero, en el ejercicio del poder, e incluso alguna persona que fue violenta… tener fe en Jesús es creer que después de realizar el proceso indicado en el tiempo correspondiente para un cambio, pueda cambiar.
Nos tenemos que cuidar, porque siempre habrá de los otros… los que no creen en la resurrección aunque se presenten como muy religiosos como la gente del templo que entrego a Jesús e intentaba matar a quien había sido liberado. Esta gente está atada a una adición que puede ser la creencia que el único camino de salvación es “su negocio”. Que puede ser un centro de terapia, un estilo de familia, un modo de ser, o ciertos ritos religiosos, o practicas espirituales. 
Esta gente fanática, centrada en “lo suyo”, no puede encontrarse con el Dios de Jesús que vino para TODOS, de diferentes creencias y culturas, con preferencia por los pobres y pecadores… cuidémonos de ellos… están en todos los grupos humanos… recemos para que se encuentren con Jesús, con su amor, y puedan reconocerse como seres humanos con aciertos y errores necesitados siempre de perdón… y dejen de tirar piedra a la adultera, a los que luchan contra alguna fragilidad humana…
Nacho Lunes 6 de Abril 2020

miércoles, 1 de abril de 2020

CUARENTENA... APARECEN LOS DEMONIOS

POSIBILIDAD DE LIBERARNOS
Veníamos viviendo un tiempo con bastante movimiento. Y la camioneta Toyota prestaba un buen servicio. Hasta que Cacho nos dijo, que las cubiertas estaban bastante lisas. Con posibilidad de pinchar. Y tener algún accidente.

Detener la camioneta unos días significaba detener algunas actividades. Cuando uno está en movimiento le parece que no es posible detenerse por mucho tiempo. Pero se dio... enviamos la Toyota a cambiar las cubiertas. Lo que también significaba algún día para nosotros sin movimiento.

A la tarde del primer día, nos pasa un mensaje el mecánico. Que también hay que cambiarle los espárragos de la rueda. Ponerle una tuerca. Cambiar los Bulones. 

De mi parte me esperaba, que al entrar al taller, algo más a ser arreglado encontraría él mecánica. Con un tono de voz agradecido le respondí el mensaje al encargado del arreglo, "que sí que lo hiciera".

Y a la mañana siguiente encuentro otro mensaje de Juan, él mecánica, en mi celular. Pensé que sería para darme el presupuesto de trabajo realizado y la hora para que fuera a levantar la camioneta ya pronta. Y no fue así. El mensaje decían "que era necesario ratificar la campana y reparar los frenos, que estaban en muy mal estado".
La verdad que se me cruzaron los sentimientos. Primero la preocupación porque el costo del arreglo y el tiempo de la camioneta en el taller, aumentaban más allá de mis cálculos.  Pero a su vez surgía otro sentimiento de agradecimiento, pensando que quizás hubiese tenido un accidente, lastimandome y lastimando a otros,  al no saber que los frenos estaban en mal estado. Entonces un poco ronco le respondí el mensaje a Juan de "que si, que lo hiciera".

A la tardecita del otro día, me comunican que la Toyota está pronta para ser recogida del taller.  La boleta indicaba los cambios de cubiertas, los arreglos que me habían informado y además, la alineación y balanceo. El costo fue muy superior a lo pensado. Pero Dios provee, de un lado o de otro siempre aparece la solidaridad para gastar en algo que está al servicio de la comunidad.

Y llegó la cuarentena, donde nos tuvimos que detener. La camioneta quedó arreglada, está en el garaje. Con los días de quietud hemos aprovechado para agregarle algo más: darle una buena lavada, revisar aceite, cambiar limpiaparabrisas. Creo que ahora está muy bien para cuando sea el momento de volver al movimiento. Está pronta para servir bien. 

Concluimos diciendo que está siendo bien aprovechado este tiempo de quietud, para cambiar las cubiertas que sabíamos que había que cambiar, pero lo mejor fue descubrir que los frenos necesitaban ser arreglados…. Solo Dios sabe de qué nos salvamos y para que nos esta preparando.
MORALEJA: 
Personalmente a mi me vino bien la cuarentena, necesitaba un tiempo de descanso. Lo difícil del detenerse es que aparecen algunos demonios que están vivos dentro nuestro. Aparecen dificultades en las relaciones con los que tenemos que convivir más tiempo. Aparecen recuerdos que nos dejan de manifiesto que hay heridas no cerradas y tentaciones que reaparecen...

La cuarentena es un buen tiempo para ver cómo está “nuestra propia camioneta”… El mecánico, poco a poco “si lo escuchamos” nos irá indicando que hay que cambiar, que hay que ajustar, que hay que agregar por que hace falta para andar bien. Todo es costoso. El desprendimiento de lo viejo siempre cuesta. El adquirir algo nuevo, bueno, tambien cuesta.

Tenemos la inclinación humana a atarnos con lo exterior. Hay como una necesidad de poseer, de llamar mío a las cosas y a las personas. Sabemos que ahí está la fuente del sufrimiento, "el apego", pero no aprendemos… una y otra vez nos desprendemos, o la vida nos desprende y nuevamente caemos en el apego.
Si decimos que hay que "soltar"... pero nos cuesta "confiar" en Dios, en el mejor mecanico. Nos cuesta escucharlo y hacer su voluntad.

E ahí la gran tentación, la peor. La de decirnos:
-  “Para que me voy a limpiar, si mañana me volveré a ensuciar”, 
- “Para qué voy a dar pasos de libertad si mañana nuevamente caeré en la dependencia”.

La respuesta del buen espíritu es: 
- “Porque la vida es alternancia entre noche y día... 
 soledad y encuentro...
caída y vuelo...
quietud y movimiento… 
búsqueda y encuentro…
y nuevamente búsqueda…
apego y libertad.. 
La vida se mueve...

No cresco, cuando me paralizo en un “no puedo o no quiero”, en un “así soy y así seré siempre”.

 La vida crece, se expande, fecunda cuando hay movimiento. Este tiempo de cuarentena, es muy buen tiempo para el movimiento interior, que comienza por la quietud exterior y ponerle nombre a los desarreglos, las faltas, las tentaciones que aparezcan.

El demonio siempre se presenta como “un todo” “somos muchos” o como un mesías “tú lo puedes ayudar”, “tú serás la salvación”. Por eso en tiempo de quietud, “hay que quedarse quieto Y TRABAJAR LOS MOVIMIENTOS INTERNOS... CON EL MECANICO.  Si es necesario pedir alguna mano a un peón de Jesús...

Y saber que el problema no soy yo, el problema son algunos desajustes concretos de mi persona. Ponerles nombre y darle tiempo al mecánico "el Espíritu" para que los arregle. Sabiendo que todo tiene su precio… he ahí lo que más nos cuesta: cambiar, para que las cosas cambien. Pero es posible, si "me suelto en sus manos".
Nacho