martes, 18 de julio de 2017

“Ser una luz de esperanza para quien la necesita”

Siempre es difícil para TODOS recuperarse,
pero doblemente difícil es cuando somos mujeres...
Nos cuesta creer en nosotras mismas,
cuesta más que crean que volvemos a estar limpias...
Siempre en la educación al varón se le perdona más fácilmente... pero SI PODEMOS

Entrevista a los esposos Nicolás Parreira y Daysi Zaracho, 
responsables del Grupo Esperanza Viva (GEV)
 de Uruguay, en Montevideo.
- ¿Qué son los Grupos Esperanza Viva, GEV?
- Nicolás: Los GEV son una extensión de la Fazenda que acompaña a los que van a entrar a la Fazenda y a sus familias; sigue acompañando a las familias de los internos y también es el lugar donde se siguen reuniendo los que salieron después de terminar su caminata de un año en la Fazenda. También recibimos a familias que están buscando ayuda.
- Muchas veces la familia busca ayuda, pero el hijo o el familiar no reconoce que tiene un problema, no quiere ayuda ¿hay algo que pueda hacer el GEV?
- Nicolás: El papel del grupo es muy importante cuando una familia quiere ayudar a su hijo adicto y el hijo no quiere. La gente no sabe cómo se maneja la droga, no sabe cómo sacar al hijo o al familiar de esto. Entonces, lo que intentamos hacer es orientar a la familia. Los invitamos al grupo, les explicamos cómo funciona la Fazenda. Les ayudamos a entender muchas actitudes del hijo, porque muchas familias no entienden lo que pasa con su hijo. Piensan que lo que hace lo hace por malo, lo hace porque no los quiere. Sin embargo, todo tiene un porqué. Ayudamos a las familias a entender lo que está pasando y tratamos de darles herramientas, porque muchas veces las familias hacen cosas que no ayudan a sus hijos, incluso que terminan haciendo peor esta realidad. Nadie nació sabiendo; nadie nació sabiendo ser papá o mamá. La sociedad cambió, cambiaron muchas cosas. Tratamos de ayudar a entender para poder actuar mejor.

 - Decías que hay también un acompañamiento a los que van a entrar y un acompañamiento a los que ya hicieron su camino en la Fazenda.
- Nicolás: A los chicos o chicas que van a entrar los orientamos para que sepan de antemano lo que se hace y lo que no se hace en la Fazenda. Buscamos que vengan preparados, que no sea todo una sorpresa.
Acompañamos también a quienes salen, porque la sociedad hoy en día es cruda… no es mala, porque hay mucha gente buena, pero ellos salen de un entorno que se da en la Fazenda, que es todo paz, oración, comunión, compañerismo, hermandad y se encuentra con la realidad de que la calle muchas veces no es así.
Lo que intentamos con el GEV es acompañar a esos jóvenes que ya están afuera, luchándola día a día, para que salgan adelante… porque es muy tentadora la propuesta que hay en el mundo hoy en día… es tentador descarrilarse, es tentador recaer, es tentador mentir… hay muchas, muchas tentaciones. Nosotros intentamos siempre ayudar a mantener encarrilada la vida hacia donde ellos eligieron. Porque esto es un camino, un camino de vida que nosotros elegimos. Yo también, porque yo también tuve problemas con adicciones. Es un camino que tenemos que renovar todos los días. Para eso existen estos grupos, porque tampoco podemos ir a la Fazenda todos los fines de semana.
Nosotros no estudiamos psicología, no estudiamos nada. Nosotros nos guiamos por la Palabra de Dios. Él es nuestro referente y Él es el que nos ayuda a ayudar a estas familias y a estos chicos y chicas que están adentro de la Fazenda. Es esa la referencia que tiene la Fazenda de la Esperanza y la que ha funcionado desde hace casi treinta y tres años.
- Daysi, ¿cómo fue que entraron en este camino, cómo llegaron a este servicio que ahora están prestando?
-Daysi: Nosotros hemos estado viviendo dentro de la Fazenda. Nicolás estuvo primero en su año de recuperación y luego cuatro años en servicio. Yo estuve cuatro años como voluntaria, nunca tuve experiencia con drogas.
Así es que tenemos una experiencia que puede ayudar mucho tanto para quienes están adentro como para las familias que vienen buscando ayuda; a veces, totalmente desconcertadas y ni siquiera tienen noción de lo que está pasando. Nosotros los recibimos, buscamos ser familia, hacer unidad… ¡y estamos yendo bastante bien! pero ninguna de las cosas que hacemos son mérito nuestro sino méritos de Dios. Y nos ponemos a disposición de quien esté buscando ayuda.
-  A mucha gente le cuesta entender que haya personas que estén dispuestas a hacer algo por los demás… algunos dicen, “bueno, si tenés tiempo y querés dedicar algunas horas en la semana, bueno, puede ser” pero cuesta entender que alguien ingrese voluntariamente a la Fazenda para estar allí siete días a la semana, 24 horas por día… ¿Qué fue lo que te llevó a vivir cuatro años en la Fazenda?
- Daysi: La única explicación que puedo encontrar es que Dios se valió de una persona para que yo pueda conocer la Fazenda y desde allí se fueron dando todas las cosas. Desde afuera fui muy cuestionada durante esos cuatro años, pero es algo que no sé cómo explicarles. Hay que experimentar el amor de Dios: yo conocí el amor de Dios y su Misericordia. Por más que crecí en una familia muy católica, fue allí donde encontré a Dios, donde comencé a vivir la Palabra concretamente y me enamoré del Carisma de la Fazenda y es lo que sigo haciendo.
No es fácil ayudar a personas con adicciones: en la Fazenda tenemos alcohólicos y alcohólicas, las chicas y chicos adictos, las jóvenes con bulimia, depresión… son muchísimas enfermedades que muchas veces ni ellos entienden… ni siquiera tienen la culpa de haber entrado en eso. Sentí que yo, sin tener ninguno de esos vicios podía estar adentro y experimentar la caricia de Dios.
- ¿Qué le dirían a una familia que tiene un hijo o hija con adicciones y que no sabe dónde empezar? ¿Cuál puede ser un primer paso?
- Daysi: Si hay alguna familia o algún amigo que tiene alguien cerca con este problema, lo primero que le digo es que Dios es tan misericordioso que suscita lugares y personas para este tipo de casos. Nuestro grupo se reúne todos los viernes y encantados los esperamos. Que no tengan miedo ni vergüenza de acercarse. La idea es ser familia, ver a Jesús en medio y ayudarnos por sobre todas las cosas.
- Nicolás: A las familias que creen “a nosotros no nos va a pasar”, “está todo bien”, quiero que sepan también que esto no tiene clase social… está por fuera de todo, ya está instalado en el mundo y el problema no es la droga. La droga es un escape que hoy en día está disponible. Tampoco se trata de repartir culpas. Esto es mucho más profundo que echarnos la culpa. Hay que tener la humildad de pedir ayuda, y pedir ayuda en el lugar correcto. Hay muchos lugares y muchos centros de ayuda, pero es bueno informarse bien, saber qué es la adicción, entender el problema. Nosotros estamos ahí. Siempre van a ser bienvenidos. No está todo perdido. Intentamos todos los días dar una luz de esperanza a quien lo necesita.

Grupo Esperanza Viva (GEV) 
Parroquia San Antonino Caraguatá esquina Cufré,
 Montevideo (cerca de Bv. Artigas, 
relativamente cerca de Tres Cruces)
Todos los viernes, a las 19 horas.

domingo, 9 de julio de 2017

RECORDANDO CON MONSEÑOR ROBERTO CÁCERES

¡Hay que tener cuidado con lo que decimos, especialmente frente a los niños!

Solo mencionar el nombre de Don Roberto Cáceres, cambia el rostro, despierta recuerdo de muchos en nuestra diócesis; católicos y gente del pueblo.
RECORDAR: Del latín recordis, volver a pasar por el corazón…”, y los recuerdos que despierta Roberto no son de construcciones materiales o éxitos sociales, son simplemente recuerdo de ENCUENTROS, en su mayoría en torno a la celebración de algún sacramento o recuerdo de su don de comunicador.
El encuentro se dio en el hogar sacerdotal. La primera pregunta siempre es ¿Cómo estamos? ¿Cómo está el tiempo? y ¿Cómo andan los amigos?  Después le entregue la revista COMUNIÓN, la cual quincenalmente le llega. Me lo agradeció con palabras y una sonrisa profunda.
Entonces se puso decir lo que pensaba sobre la revista, saque el cuaderno, el lápiz y me puse anotar lo que iba diciendo, siendo aprobado por su pausa mientras me preparaba y por la continuidad del dialogo cuando estuve pronto.
 - ¿Qué piensa usted Don Roberto de COMUNIÓN?
-“El pueblo quiere saber lo que sucede. Como en toda familia es importante para la fraternidad el comunicar lo que nos sucede a unos y a otros. Imagínate ¿Cómo podemos decir que somos familia diocesana si en la comunidad de Tupambaé no saben lo que ocurre en las parroquias de Treinta y Tres, o en Melo no saben quién es el párroco de Aceguá, o viceversa. En una verdadera familia hay interés de unos por otros.
- ¿Somos seres necesitados de COMUNICARNOS?
- No digo de comunicar lo trágico, porque eso se comunica sin problema, digo que tenemos que comunicar lo cotidiano, lo pastoral, lo festivo, los viajes, visitas… A mí me gustaban mucho las cortitas que escribíamos con el Padre Vicente. El a veces me decía que eran noticias muy simples, pero creo que eso es fundamental en las relaciones familiares; tener tiempo para hablar de lo diario que por ahí pasa la vida. Yo siempre le deje para los estudiosos que sean ellos los que hablen y escriban sobre los grandes saberes filosóficos o teológicos. Lo mío fue comunicarme desde lo vivencial, lo de todo los días, lo propio de la gente común.
- ¿Usted siempre fue así?
- Creo que no (soltó la risa), creo que siempre estuve cambiando, porque el mundo cambia. No me gusta escuchar ese decir: “no cambies nunca”. Es como desearle a la persona que se estanque en sus pensamientos y manera de ser. Siempre hay que buscar cambiar para mejorar como persona.
- ¿Qué lo ayudo a CAMBIAR?
Hay algo que me marco mucho. Tiene que ver con el encuentro con las familias. Cuando había un niño siempre me acerque cuidadosamente, estaba ante lo más sagrado. Fui tomando conciencia que “sin querer” los padres, los abuelos, nosotros los educadores, a veces le hacemos mucho mal al niño, diciendo frente a él que es: picaron, travieso, enfermito, desobediente… el niño escucha que se dice de él y va reafirmando en su personalidad eso que decimos de él y lo vamos moldeando a ser eso que decimos.
- Las palabras son importantes
- Las palabras marcan a las personas y más a los niños. En esos tiempos leí un libro que aconsejaba que las madres antes de dormir, dormiditos, y al despertar le dijeran al oído a su hijo que eran BUENOS. Estoy convencido que hace mucho bien decirle algo bueno al otro. Es mejor equivocarse en un comentario positivo que en uno negativo. Además todo lo bien que decimos a los otros crece en nosotros mismos. Y el bien siempre permanece.
- ¿Señalar lo BUENO A TODOS?
- Mejor aún si le decimos algo bueno a quien menos comentarios positivos ha recibido. Hay personas tan marcadas por sus errores que cuando uno le dice algo bueno se sorprende. Y la gran verdad es que todos somos buenos en esencia por ser “creaturas” a imagen y semejanza de Dios. Somos buenos que nos equivocamos, que hacemos cosas malas, pero en el ser no dejamos de ser buenos. Solo necesitamos TODOS, descascararnos de algunos agregados que nos llevan amalas acciones.
- ¿NO HAY gente mala?
- No en su esencia.  Sí, hay algunos que han escuchado tantas voces negativas hacia ellos, que no creen que puedan ser buenos. También a veces escuchamos que se dice: Para que voy a ser bueno si no sirve de nada”. Si que sirve, y sí que es bueno, lo que no quiere decir que nos haga exitosos, famosos o ricos. Hacer el bien nos hace mucho bien a nosotros mismo siempre, más allá de cómo lo reciba o responda el otro.
- ¿Vale la pena hacer el bien?
- El bien es la palabra más profunda y verdadera. El bien enseña, permanece, se expande. El mal es como fuego de paja y siempre hiere. El mal es malo incluso para quien lo hace. La soledad nos hace encontrarnos con nuestra verdad, también la enfermedad o alguna fragilidad. Por eso el mundo consumista y sus voces, no proponen el silencio y la meditación sobre lo que acontece. Nos adormecen con ruidos, o nos separan de la realidad con distintas adiciones.
- ¿Dar testimonio?
Ser testimonio. Las personas ven la vida, el testimonio habla. El bien tiene su valor entre las personas. La pena es que algunos creen que hay personas buenas y otras malas y se encasillan o encasillan a otros. La verdad es que todos podemos ser buenos, que no es ser perfectos. El bueno se equivoca y reconoce sus errores. Cree que puede mejorar.
- ¿Usted siempre fue bueno?
Don Roberto hizo un silencio prolongado… y  dijo – De mi también se dijeron cosas cuando niño, no por maldad, a veces ignorando las marcas de las palabras o de manera graciosa. Con el tiempo la palabra bíblica, la palabra de Jesús, la voz de Dios, me fue convenciendo de que era creado a su imagen y semejanza, que era bueno, más allá de mis errores. Me ayudaron las voces de algunos compañeros. Entonces poco a poco eso se fue transformando en lo central de mi predicación: todo hombre es bueno, más allá de lo que haya hecho.
- Todos somos buenos.
- El bien está dentro nuestro, si lo descubrimos nos llenamos de bien y hacemos el bien sin esperar recompensa por el bien hecho. Y si estamos llenos de bien no hay lugar para el mal en nosotros. Optar por el bien es un ejercicio diario, en cada momento, en cada encuentro. Con una ventaja para algunos y dificultad mayor para otros: que el ser humano es un ser de hábitos, de costumbres, entonces me puedo acostumbrar a hacer y ver el bien o me puedo acostumbrar a señalar el mal solamente. No es para dejar de ver los noticieros, porque ahí esta parte de la realidad, pero puedo verlo buscando encontrar el bien o alimentándome de lo trágico… Nos transformamos en lo que comemos, en lo que hacemos y decimos. Pero siempre se puede cambiar, nunca es tarde…
- Gracias Don Roberto
- Un saludo por COMUNIÓN a toda la diócesis, a Melo en su cumpleaños, a la Voz de Melo… rezo por ustedes, esto es lo que me pide Dios ahora y no es poco, vale, recen por mí, recen con los enfermos, con los niños, recen en comunidad. Recordando que TODOS  somos buenos en esencia y TODOS podemos serlo en la vida.

Nacho
 


sábado, 8 de julio de 2017

TALLER BÍBLICO MISIONERO: 1.2 El llamado Misionero: NACIMIENTO Y NIÑEZ Mateo 1, 18 – 2, 23

 Como dice nuestro amigo Daniel el minuano, en su aporte bíblico para este taller:
 "hay que ir a Galilea para encontrarse con Jesús" ahí en esos Nazaret geográficos, donde habitan los Nazarenos de hoy, de donde se dijo y se dice: nada bueno puede salir de ahí...
Fuimos alas periferias de Melo, a la Fazenda femenina.
Nos encontramos para el presencial y golpearon ala puerta una pareja embarazada a punto de tener.
Como estábamos ocupados en nuestras cosas de vida y religiosas, se los envió al galpón de las herramientas. La catequistas nos hizo tomar conciencia de que no podíamos seguir hablando de Dios, sin atenderlo en quienes nos pedían ayuda. Entonces todos peregrinamos al galpón, donde ellos humildemente habían armado su pesebre... Al cual contemplamos en silencio...
 Mateo 1, 18 – 2, 23  
Este fue el principio de Jesucristo…
- Una adolescente quedo embarazada antes de casarse, por obra del Espíritu Santo.  En ese tiempo, en esa cultura, tendría que ser matada a pedrada fuera de la ciudad públicamente. Era más importante la ley, la moral, la familia, más que la vida. Nosotros creemos hoy que: TODA VIDA viene de Dios.
- Su novio José quiso abandonarla, para no juzgarla. Dios se le apareció en sueños. Le explico el misterio de la vida, y él creyó y se encargo de aportar al proyecto de Dios, que no era en el suyo de casarse y tener muchos hijos…
 - Unos estudiosos al servicio del poder, los magos, se enteran del nacimiento de Jesús, el rey poderoso los envía, con regalos,  con doble intención: saber donde nace para mandar matarlo.
- Ellos se guiaron por las estrellas y al encontrarse con la vida del recién nacido, compartieron lo que sabían y tenían, cambiando de vida. Dejaron de servir al poder.
- El nacimiento no sería en un gran castillo, ni gran ciudad, donde normalmente hay mayores posibilidades. El nacimiento será en Belén “la más pequeña población de la región”. En un establo, galpón entre animales con olor a bosta y orín, porque al ser pobres y extranjeros no hubo lugar para ellos en casas y posadas.
- Los pastores, trabajadores rurales se sumaron con leña para el fuego, cueros para el abrigo y carne para la olla. También ellos por ser pobres, descansaban en ese lugar. No había logros laborales de trabajar 8 horas y tener una vivienda digna.
- El poder tiene poder. Por lo tanto supo la noticia, siempre hay alguno que vende la información, vende a los más pobres. El poder mata y mando matar a todos los niños menores de dos años.
- Dios también tiene su poder a favor de la vida, y nuevamente en sueño le hablo a José y le propuso escapar esa misma noche a Galilea a un pueblo llamado Nazaret, donde se decía que nada bueno podría salir de ahí, otra cultura, fuera del imperio de Herodes. José y María obedecieron sin demora.
- Ahí el niño creció junto a su madre adolescente, con muchas dificultades, con un buen padrastro que según parece falleció en plena adolescencia de Jesús. Tempranamente tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a su madre soltera. Creciendo en sabiduría y gracia, aprendiendo en la escuela del dolor, las carencias y la cotidianeidad del pueblo.
ENCUENTRO PERSONAL CON JESÚSa) Escuchar, leer, masticar su PALABRA, imaginándome la escena de los hechos, los sentimientos de cada persona: Mateo 1, 18 – 2, 23
 APORTE DE DON ROBERTO CACÉRES:
... Cuando había un niño siempre me acerqué cuidadosamente.Estaba ante lo más sagrado. Fui tomando conciencia que «sin querer» los padres, los abuelos, nosotros los educadores, a veces le hacemos mucho mal al niño, diciendo frente a él que es picarón, travieso, enfermizo, desobediente… el niño escucha lo que se dice de él y va reafirmando en su personalidad eso que decimos de él y lo vamos moldeando a ser eso que decimos.
 Las palabras son importantes…
- Las palabras marcan a las personas y más a los niños. En esos tiempos leí un libro que aconsejaba que las madres, antes de dormir, ya dormiditos y al despertar le dijeran al oído a sus hijos que eran BUENOS. Estoy convencido que hace mucho bien decirle algo bueno al otro. Es mejor equivocarse en un comentario positivo que en uno negativo. Además todo lo bien que decimos a los otros crece en nosotros mismos. Y el bien siempre permanece.
TRABAJO PERSONAL
RECORDAR NUESTRO NACIMIENTO Y NIÑEZ
1) ¿Qué me han contado del embarazo de mi madre? ¿En qué situación familiar, amorosa, económica se dio? ¿Fui esperada/o? ¿Qué marcas me dejo saber esas verdades?
2) ¿Cómo donde en qué situación se dio mi nacimiento? ¿Qué familiares, personas, apoyaron quienes no? ¿Cómo era la situación familiar y económica de mi entorno de nacimiento? ¿Le cambie la vida familiar, laboral a alguien y me lo han hecho saber?  ¿Qué marcas me dejo saber esas verdades?

3) ¿Qué recuerdos tengo de mi niñez? ¿Qué experiencias lindas viví y junto a quien? ¿Qué experiencias negativas, dolorosas viví, y  junto a quienes?  ¿Qué marcas me dejo saber esas verdades?
4) Si miro mi nacimiento y niñez comparándolo con el de Jesús, ¿Qué semejanzas puedo encontrar? ¿En qué me fue mejor que ha Jesús? ¿Creo que Jesús, María, y José me pueden comprender?
5) Dialogo, le escribo a Jesús, agradeciéndole por algo de mi nacimiento y niñez y pidiéndole me ayude a aceptar mis cruces,  (….) carencias, heridas de mis primeros años de vida.
ORACIÓN PERSONAL

6) Le escribo pidiendo asumir mi verdad, aprender de ella, y crecer desde lo que realmente soy.
... Los niños fueron nuestra música de fondo, siempre bienvenidos... Incluso alguno que presentimos que esta en el vientre "bienvenido".
ORACIÓN COMUNITARIA

7) Escribir una pequeña evaluación de este taller: sentimientos. Compartirla en el grupo, con alguien que lo pueda recibir, y quizás por Internet, para fortalecer el tejido en la patria grande.

Recogimos después de los aportes con voz entrecortada, con lagrimas y suspiros: 
a) Puede ser que no me lo hayan contado, que no recuerde el embarazo de mi madre, mi nacimiento, mi  niñez... pero es seguro que estoy marcado por esas situaciones. Sabiendo que lo fundamental es CONOCER y lo que me define no es lo que me paso, lo que me define es QUE HAGO CON LO QUE ME PASO.
Sabiendo que para que un niño nazca tiene que haberlo querido Dios, según nuestra fe. Tiene que haberlo querido su mama de alguna manera. Y para que el niño cresca tiene que haber tenido un mínimo de cuidado de otros seres humanos. Somos fruto de amores...
Los universitarios que nos visitaron haciendo sus trabajos de entrevista, aceptaron compartir el taller con nosotros. Y ellos compartieron la experiencia de haber golpeado muchas puertas, no haber sido recibidos y aquí en este pesebres las puertas estuvieron abiertas y se sintieron en familia.
Todos juntos compartimos la bendición final, prestandole nuestros cuerpos y miradas, dejando salir la ternura de Dios que habita en lo profundo de nuestro ser, compartiéndola en abrazos silenciosos... brotaron nuevas lagrimas, emociones y sonrisas profundas...
En la merienda hicimos fiesta, festejando los tres meses de caminata en la Fazenda de Emilia, para la cual fuimos su familia en el día de visita...
... No olvidar a gradecer el día primaveral, la presencia de cada uno, fuimos un grupito lindo, contando a los 3 niños, acá cuentan y cuentan bien ( estos niños también son marcados hoy por esta experiencia en este lugar)...
... Al final hubo que salir volando, para colgar a las 18 en punto el material de trabajo para todos aquellos que personalmente, en pareja o grupo lo realizan por Internet. Y Dios siempre provee un buen veiculo, con excelente chofera... VAMOS BIEN COMO BANDADA... Si nos miramos y nos dejamos mirar como nos mira Dios, con ojos de niño... como lo reflexionaron en Casabo.
Nacho

viernes, 7 de julio de 2017

Taller de Mision



Conectados con los talleres misioneros Colibrí, en la parroquia San Alberto Hurtado estamos comenzando a charlar sobre la Misión, un tema amplio si los hay, pero siempre intentando ir hacia lo concreto: en nuestra misión cotidiana como comunidad del barrio Casabó.

Nos pareció que necesitábamos empezar por definir cada uno y cada una lo que nos dice la palabra misión. Y porque necesitábamos una mirada profunda pero cercana, invitamos a nuestro electricista,  teólogo y narrador de historias de cabecera, Roberto Flores, a que nos dijera algunas palabras y nos comentara sobre las cosas que surgían de nuestras propias definiciones.


Roberto, acompañado de su mamá Teodora, comenzó contando historias de su niñez. Sospecho que para transmitir que los niños son los que más entienden de misión en la vida. El contaba que de niño le llamaba la atención su primo que siempre llegaba cantando, alegre, tanto que a una cuadra se podía escuchar que llegaba. Y al ritmo del canto, sonaba las monedas en su bolsillo que había ganado en su oficio de cuida coches. Así que para el niño Roberto, su primo era muy feliz y rico. Pero luego fue creciendo y empezaron a llegar los juicios más adultos, y su primo ya no parecía tan feliz y tan rico  con los ojos adultos. He aquí una pista para el misionero: mirar a la gente con ojos de niño, que se parecen más a los ojos de Dios.


Luego compartimos nuestras propias definiciones que estaban escritos en un gran rompecabezas. Ese rompecabezas, armado con mucho cariño y paciencia por Gimena, tenía una imagen de un hombre o mujer, jóven o quizás anciana o quizás niño, que nos representaba a todos. Porque vamos entendiendo que cada una de las frases que dijo el otro, la otra, son también mis propias palabras. Eso tiene caminar en comunidad, hacerse cargo de lo que los demás dicen, hacer nuestros los sueños de los otros.

En esta celebración no podían faltar la "lluvia" de torta fritas y el chocolate caliente, que compartidas las cosas siempre son más ricas.

En nuestro caminar de comunidad, más pequeña y más grande, vamos cambiando las miradas y el ritmo de los pasos, así va esta gran caravana donde nadie tiene porque quedar atrás.