miércoles, 2 de octubre de 2019

Misa de la 41 Jornada Nacional - Diocesana de la Juventud – Fraile Muerto

JESÚS PRESENTE EN NUESTROS LAZAROS
Nuestro obispo Beto, nos decía en la celebración de la reconciliación por la mañana que: “ese mismo Jesús presente en la Eucaristía, también está presente donde dos, tres, o más… se reúnen en su nombre”. 
En el proceso de preparación de la jornada, con mucha participación, pudimos ver signos claros del soplo de su Espíritu; en propuestas, en la providencia, en la participación…

Y el mismo día de la fiesta, desde el día primaveral, al desarrollo de la jornada, fue todo un signo de que “cuando nos encontramos desenchufados de los medios tecnológicos, para encontrarnos cara a cara personal y comunitariamente, como hermanos, sale lo mejor de nosotros mismos, y vivimos una experiencia espiritual profunda de anticipo a la plenitud del Reino de Dios”.
Desde el mismo viaje, el recibimiento con música y un buen desayuno… las danzas Scout para la integración… la dinámica de los Pica Piedras para la formación de grupos… 
la celebración de la reconciliación… 
los juegos en la plaza… los chorizitos al pan… 
y la misión en las distintas comunidades… 
 Wenceslao Silveira
 Capilla María del Cerro

Toledo
 Fraile Muerto
todo fue: “un darnos con alegría, libertad… cosechando las realidades de cada lugar, y lo que iba surgiendo de dentro nuestro, con una actitud humilde de pedir perdón y ser agradecidos…” para celebrarlo místicamente en la eucaristía de la tarde .
LA MISA
El Frontón se transformó en templo, con la luz del hermano sol que nos acompañó durante toda la jornada. Con un coro musical con integrantes de distintas comunidades, y el canto primaveral de los pájaros como banda sonora de fondo.
Beto nuestro obispo, expresando su alegría, con palabras, sonrisa y tono de voz, nos recordó “la pertenencia a la Iglesia universal, que para que sea real, siempre parte de la pertenencia a una pequeña comunidad, en coordinación con la parroquia y la diócesis”.
 
Luego así como algunas lecturas Bíblicas, nos hablan de las realidades del pueblo de Israel y de las primeras comunidades cristianas, los jóvenes se encarnaron como Jesús en las realidades del lugar y las presentaron de manera  muy creativa. Fueron cuatro las realidades manifestadas: “el fútbol, el baile gaucho, el candombe, y las carreras de caballo”.
 
ILUMINACIÓN
Y la Palabra que nos une a la Iglesia universal, la que se escucha en todo el mundo este fin de semana, que nos presenta el relato del hombre rico y el pobre Lázaro, separados en esta vida por un abismo y separados en la vida eterna… esa palabra llegó a lo más íntimo de los presentes, haciendo brotar lágrimas de dolor y sonrisas de aceptación.
Un joven de la Fazenda, compartió de manera testimonial, como la adición a la droga lo transformó en un Lázaro. Despreciándose a si mismo, con un estilo de vida perjudicial para él y para los demás, que lo excluyó de la convivencia familiar y social. Especialmente haciendo sufrir mucho a su mama… Y como la palabra bíblica puesta en práctica en las pequeñas cosas cotidianas, transformó su vida devolviéndole su humanidad, su fe, en sí mismo, en los demás, en la vida, en Dios…
Después de un silencio, abrazados por la suave briza, cada uno hizo presente en su interior alguna compañera o compañero que es tratado como Lázaro; por su historia, por su realidad familiar, por sus experiencias sexuales, por su carácter, por el color de su piel, por sus creencias, por su corporalidad, por sus equivocaciones… Lo recordamos, lo intentamos escuchar… y le dijimos algo, tendiendo puentes de encuentro con él. Ofrecimos a Dios su vida, sus heridas y faltas.
Y en un tercer momento la meditación de la Palabra, cada uno abrió la puerta de SU persona y busco al Lázaro que lleva dentro… Que puede ser una situación de “indigencia” de herida abierta… por alguna carencia que tuvimos en nuestra niñez…  por algo que no aceptamos de nuestros padres y cercanos… por alguna salida del camino del amor, que hemos tenido, o nos han impuesto a sufrir… por algo de nuestra sexualidad, de nuestro cuerpo, de nuestra manera de ser, que nos cuesta aceptar y ser aceptados… Ahí en esa parte “excluida que nos cuesta integrar”, a lo que somos, AHÍ recibimos a Jesús. El que no condena, ni castiga… y si sana, perdona, acompaña y ama así como vamos siendo.
MISIÓN
La misa fue un encuentro, que nos envía al encuentro con otros Lazaros, reconociendo en ellos la presencia de Dios, que puede hacer el milagro de elevar al caído, sanar al herido, convertir a quien quiere vivir una vida según la Palabra. Para Dios nada es imposible…  Después todos fuimos invitados a bailar un rato y compartir una dulce torta por el Cumpleaño 41 de las Jornadas Nacionales de la Juventud.
A las 20 hs. comenzaron a partir las delegaciones hacia el sur y norte, al este y oeste… Sin duda Dios está contento por todo lo construido juntos… por todo lo vivido. También por aquello oculto que se ofreció con amor: la preparación, coordinación, financiación, los arreglos, la preparación de alimentos, la música, el servir, y la limpieza…
            

No hay comentarios:

Publicar un comentario