lunes, 1 de febrero de 2016

SIGNOS DE SU REINO


En los ambientes familiares, sociales, deportivos, religiosos…  se construyen espacios de Otro Mundo Posible, signos del Reino de Dios. Donde la solidaridad, y la fraternidad son centrales en las relaciones humanas.
  Misteriosamente los que son participes de ese encuentro familiar o de amigos, los que son parte de una organización, no son personas perfectas. Pero cuando se suman los dones hacia un Bien Común se da el Milagro. Quedando los límites personales en segundo plano.
 Entre tantos hechos sucedidos por aquí y por allá, uno de ellos, del cual participamos fue el Quinto Campamento de Encuentro Teológico en Lago Merín. Una vivencia LIBERADORA, donde la mayoría desarrollo los dones recibidos y los puso al servicio de todos. Músicos, cortadores de pasto, cocineros, limpiadores, teólogos, filósofos, carpinteros, animadores, artistas, choferes… nos sentimos parte de esta construcción.
   Y se dio el milagro de vivir en familia grande, con lugar para todos, tejidos desde las diferencia, abundando la alegría. Con lugar para las lagrimas, la risa y el abrazo. Sin duda que el Espíritu de Dios estaba realizando su obra en nosotros, desde nuestras  pobrezas  y nuestras carencias, liberándonos de opresiones, curando nuestras cegueras. ( Lucas 4, 16-19)
Cada cual regreso a su realidad, con el deseo de anunciar y vivir algo de lo experimentado. Siendo muy difícil ser profeta en la propia tierra. Quedando claro que los signos del Reino de Dios, no se realizan individualmente. Se necesita una comunidad que elija a Jesús como director técnico.
Esto puede causar indignación en algunos e incluso en nosotros mismos: ¿Cómo en un lugar resplandecen los dones y aquí pesan nuestras  pobrezas? La tentación es creer que lo vivido no fue cierto, tomando la decisión de dejar  de participar o deseando que otros no participen. Jesús siguió su camino ( Lucas 4, 20 – 30).  Y nos invita a guardar en lo profundo  de nuestro ser lo bueno vivido. Sabiendo volver a esa experiencia como fuente que nos señale el horizonte hacia donde caminar.
   Que cada cual recuerde, mastique, saboree, lo bueno recibido y entregado donde se manifestó el amor. La tendencia mundana es poner el acento en el árbol que cae, trozarlo y hacer perder la visión completa de nuestra historia y de toda la realidad. Somos mucho más que nuestros errores y carencias…
Quedando de manifiesto que el milagro del amor se da cuando nos dejamos juntar entre diferentes, con los que él quiere, con los disponibles a su llamado, con un objetivo común.
   Su Reino no es de este mundo, por lo tanto en nuestras imperfecciones, él nos regala la posibilidad de construir y contemplar momentos, que son signo del Reino Eterno Venidero. Es muy distinto sobrevivir en la oscuridad, a vivir en la misma realidad que los demás, sabiendo el Misterio de que nos Espera Adelante. Es distinto haber vivido algún signo de su reino, confiados en que lo mejor está por venir…
Nacho

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