viernes, 8 de abril de 2016

JESÚS SE NOS APARECE RESUCITADO EN LA VIDA COTIDIANA


En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice: Me voy a pescar.
Ellos contestan: Vamos también nosotros contigo.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
JESÚS SE NOS PRESENTA EN LOS QUEHACERES DIARIOS COMO UN NECESITADO, QUE NOS PIDE ALGO PORQUE CREE EN NOSOTROS…
Jesús les dice: Muchachos, ¿tenéis pescado?
Ellos contestaron: No.
Él les dice: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: Es el Señor.…
LA MESA FAMILIAR, ENTRE AMIGOS… ES UNO DE LOS LUGARES SAGRADOS DE ENCUENTRO ENTRE LAS PERSONAS Y CON DIOS
Jesús les dice: Traed de los peces que acabáis de coger.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: Vamos, almorzad. …
EL SEGUIMIENTO DE JESÚS NO SE TRATA DEL CUMPLIMIENTO DE REGLAS O CELEBRACIÓN DE RITOS, PARA SEGUIR A JESÚS SE NECESITA AMOR… QUE SE CONCRETA EN EL SERVICIO A LOS DEMÁS
Después de comer, dice Jesús a Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Él le contestó: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dice: Apacienta mis corderos.
Por segunda vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Él le contesta: Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Él le dice: «Pastorea mis ovejas.
Por tercera vez le pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.Jesús le dice: Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: Sígueme.
                 San Juan (21,1-19)

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