jueves, 5 de septiembre de 2019

LA LUCHA INTERIOR ENTRE EL CORDERO Y EL LOBO Ej.Es 2019

LA LUCHA INTERIOR,
ENTRE EL CORDERO Y EL LOBO
EJERCICIOS ESPIRITUALES  2019

En tiempos de valorización del éxito, de la cantidad, de la exterioridad, de la eterna juventud… el seguirte significa, priorizar la relación con el Padre. Que muchas veces será poner en segundo lugar el hacer, mis deseos y el de los demás.

El camino es: no ocupar el lugar de Dios con equipajes, con ataduras, con seguridades. Dejando a Dios ser Dios y ubicándome como un hermano pequeño en las relaciones del universo.

Vivir la gratuidad ante ti mi único Señor, en el silencio, en la oración, en diálogo, a la escucha. Ser Místico, ante la creación, ante la realidad, ante los acontecimientos, ante los hombres.

Gratuidad en confianza de tu presencia, de tu poder. Dejándote lugar para que tú ayudes a quien quiera ser ayudado, a salir del mal.
El camino es claro, tú me dejas en libertad de elegirte como Dios, o elegir a otros dioses, o ponerme en lugar de ti, creyéndome dios para alguien.

La elección es entre el Dios de la vida, que se entrega misteriosamente confiado en el triunfo final de la resurrección sobre la muerte, o los dioses que se presentan triunfantes, exitosos, salvadores aquí y ahora… (Deuteronomio 30, 15 – 20)

Nuestro Dios revelado en Jesús, es un Dios encarnado, que habita en Galilea, en los tenidos por último, y su camino no exonera a nadie, del misterio salvífico de la cruz.
Ante esta verdad que me tengo que preguntar: 
- ¿Qué tengo que dejar?
Lo mejor que podía hacer, era celebrar la Reconciliación.  Como siempre ocurre, ante el deseo interior, se cruzan algunas excusas “buenas”, para que no me acerque a limpiar mí casa. Excusas como: “No debo molestar al confesor”, “hay tiempo, total, no es nada grave, dejémoslo para después”. El lobo con su astucia seguía creciendo dentro de mí… Me proponía pensamientos que justificaban mis pecados, e incluso me los presentaba de una manera atrayente “buena”, para seguir en los mismos aceres, en las mismas relaciones.

Hasta que ya después de la cena, habló el cordero con la voz temblorosa aprisionada por el lobo: Pedí el servicio sacramental del perdón. Y por supuesto que mi confesor inmediatamente dijo SI.
Al final del día es mi foto: “la lucha interna con el cordero como vencedor”.

Me siento como recién operado: dolorido por lo extraído, que era gustoso, pero no  era bueno para mí.
Dolorido porque hay palabras dichas desde mi pecado, que no se pueden borrar…
Tranquilo, en manos de Dios. Feliz de estar liberado.
Rezando por las personas que fueron parte de mis tentaciones y caídas. Con fe, que rezar por ellos, es lo mejor que puedo hacer…
- Estoy sereno, feliz. Agradecido por lo vivido. Dispuesto al nuevo tiempo de envió de misión. Con un solo deseo: caminar con él para que otros lo encuentren. “Que la amistad creada, o más bien profundizada en este tiempo con Jesús, la pueda llevar a los amigos, a los del camino, para que: se encuentren y se hagan amigos del Amigo… y yo desaparezca”.
Estoy feliz de la misión que se me ha encargado: “Ser su Amigo para que otros lo conozcan y disfruten del Amor de su Amistad”. Gracias, mil gracias a todos los que hicieron posible este tiempo de gracia.
ELEGIR ALIMENTAR EL CORDERO
Cuando nos ponemos como corderos, en presencia de la verdad y pedimos ayuda para limpiar nuestra casa, ahuyentamos al lobo; el cual crece en el engaño,  en la mentira, en la posesión de algo o de alguien, en hacernos creer dios salvador.
Cuando ahuyentamos el lobo, crece el cordero, el ángel, que llevamos dentro; que es ser lo que realmente somos, criaturas creadas a imagen y semejanza de Dios. Somos únicos en relación de hermandad…
Los sentimientos de Pablo, son mis sentimientos:
- En este momento de gracia, toda ganancia que alguna vez pude haber obtenido, me parece menor a este momento sublime de estar en presencia de Cristo Jesús, mi Señor. Por su Amor acepte perderlo todo y a todo lo perdido lo considero nada.

Ya no me importa más nada que el encuentro con Cristo, desprovisto de todo mérito de santidad que fuera considerado mío, por haber cumplido la ley, sino por el regalo de haber creído, por el regalo de la fe, dada por Jesús.

Quiero seguir en su presencia, conocerlo hasta probar su resurrección. Y tener parte en sus sufrimientos, él sabe lo débil que soy, hasta asemejarme a él en su muerte y alcanzar, Dios lo quiera, la vida eterna.

  No creo haber alcanzado ya la meta, ni me considero perfecto, sino que prosigo mi carrera hasta alcanzar a Cristo Jesús, quien ya me dio alcance.

 No, hermanos, yo no pretendo haberlo conseguido todavía. Digo solamente esto: olvidando lo que deje atrás, o más bien desprendiéndome aunque no lo olvide, ME LANZO HACIA ADELANTE, y corro hacia la meta, con miras al premio para el cual Dios nos llamó, desde arriba, en Cristo Jesús. (Filipense 3, 7 – 14)
Experimento por ir hacia adelante, seguir en carrera por el buen camino… es tener unos con otros la misma actitud que tuvo Jesús: El siendo de condición divina no pidió para si la igualdad con el poder de Dios, sino que se despojó, tomando la condición de SERVIDOR, y llego a ser semejante a los hombres. Más aun al verlo, se comprobó que era HUMANO. Se HUMILLO y se hizo OBEDIENTE HASTA LA MUERTE, y muerte de las peores, en la cruz...  (Filipense 2, 5 – 11)

Que así sea. Tú sabes de mi fragilidad, pero en ti todo lo puedo.
Nacho
Estoy contento, hemos hecho una buena carrera. Más allá de los afectos, que brotaron y necesitaron ser ordenados, estoy contento porque la VOLUNTAD, en estos días estuvo encauzada al encuentro con el Señor. 

Elegimos el silencio, sin ser grosero ante los hermanos con los cuales nos encontramos. Elegimos dejarnos llevar por quien la iglesia ha propuesto para que nos acompañe. Elegimos la salud en la alimentación, el descanso y el ejercicio físico. Elegimos disponernos al encuentro con quien vive porque ha resucitado y nos resucita…

Estoy sereno, feliz. Agradecido por lo vivido. Dispuesto al nuevo tiempo de envió de misión. Con un solo deseo: caminar con él para que otros lo encuentren. “Que la amistad creada, o más bien profundizada en este tiempo con Jesús, la pueda llevar a los amigos, a los del camino, para que: se encuentren y se hagan amigos del Amigo… y yo desaparezca”.

Estoy feliz de la misión que se me ha encargado: “Ser su Amigo para que otros lo conozcan, sean liberados y disfrutando del Amor de su Amistad”. Gracias, mil gracias a todos los que hicieron posible este tiempo de gracia.
Nacho


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