martes, 27 de enero de 2026

CAMINO ESPIRITUAL DE GRACIELA GODIÑO

Celebramos en la Fazenda Monte Carmelo en Montevideo, la Pascua de Graciela, haciendo memoria de sus andanzas misioneras, movida por el Espíritu Santo, como voluntaria en la Fazenda de Cerro Chato, donde estos muchachos hicieron sus primeros tres meses de caminata.
La guitarra junto al altar con una foto de Graciela, con uno de los muchachos y su mama, fue el signo visible de su presencia. Los que dieron testimonio de ella decían:
- Los miércoles era un día esperado por nosotros, era el día de llegada del Equipo Misionero, donde venia Graciela, con la propuesta al comienzo de un taller de música por la tarde. El último año llegaban a la mañana con la propuesta del Taller Bíblico Misionero. Era un día de estar con personas diferentes... venían voluntariamente... eran mujeres, madres, abuelas. A la tarde tenían el detalle de traer para la merienda un bizcochuelo, una torta, que compartíamos como en una celebración del cierre del día, era como una misa, con mucha vida compartida y alegría, despertaba el deseo de estar ahí, estar juntos, era un día especial, nos hacían sentir que Dios nos Amaba, más que lo que nosotros nos queríamos. 
Escuchamos la Palabra, la escenificamos. Un compañero hizo de ENDEMONIADO, cubierto por un nailon negro, caído en el suelo. Otro compañero represento a la actitud FARISAICA, a los que se creían puro y cercanos a Dios. Y Una visita, así como un hombre COMÚN, semejante a nosotros, represento a Jesús.
La actitud FARISAICA es realmente ser poseído por el mal espíritu, el que divide, enfrenta... haciéndonos creer superior, mejores, puros, ante los demás. Es revestirse de una manera de ser "blanca" que cubre nuestras fragilidades y pobrezas, por lo tanto, no podemos reconocer a Jesús medio del pueblo e identificado con los caídos... Los Fariseo llegaron a llamarlo demonio a Jesús... Hoy también en el ámbito familiar, social, político y religioso, hay personas con esa actitud de superioridad, de creerse dueño de la verdad, incluso sentirse mesías enviados por Dios, permitiéndose juzgar al mundo entre buenos y malos; siendo los buenos los que apoyan su causa y los malos los que son distintos, y por eso pueden ser eliminados.
La actitud del leproso era alguien que por diferentes razones había "caído en un mal". Fue muy bonito el testimonio de un muchacho que por años se identificó con el mal de no haber sido amado... y por eso no se amaba, ni amaba bien... esto lo llevo al querer evadirse de este mundo sin amor por medio de la droga. Estando acá, después de meses de lucha por querer cambiar y con la tentación de volver a caerse... En el servició de peluquero fue descubriendo que sus compañeros tenían necesidad de ser escuchados, de recibir buenos consejos, de que alguien creyera en ellos, , necesidad de ser amados... Los muchachos le hacían ver su niñez... Poco a poco fue dejando salir de adentro, la escucha, palabras de aliento, gestos de amor... y viendo que le hacia bien a los muchachos, veía que su vida iba cambiando, cuando cambiaba sus actitudes hacia los otros... En la reflexión vimos que el encuentro con Jesús no nos quita los demonios y menos nos reviste de blanco. El encuentro con Jesús en nuestros hermanos, en la oración, en las actividades y en nosotros mismos, nos da la posibilidad de irnos liberando de ese manto negro, de falta de amor, de violencia, de abandono, de mentiras... y va dando lugar a que surja el amor que está dentro nuestro.
Jesús esta en nuestros hermanos que, con actitudes, miradas, palabras, nos hace ver que es hermosa una vida bien. Pero esa espiritualidad de Jesús no la vive quien se cree superior, y si quien se acerca a nosotros y nos hace creer que también nosotros podemos vivir el bien, el amor. Ese proceso lleva mucho tiempo, y no es lineal, damos pasos hacia atrás, puede haber recaídas... pero es posible con Jesús.
Ese encuentro con Jesús en la Palabra, en el testimonio de Graciela y los muchachos.... lo pusimos en práctica, acercándonos al altar donde creemos se hace presente Jesús, en su cuerpo y su sangre, en su persona.... como cordero de Dios que nos recibe para perdonar nuestros pecados, para sacar los demonios, el mal recibido, el mal elegido... Un signo de ese momento fue darle un lugar preferencial a la más pequeña entre nosotros... una niña... para vivir en la misa la espiritualidad de Jesús... Y al final dieron testimonio tres muchachos que están terminando su año... y que nos dicen: con Jesús se puede.
Jesús con su nacimiento en Belén, su vida en Nazaret, su misión y resurrección en Galilea, nos dejó claro hacia donde tenemos que ir, cuando buscamos un encuentro con él: hacia las periferias, hacia adentro, hacia donde están los de abajo... Los que fuimos a la Fazenda culminamos el día dando gracias por ese encuentro con Dios ahí... 
Nacho

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