sábado, 15 de enero de 2011

Retiro en Rio Branco

Este fin de semana nos reunimos varios colibríes en vuelo en la base de Río Branco, Nacho y María nos reciben en su casa. Primero somos Luis y Estela, Male (que viene haciendo un alto de sus vacaciones en el Este), Nacho y María, recibiendo con ricos panchos y una tribuna para el clásico a los primeros rezagados que vienen desde Montevideo. Bajan del ómnibus Nahir, Erik, Mateo y Milton.  

Miramos el partido casi en silencio, con los nervios a flor de piel. Surgen las cachadas típicas y cada uno tiene su momento de descarga y alegría, y al rato su momento de sufrimiento. Al final un partido muy disfrutado, aunque los manyas se van calentitos como los panchos que cenamos jaja.

Luego nos separamos para dormir, las mujeres en la casa y los varones en la "Tribuna". El calor dificultó el descanso, y quizás por eso se demoró el comienzo del retiro. Nacho nos pregunta: ¿qué sentimos cuando nos trastocan los horarios? ¿Que pasa cuando no hay autoridad firme para ponernos un horario? ¿Damos importancia a nuestro horario interior?
 
La mañana pasa entre mate y palabra compartida, esperando la llegada de las últimas dos colibríes que vienen desde el Norte, completando así todos los puntos cardinales. Llegan Ana y Claudia, la llamada debe ser fuerte para dejar de lado el descanso, la playa, la familia, y venirse a la caliente y poco accesible ciudad de Río Branco, el encuentro lo amerita.   

Compartimos una búsqueda de vivir más encarnadamente el evangelio. La búsqueda de una vida comunitaria es el disparador pero se unen otras búsquedas que nos ayudan a caminar hacia el mismo lado. De a poco nos sentimos  en confianza para abrir el corazón y para contarnos la verdad a nosotros mismos, que es lo que nos  hace más libres.

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