viernes, 15 de julio de 2016

LA REFLEXIÓN Y LA ACTIVIDAD-

MUCHAS VECES se plantea la discusión en la familia, en la comisión barrial, en grupos políticos, en comunidad religiosa, y en otras organizaciones, se discute: si vale la pena las reuniones, la reflexión o es mejor pasar directamente a la acción, a lo práctico. Sin duda que es más eficaz momentáneamente un líder práctico, que decide sin consultar, sin reflexionar.
PERO CUANDO FALTA EL CAUDILLO, la organización se viene abajo. En cambio cuando un grupo dedica tiempo a compartir las distintas miradas, distintos pareceres, buscando consenso, las realizaciones son más lentas pero generalmente tiene mayor vida en el tiempo.
ESTOS DOS CAMINOS no es algo nuevo, también en tiempos de Jesús se plantean las dos posturas: la de Marta y María. El texto bíblico en Lucas 10, 38-42 nos dice:
Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra.
Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. En cierto momento Marta se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»
HAY PERSONAS que por su educación o formación son parecidas a Marta, son personas practicas, e incluso muy serviciales. Pero como no han sido educadas para el dialogo, para el discernimiento en común, con el tiempo, las Martas, terminan haciendo las cosas solas, hasta que se empiezan a quejar que nadie las ayuda o nadie quiere trabajar.
LAS MARÍAS son personas más sabias, que han aprendido en la vida que lo importante no es trabajar por 10, sino que lo más importante y difícil es aprender a trabajar coordinadamente con diez o más.
EN LA VIDA familiar, política, social y eclesial, seguirán presentándose personas más inclinadas a ser como Marta o como María. En una comunidad Cristiana, donde Jesús es el maestro, su palabra es bien clara: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»
EL TIEMPO para la oración personal y para la vida comunitaria, no es tiempo perdido, es el tiempo necesario para escuchar lo que quiere Dios realizar a través de nuestras vidas, de nuestras organizaciones, sin perdernos haciendo muchas cosas, las cuales pueden no correspondernos, por buenas que sean.
LA PREGUNTA ESPIRITUAL ES: ¿Me creo Dios que todo lo tiene que hacer y todo lo sabe? o ¿Creo en un Dios padre de todos? que realiza su obra contando con muchos, incluso con personas de buena voluntad, pero no religiosas, un Dios que me pide un aporte a la humanidad, algo que es posible con su ayuda y en coordinación con otros. Para ser hijos, hay que ser humildes, creer que él es el Señor de la historia y creer en la humanidad.
Nacho

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