miércoles, 29 de mayo de 2013

Nuestro Primer Padre... la lechuza y el Colibrí Azul


"Acerca del principio de las cosas no te puedo hablar, tampoco creo que vosotros podríais explicarlo, porque es algo que nuestro padre no nos ha revelado. Acerca de los comienzos de esta tierra, sin embargo, puedo hablarte, acerca del cielo... que véis, del sol que nos alumbra, del trueno y del relámpago, del fuego que utilizamos, de la sabiduría que nos permite distinguir entre lo bueno y lo malo.

Y comenzaré por decirte que, en medio de las inmensas tinieblas impenetrables, sin comienzo y sin fin, que nosotros llamamos Pytũ Ymá, apareció, repentinamente Nuestro Primer Padre. Simultáneamente con él surgieron, en medio de la oscuridad, una Lechuza y un Colibrí Azul.

Pero ni ellos ni nuestro Padre vieron la oscuridad, pues del pecho de éste surgía un haz de luz tan potente que convertía el mar de tinieblas en algo tan radiante como un hermoso día de primavera iluminado por el sol. Nuestro Primer Padre era de la estatura de un niñito y estaba sentado en un banquillo, que nosotros llamamos apykú, en forma de animal. Una ancha cinta le ceñía la cabeza y entre las flores que la adornaban revoloteaba el Colibrí Azul, chupando el néctar con el que alimentaba a Nuestro Padre y se alimentaba él mismo. Acerca de la Lechuza y del apykú te hablaré más adelante."

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