sábado, 13 de abril de 2013

Ruta de la Diligencia


   En tiempos donde el apuro nos tiene estresados, muchas veces perdiendo de saludar al vecino, de disfrutar del paisaje, de encontrarnos con la historia y percibir que estamos haciendo historia. Un grupo de Quijotes en sus Rocinantes «autos antiguos» y los Sanchos «en autos de apoyos» incluso con algún «Cervantes» que relató paso a paso no con pluma sino por radio, la caravana multicolor recorrió 500 Km a un promedio horario de 40 Km por hora. Con tiempo para tomar mate mirándose a los ojos, comentando lo de ayer y lo presente.
Con tiempo para contemplar la cosecha del arroz, saludando a los trabajadores de la chacra en la maquinaria. Con tiempo para apreciar el avestruz, que anda cuidando su nido... A esta velocidad tiene tiempo la perdiz para volar sin ser atropellada y el apereá para cruzar sin ser pisada.


Y se fueron encontrando los peregrinos, con la gente de campo y de los pequeños poblados donde cada vez que llega alguien es un acontecimiento arrimarse, festejar con un apretón de mano, folclore y asado. El grano bueno que se entrega al surco da sus frutos, partieron 10 vehículos rocinantes desde Rio Branco, abriendo la marcha una Fot del 1924 y llegaron 20 sumándose los de Vergara, Mariscala, Batlle y Ordoñez. Quizás a alguno le parezca cosa de viejos todo esto, pero le aseguro que más de un niño y algunos jóvenes guardaron en su memoria, que se puede andar por este mundo sin apuro encontrándose con los de aquí y los de allá, más allá de las divisas partidarias, más allá de las creencias hacía nuestro mismo Dios...

.. porque al final el ser humano no ha sido creado para vivir apartado ni encerrado entre corrales, el humano está hecho para el encuentro para formar rebaño grande.
Si bien esto es una marcha pacífica, también enfrentamos a los molinos de vientos, esos gigantes que nos quieren dividir y enfrentar, que nos quieren colonizar con el «use y deseche», nosotros sin mucho ruido le decimos a los molinos de vientos y a sus dos o tres dueños que otro mundo es posible: más sencillo, sin tirar lo viejo, ni a los viejos, sin necesidad de volar por aire ni volar a más de 100 por tierra para disfrutar del encuentro que al final son como días de verdaderas vacaciones.
Nacho

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