sábado, 24 de mayo de 2014

ROMERÍA EN SARANDÍ DE BARCELO

   El domingo 18 de Mayo sin duda alguna José Gervasio Artigas estuvo contento. Recordamos a nuestro prócer, como “al hombre que fue capaz de unir en un mismo pueblo a: gauchos, indígenas, españoles, portugueses, afrodescendientes, criollos”. Por eso en la Romería de Sarandí de Barceló las palabras llenas de emociones compartían la alegría que sentiría Artigas; “porque ese mismo día nos encontrábamos en el galpón: los gauchos de la zona, de parajes vecinos, recibiendo a familias de Melo, Varela, Treinta  Tres, Canelones, Río Branco, Lago Merín… Varones, mujeres, adultos, jóvenes, niños ancianos, de todos los partidos políticos en plena campaña electoral, de diferentes crecías religiosas y distintos oficios, todos reunidos entonando el himno a Don José”.
Lo distinto del movimiento Antigüista, 
y que también lo vivimos en esta fiesta es : 
“el modo organizativo”. 
Cada grupo de cada lugar tiene una manera de organizarse, 
la tendencia de todos los líderes revolucionarios es “uniformar” a su grupo. 



Tanto Artigas como nosotros “vivimos la libertad para que cada grupo se fuera organizando a su manera, sin figuras ni modos centralizadores”. Por eso en la preparación previa poco se sabía unos de otros. Y en el correr de la mañana, “cada grupo fue llegando a su hora y armando campamento a su manera”. Incluso a la hora del canto, del baile, del almuerzo, con libertad unos se acercaron al galpón, otros participaban desde fuera, otros estaban junto al fogón y otros a la sombra de los árboles. “Sin duda que para los acostumbrados a lo uniforme, a los que creen que hay solo una manera de organizarse, a los que se han acostumbrado a la centralidad del poder, este colorido modo de encontrarse los descoloca e incluso les puede causar ciertas incomodidades”.
El sol fue la gran bendición en todo el día, incluso en el momento que se hizo explicita esa bendición. Comenzó con una cabalgata embanderada venida del Este, de donde nace el sol de la Patria. Los músicos los recibieron animando a entonar todos juntos  a Don José.
La caballería gaucha traía el pan, semillas, y una virgencita. Y ahí el galpón quedo chico, sin el orden uniforme de otras ceremonias, todos nos unimos en el canto en los aplausos, junto al prócer José Gervasio Artigas, “para sembrar nuevas semillas en un mismo árbol haciendo presente a nuestras Madres que nos ayudaron a crecer y que hoy y siempre nos acompañaran desde un lugar mejor junto a Dios”.
Hicimos presente las palabras e Jesús 
que nos anuncia la buena nueva de su presencia: 
“donde dos, tres o más están reunidos en su nombre,
 y su nombre es el amor.
Por lo tanto familia pequeña, familia grande es:
 toda relación humana en el amor”. 
“Luego se bendijo el pan casero
 y se lo partió y compartió con todos 
como signo de hermandad, de comunión”.
 Después, cada cual a su hora, con su grupo, en los diferentes vehículos, hacia los cuatro puntos cardinales regresó a su vida cotidiana, llevando en su interior encuentros, anécdotas, gestos, palabras, cantos… muy diversos.
Quizás a unos cuantos nos quedó una enseñanza: 
“que hay otra manera de hacer las cosas,
 que es sumando las diferencias, sin centralismo, 
donde todos son importantes y nadie es imprescindible…”
Hasta la próxima, que nos volverá a encontrar a 
“los que tenemos el deseo de construir algo juntos, 
aportamos lo nuestro en esa construcción”.
Nacho

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