lunes, 16 de enero de 2017

VI Campamento de encuentro Teológico- INAGURACIÓN

 Y LLEGARÁ UN NUEVO DÍA
un nuevo cielo, una nueva tierra, un nuevo mar...
en ese día los oprimidos, en una voz su libertad proclamarán.

Tener suerte es estar preparado dice el maestro Tabarez. Y así fue el comienzo del VI Campamento, fue un fruto del Espíritu, fue resultado de la preparación previa de muchas personas de lugares distintos, aportando lo necesario con gratuidad y humildad.
La solidaridad nos da la posibilidad a cada uno de sacar desde dentro lo mejor de nosotros mismos en bien de todos. La limosna esclaviza. La solidaridad libera. En esa clave gratuita, solidaria, fraterna liberadora, festiva y orante: soñamos, preparamos y comenzó el encuentro.
En aquel día la familia será el centro
donde se nutra el corazón de nuestro pueblo
 será motivo de alegría y de encuentro
será la escuela donde crezca el hombre nuevo.
En esa tierra eligiremos al hermano,
será el primero en ser servido y ser amado.
Desde el encuentro al llegar al templo ya se respiraba un ambiente familiar, con carpas de familias distintas en la vuelta, con ropa tendida en el alambre, niños jugando, rueda de mate y fotos del camino recorrido, fruto del Espíritu.
Estar ahí fue una elección, que significo dejar otros lugares, otras personas. Es una elección de poner en práctica la oración del Padre nuestro, reconociendo a Dios como Padre y considerándonos Hermanos. Es respuesta con la vida a la pregunta: Quienes son mi madre y mis hermanos? Es un paso liberador de obligaciones sanguíneas o culturales, para integrarse sumando en una sola familia, el Pueblo de Dios que camina aportando y disfrutando de su Reino.
 El pueblo nuevo, solidario y fraterno,
comparte todo y lo hace en todo tiempo.
 No existirá en ese día la miseria
 habrá trabajo para el pan de nuestras mesas.
 En nuestras rondas habrá un mate compartido;
habrá una silla para un nuevo vecino.
Llegamos con distintas pobrezas, con falta de pan de abrazos, de comprensión, de fe, de relación, incluso algunos con situaciones económicas complicadas… y al responde a la invitación de Jesús, poniendo l que estamos siendo y lo que administramos en común: nos saciamos nuestra sed de ternura, de ser parte de algo con alguien, sed espiritual. Las miradas, las sonrisas, los aplausos, las palabras, los silencios, la música, el canto, el baile, todo fue signo de comunión, de que Él estaba en medio de nosotros. Y también los alimentos “lluvia” alimentaron y sobraron.
 
En esta tierra la mujer tendrá derechos no sufrirá humillación
 ni preconceptos y su trabajo todos van a valorar
 en decisiones ellas participarán.
En este día los ancianos de mi pueblo
serán tratados con amor y con respeto
y su presencia todos van a valorar
entre nosotros un lugar ellos tendrán.
Los niños tuvieron su espacio, y desde ya van creciendo en comunidad. Las mujeres dieron su palabra, de igual manera que los de un lugar y otro. A nadie se le obligo a nada, y cada cual aporto desde sus dones. A veces cuesta al comienzo, ya que venimos de una sociedad bastante individualista o con grupos camiseteros y enfrentados. Nos espera el regalo de toda una semana, para hacer teología existencial, dejándonos amar. Descubriendo nuestros dones para aportar. Valorando al otro como otro en un nosotros. Ojala nadie quede atado a su pasado, a sus carencias, a sus heridas, a sus límites, y sienta que la sola presencia, la decisión de estar hoy aquí YA SUMA. No es lo que hago, ni lo que me reconocen lo fundamental para mi vida. Lo esencial es sentirme amado por Dios … lo demás viene con Él.
Nacho


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