viernes, 5 de octubre de 2012

AMAR ES DESPROGRAMARSE PARA SER UNO MISMO


Junto a nuestro amigo Roberto Flores celebramos su cumpleaños. Algo hermoso de las fiestas es el reencuentro con amigos y conocer amigos de nuestros amigos.


Algo que me sorprendió del cumpleaños fue «el tema central», que fue: las distintas búsquedas y propuestas espirituales que tenemos hoy...

Quizás reafirma algo que compartíamos también: Hoy estamos con más posibilidad de educación, salud, más posibilidad de consumo de viajes... lo que parece que cuando se logra esas cosas quizás por cierta insatisfacción se comienza a buscar más algún tipo de espiritualidad.

El tema espiritual comenzó cuando unos amigos contaban el contenido del teatro para niño que realizaban: «un varón nacido en el lugar número 7 que según la creencia cultural sería lobizón. Esto fue llenando de miedo al vecindario e incluso al mismo niño. Hasta que un día aparece una mujer que no cree en esta creencia. Acercándose al niño como un niño más. Le dedicó su tiempo, sus canciones, su amor... El niño se empezó a liberar de la programación cultural, y comenzó a descubrirse y ser El mismo, llegando a ser un gran hombre en bien de la sociedad sirviendo como músico».

El teatro para niños de estos amigos, nos revela algo del teatro de nuestra sociedad actual, tan llena de miedos. Miedo a los otros. Miedo a no responder a lo que otros esperan de nosotros. Miedo a que los amigos nos fallen... Desde muy pequeños nos van diciendo lo que está bien y lo que está mal, que debemos hacer y que no. Nos indican desde muchos lados, caminos para ser felices en los cuales debemos poner nuestras energías, inteligencia y corazón.

La palabra Bíblica nos recuerda el mandamiento principal del Judaísmo subrayado por Jesús. «Amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Con todo el corazón, con toda la inteligencia, con todas las energías».(Mac. 12, 28-34)

Es una propuesta profundamente liberadora. Centrar todo nuestro ser en el principio y final de todas la cosas y en el encuentro con el más próximo.

Muchas veces nos han programado para priorizar en nuestra existencia algo que se nos presenta «como la salvación de nuestra vida» y que nos lleva todas nuestras energías y sabido es que cuando llegamos a ese algo sentimos una insatisfacción que nos hace desear «algo más».

Estos amigos que hacen teatro me dejaron algunas preguntas: Lo que hago ¿Libera o esclaviza? ¿Me siento liberando o esclavizado? ¿Cuál es el lobo que el mundo quiere que sea y quien realmente quiero ser?

Desprogramarse es el camino de liberación, de ser uno mismo.

Quizás necesitemos encontrar una amiga, amigo que se acerque por lo que realmente somos, que nos ame tal cual somos para ayudarnos a ser nosotros mismos... Que gran amigo podríamos ser si nos acercáramos a los demás sin interés alguno, mirando no lo que el mundo mira «lo superficial, lo material, el logro, el currículo, el cuerpo...» sino mirando la esencia de ese ser. Que según nuestra creencia es un trocito de Dios mismo, con infinita capacidad de Amar, por lo tanto espera ser amado... Cuando se da el encuentro desde lo que realmente somos es un encuentro festivo, celebramos la vida misma...
Nacho ( no es la palabra Bíblica del domingo)




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