viernes, 22 de agosto de 2014

HUELLAS

 Recuerdo a veces el camino junto al mar.. La andanza paralela a las olas, subiendo y bajando en ese juego simple de ganarles la pasada, de esquivar la inminencia del agua para mantenernos secos. Sólo por unos segundos, porque su frescura  siempre ha sido irresistible.. Con mis manos pequeñas elegía las cucharitas y las piedras, las más blancas o lisas o sanas o extrañas; los caracoles eran, entonces, codiciados e insólitos.. Con mis pies pequeños elegía seguir el camino de otros pies marcados en la arena.. Y me divertía imaginando a sus dueños.. Cómo serían..  Quién habrá dibujado aquellas pisadas grandes y profundas; quién, aquellas leves y zigzagueantes; quienes, aquellas tantas y tan juntas, que iban entreverándose, acompañándose unas a otras – cuánto llevarían andando juntas los caminos, cuánto se conocerían, cuánto tendrían por delante-.. Qué seres estarían detrás de aquellas otras que convivían con las humanas conocidas.. Aves, insectos, seres del mar; artistas de líneas rectas, curvas, constantes y continuas, permanentes o desapareciendo de forma abrupta.. No era difícil saber del momento previo al vuelo o al salto o al escondite en un nuevo pocito..

El tiempo fue regalándome nuevos paisajes marcados ya por otros, donde también me enfrenté al enigma de adivinarlos y conocerlos.. Diseños hechos sobre la tierra oscura, sobre la pintura fresca y el hormigón recién volcado; rastros dejados sobre la madera de árboles, de bancos de plazas, de terminales; nombres eternizados en paredes y muros..  
Y también, con los años, puedo ver esos otros rastros dejados, pero en mì..  Esas huellas que se constituyen en el terreno maleable de la memoria del corazón, donde tantos y tantas otras han tallado sus pisadas y sus historias.. Aquí, sin embargo, no sólo yo estoy para adivinar y descifrar, porque el tiempo compartido se ha encargado de hacerlo.. Conviven con mis pisadas, enredadas, conjuntas con las mías en la arena, las de aquellos que han andado conmigo; los que lo han hecho en pequeños trayectos, los que se han quedado andando en mí.. Las de aquellos que son parte de las mías, de mis líneas y hendiduras, y las de aquellos que han llegado con sus líneas a enseñarme de nuevos rumbos y destinos, para luego seguir con los suyos..

Esta superficie simple e insólita como la arcilla, que es la vida, dibuja también en mi suelo, las huellas de los que están por venir..  Porque sus huellas serán un reencuentro...
Florencia ( De Florida camino a Bolivia)

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